21-01-26.-El panorama energético de Venezuela ha iniciado una fase de reordenamiento radical tras los acontecimientos políticos del 3 de enero. En entrevista concedida al programa Petroguía, el economista y doctor en estudios del desarrollo Manuel Sutherland analizó las motivaciones de la administración de Donald Trump, enfatizando que el objetivo central es fortalecer la presencia estadounidense y la consolidación de la dominación rusa en la región.

Sutherland cree que la estrategia de Washington no responde a un hecho aislado, sino a una planificación encaminada a controlar recursos estratégicos bajo el supuesto de una recuperación de la esfera de influencia en el hemisferio.

Cuatro factores de la invasión estadounidense

Según el experto, existen determinantes geopolíticos y políticos internos que explican el nivel actual de intervención en el país:

1. La necesidad de una victoria geopolítica: Luego de dificultades en los procesos de pacificación en escenarios como Ucrania o Israel, la administración Trump requería una victoria inmediata y tangible.

2. Presión del electorado latino: Sectores “latino-trumpistas” en EE.UU. exigieron acción directa contra los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba para mantener el apoyo electoral.

3. Mensaje de poder global: una señal a China, Rusia e Irán sobre la capacidad de Estados Unidos para afirmar su autoridad en su esfera histórica de influencia.

4- Seguridad energética: El lema para los próximos meses será, según Sutherland, “petróleo, petróleo y más petróleo”.

Sutherland recordó que Venezuela tiene las mayores reservas de crudo del mundo, estimadas en 300.000 millones de barriles. Aunque la mayor parte de ese recurso es crudo extrapesado, cuya extracción y refinación es compleja, el economista destacó la ventaja comparativa de Estados Unidos.

“Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo (…) Estados Unidos tiene la tecnología y las refinerías necesarias para procesarlo, lo que hace que la integración energética sea una prioridad natural”, explicó Sutherland.

El análisis predice que el programa a corto plazo se centrará en reorganizar la industria para garantizar que las empresas norteamericanas ocupen espacios previamente dominados por corporaciones rusas o chinas. Esta reestructuración busca no sólo estabilizar la producción, sino también garantizar que el flujo de energía esté alineado con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

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