
El golpe fue duro. Colapso de Puente Mendihuaca, cierre prolongado parque tayrona, Deslizamientos de tierra en la vía que atraviesa el Parque Tayrona y hasta incendios de viviendas en Buritaca paralizaron la economía de uno de los corredores turísticos más importantes del mundo. caribe colombiano. Hoy el panorama empieza a cambiar.
Durante Semana Santa, Tronco Caribeño Volvió a arrancar los motores. De Playa Los Ángeles al Río Don Diego, vía cruce Buritaca, Tayronaka y el propio Parque Tayrona, La oferta turística está plenamente activa, operadores, hoteles y restaurantes operan a toda velocidad y con un mensaje uniforme: hay condiciones de seguridad y todo está listo para recibir a los huéspedes.
EL TIEMPO visitó la zona y constató el renacimiento de un territorio dependiente en gran medida del turismo.
“Estamos abiertos, organizados y tranquilos. Queremos que este país venga a vivir esta experiencia de manera segura. Somos la única ciudad que ofrece tantas oportunidades turísticas”, dice José Domingo Dávila, director del Instituto Distrital de Turismo.
El corredor se eleva: reapertura, empleo y esperanza
La instalación del puente militar de Mendihuaca marcó un nuevo comienzo. Una vez restablecida la movilidad, los comercios cerrados comenzaron a reabrir.
Los turistas vuelven a disfrutar de las playas del Parque Tayrona. Foto:Roger Urieles
Los restaurantes volvieron a encender sus fogones, los hoteles reforzaron su plantilla y las agencias de viajes reactivaron sus paquetes justo a tiempo para la temporada alta.
Según autoridades y gremios, existen más de 800 prestadores de servicios turísticos operando en la zonay espera superar los 100.000 visitantes durante la Semana Santa, figura clave en la recuperación económica de comunidades enteras.
“Este corredor se nutre del turismo. Aquí hay familias enteras que se preocupan por esta época del año”, explica Carolina Olarte, directora de la Oficina de Turismo del Magdalena. “Hoy podemos decir que todo está listo y tenemos plenas garantías para residentes e invitados”.
Playa, selva y relajación: experiencias en Playa Los Ángeles
El recorrido comienza en Playa Los Ángeles, una de las instalaciones más sólidas del corredor.
Aquí, los hoteles boutique y los eco-habs ofrecen una experiencia relajante con vistas al mar y sus alrededores. Sierra Nevada. La propuesta es de desconexión total en un entorno natural, seguro y exclusivo.
Miembros de comunidades indígenas comparten su herencia cultural en Tayronaka. Foto:Roger Urieles
“No sólo vendemos alojamiento, vendemos tranquilidad”, dice Noemí Ramos, propietaria de un hotel local. “La gente viene a relajarse, sentir el sonido del mar y olvidarse del ruido”.
Los visitantes encontrarán amplias playas, gastronomía local y un ambiente más sobrio que el Parque Tayrona, lo que lo convierte en una alternativa ideal para familias y parejas.
Río Don Diego: una aventura entre la Sierra y el mar
Más allá, el río Don Diego ofrece una de las experiencias más completas del corredor.
Sobre el río Don Diego, los viajeros viajan desde Sierra Nevada hasta el mar. Foto:Roger Urieles
Aquí el turismo se puede vivir en movimiento: tubing, kayak, paddle surf y paseos en barco permiten descender desde Sierra Nevada hasta el mar, en medio de una selva viva y vida salvaje.
“Es un plan que lo combina todo: el río, el mar y la naturaleza”, explica un operador turístico que opera en la zona. “La gente se sorprende porque es una experiencia muy completa”.
Esta actividad también dinamiza la economía local a través de los guías, transportistas y comunidades directamente asociadas al servicio.
Tayronaka: memoria ancestral en medio de la selva
A pocos minutos, Tayronaka ofrece una experiencia diferente: un encuentro con la historia.
En este hotel ecológico, construido sobre antiguos asentamientos indígenas, los huéspedes pasean por terrazas, senderos y escaleras que preservan la huella de la cultura Tayrona.
“Nos sentimos honrados de estar en el territorio de nuestros antepasados. Aquí la gente no sólo descansa, sino que también aprende”, afirma Tatiana Torres, administradora de este lugar.
El recorrido incluye un museo arqueológico e interacción con las comunidades. Los indígenas de Kogi, Avistamiento de aves y monos, que convierte esta visita en una inmersión cultural en el corazón de Sierra Nevada.
Buritaca: encuentro de río y mar
En Buritaca el paisaje cambia de ritmo. Aquí es donde el río se encuentra con el mar y crea uno de los puntos más atractivos del corredor.
Hostales, bares y restaurantes han retomado su funcionamiento tras los incendios que afectaron a parte de la infraestructura hace unos meses.
“Fue duro, pero nos levantamos”, afirma un comprador del sector. “Hoy estamos preparados y con más ganas de volver a trabajar”.
El ambiente combina relax, gastronomía y una oferta más relajada, con espacio para compartir con amigos o familiares.
Tayrona vuelve a latir
En la ruta, el principal atractivo es el Parque Nacional Natural Tayrona, símbolo del turismo en Santa Marta.
Los turistas vuelven a disfrutar de las playas del Parque Tayrona. Foto:Roger Urieles
Tras superar la crisis administrativa y los efectos del invierno, el parque volvió a su funcionamiento normal. Se dispone de senderos, playas y servicios, y poco a poco va aumentando la afluencia de turistas nacionales y extranjeros.
“Aquí el visitante encontrará la experiencia completa: naturaleza, cultura, senderismo y relajación”, explica Leonardo Montoya, administrador de Ecohabs Tayrona.
El parque y su corredor vuelven a reforzar su posición como uno de los lugares más atractivos del país.
Seguridad y confianza: un mensaje para el país
Una de las principales preocupaciones después de la crisis fue la seguridad. Hoy, autoridades y operadores coinciden en esto Existen condiciones para disfrutar del turismo sin riesgos.
“Queremos garantizar la tranquilidad. Es un destino seguro y preparado”, afirma Jaqueline Vives Lacouture, presidenta de Anato Caribe.
El mensaje se refuerza en cada etapa: presencia institucional, operadores activos y comunidades involucradas en la reactivación.
Santa Marta se mantiene como uno de los destinos más cotizados del país, y la Troncal del Caribe vuelve a ser uno de los atracciones más grandes.
Esta zona lo tiene todo: playas vírgenes, ríos cristalinos, cultura ancestral, gastronomía local, fauna real, selva viva y experiencias para todo tipo de viajero.
“Hay planes para todos: solo, en pareja, en familia o con amigos”, concluye José Domingo Dávila.
Después de un largo tiempo de incertidumbre, el sol volvió a salir sobre el Caribe. Y con él la esperanza de miles de familias que ven el turismo no sólo como un ingreso, sino también como una forma de vida que ahora empieza a florecer de nuevo.
Autor: Roger Urieles para EL TIEMPO Santa Marta. @rogeruv