


En una guerra relámpago que duró menos de 24 horas, las fuerzas de seguridad de Ecuador, en estrecha coordinación con los servicios de inteligencia estadounidenses, lograron tener un grave impacto en las finanzas de la mafia transnacional.
Tres operaciones diferentes en mar abierto permitido Incautación de 2,9 toneladas de droga. y eso captura de once personaslo que confirma que El corredor del Pacífico sigue siendo uno zona de alta tensión en la lucha contra el narcotráfico.
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Las medidas incluyeron el despliegue de la Armada y la Policía Nacional del Ecuador, trabajando de la mano con la Guardia Costera de Estados Unidos y la Administración de Control de Drogas (DEA).
Según las Fuerzas de Defensa del Ecuador, el valor del cargamento incautado se estima en unos 50 millones de dólares en el mercado americano y cerca de 70 millones en el mercado europeo.
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Tres frentes de batalla en el mar
La estrategia se dividió en puntos geográficos clave para interceptar las rutas marítimas. El primer ataque, y el de mayor magnitud, se produjo en aguas internacionales, a 487 kilómetros al sureste de las Islas Galápagos. En ese momento, las autoridades interceptaron una embarcación con 1,9 toneladas de estupefacientes, en la que fueron detenidos dos ciudadanos ecuatorianos.
Casi simultáneamente se desarrollaron otras dos intervenciones:
- En el tercer operativo, que se realizó a 333 kilómetros de la ciudad de Manta, la policía nacional y la DEA encontraron tres embarcaciones que escondían casi una tonelada de estupefacientes en compartimentos de doble fondo. Allí se registraron seis capturas.
- Una segunda intervención se desarrolló a 285 kilómetros al oeste de la provincia de Santa Elena, dentro de la zona económica exclusiva, donde se incautaron 56 kilogramos de sustancias ilícitas y se detuvo a tres personas más.
Las autoridades ecuatorianas destacaron que estos resultados representan un “duro golpe a las economías del narcotráfico” y sostuvieron firmemente que los mares de su país “ya no son una ruta para la mafia”.
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Un país bajo medidas excepcionales
Estas convulsiones ocurren en un contexto interno extremadamente complejo. Ecuador atraviesa una “nueva fase” de la guerra contra las organizaciones criminales, declarada por el presidente Daniel Noboa.
El país cerró el año 2025 con la cifra histórica de 9.235 asesinatos, la tasa de homicidios más alta de América Latina, lo que ha obligado a mantener estrictas medidas restrictivas.
Como parte de esta estrategia de seguridad, el gobierno mantiene un toque de queda nocturno en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, que registran los mayores índices de violencia. Durante el sexto día de esta medida, que entra en vigor entre las 23.00 horas. y a las 5 de la mañana hora local, las fuerzas de seguridad detuvieron a 118 personas y realizaron inspecciones de decenas de vehículos y motocicletas.
Minería ilegal y control territorial
La ofensiva estatal no se limita al narcotráfico. En el cantón Pasaje, provincia de El Oro, el llamado bloque de seguridad de las Fuerzas Armadas capturó a cinco ciudadanos acusados de participar en actividades mineras ilegales. En el lugar fueron incautadas máquinas succionadoras y diversas herramientas utilizadas para la extracción ilegal de minerales.
Desde el inicio de las actuales restricciones, el balance oficial indica que 743 personas han sido detenidas y seis infraestructuras catalogadas como “objetivos militares de narcoterrorismo” han sido destruidas.
El toque de queda estará vigente hasta el 31 de marzo, con estrictas restricciones de circulación excluyendo únicamente a militares, policías y personal de emergencias sanitarias, y manteniendo una vigilancia total en todo el territorio para frenar la escalada de criminalidad.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.