


El indulto de 2.010 presos en Cubaanunciado en plena Semana Santa como un “gesto humanitario”, va más allá de una decisión judicial, ya que forma parte de un momento de tensión con EE.UU y sugiere que la presión de Washington está empezando a tener efectos concretos en La Habana.
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La medida, que de generar emisiones sería una de las mayores de la última década, coincide además con un escenario de grave crisis energética, negociaciones en la fase inicial y señales cruzadas entre ambos gobiernos.
Aunque el gobierno de Miguel Díaz-Canel insiste en que el indulto cumple con criterios humanitarios –comportamiento en prisión, estado de salud y tiempo cumplido– el contexto apunta a un escenario mucho más amplio.
Se trata del segundo indulto en menos de un mes, tras el anunciado en marzo para 51 presos -27 de los cuales fueron liberados este sábado- como gesto hacia el Vaticano. Además, se produce días después de que Washington aliviara las restricciones al petróleo. permite la entrada de 740.000 barriles de crudo ruso a la isla.
Miguel Díaz-Canel admitió que está negociando con Estados Unidos. Foto: AFP
El momento de ambas decisiones parece sugerir, más que coincidentemente, un movimiento bidireccional entre La Habana y Washington.
Señales cruzadas entre La Habana y Washington
Esa conexión, aunque no reconocida oficialmente, es exactamente la que destacan varios analistas. “Hay toda una puesta en escena para desconectar el indulto de las negociaciones, cuando están claramente conectadas”advirtió el historiador de la Universidad de Wisconsin, Andrés Pertierra, en diálogo con la AFP.
En esta línea, quienes siguen el proceso creen que La Habana está enviando señales a Washington, pero sin reconocerlo públicamente, para no afectar su discurso sobre soberanía, como está sucediendo en Venezuela.
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Este cálculo se produce además en un contexto interno cada vez más crítico para la isla. Cuba enfrenta apagones que afecta a más del 60 por ciento de la población, escasez generalizada de alimentos y medicinas, y una economía en permanente contracción (90 por ciento de la población vive en pobreza extrema).
Desde Washington, la respuesta también es cautelosa. La administración de Donald Trump -que en su segundo mandato ha agudizado su discurso contra el régimen cubano- reconoció las liberaciones anteriores, pero exigió la liberación de todos los presos políticos.
Y según organizaciones como Justicia 11J, Todavía quedarían al menos 775 personas encarceladas por motivos políticos, muchas de ellas vinculadas a las protestas del 11 de julio de 2021 (manifestaciones desencadenadas por la crisis sanitaria por la pandemia).
Cuba lleva meses afrontando una crisis energética sin precedentes. Foto: AFP
Esta información es clave para entender por qué persisten dudas sobre el verdadero alcance del indulto. Como en ocasiones anteriores, las autoridades no revelaron listas de beneficiarios –y al cierre de esta edición sólo se habían confirmado veinte liberaciones–, mientras que las ONG aún no pueden verificar las liberaciones y si incluyen a presos políticos.
Para la organización Cubalex, con sede en Miami, el patrón de estos anuncios se repite y poco tiene que ver con la justicia. “Históricamente, el uso de los indultos en Cuba ha servido como una herramienta de intercambio político y propaganda, más que como un acto de justicia”.dicen.
Esta crítica se ve reforzada por otro punto: el indulto excluye a los condenados por “delitos de autoridad”, personas que durante años han sido utilizadas para perseguir y castigar las actividades de la oposición en la isla.
El perdón como herramienta política y presión interna
Para los expertos, las liberaciones también actúan como una válvula de presión interna, ya que reducen las tensiones sociales en el corto plazo, alivian el sistema penitenciario y proyectan una imagen de flexibilidad en medio del deterioro. Pero, sobre todo, son parte de una estrategia más amplia para la supervivencia del régimen.
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“No tenemos muchas esperanzas de que haya presos políticos libres; seguramente se jugará con la ambigüedad y que, cuando se anuncie que un preso así ha sido liberado, los titulares de 2010 se referirán a la liberación de presos políticos. Se está jugando con ello”, denunció Paolo Manzo, de Prisoners Defenders, en X.
El mismo cálculo explica por qué La Habana comenzó a mover otros terrenos en paralelo. Tras semanas de rumores, el propio Miguel Díaz-Canel confirmó contactos con Washington para buscar soluciones a la crisis. Del lado americano, figuras como Marco Rubio aparecen como interlocutores en unas conversaciones que, según filtraciones, Entre ellos se encuentran actores cercanos al poder cubano, como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, ‘Raulito’, nieto de Raúl Castro.
El objetivo de Washington parece replicar un modelo de máxima presión combinada con negociación, similar al que precedió a los recientes cambios en Venezuela. Pero la medida que Washington está considerando tiene como telón de fondo no sólo la influencia que ejerce el nieto de Castro sobre los militares, sino también su control de Business Administration Group SA (Gaesa). Este conglomerado estatal, en manos de altos mandos militares y del círculo de herederos de los hermanos Castro -entre ellos Rodríguez Castro-, gestiona activos valorados en casi 20 mil millones de dólares.
Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU. Foto: AFP
La idea, según fuentes citadas por axiosSería forzar una apertura económica gradual que facilite una transición política a largo plazo. En ese esquema, la liberación de los prisioneros sería un primer gesto mensurable.
Sin embargo, tampoco se descartaría por completo la vía militar. Aunque su atención se centra en la guerra contra Irán, que libra en alianza con Israel, Trump declaró el mes pasado que el régimen comunista cubano “caerá muy pronto” y sugirió que el resultado podría incluso tomar la forma de una “toma amistosa” por parte de las fuerzas estadounidenses.
En ese sentido, el margen de acción del régimen aún es limitado. Asimismo, si no hay un resultado rápido, la situación podría conducir al colapso del Estado insular y a una nueva crisis migratoria hacia Estados Unidos, dos escenarios que Washington dice querer evitar.
Esta preocupación la plantean los expertos Guillaume Long y Alex Main, investigadores del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR), que advierten en una columna en Política exterior que el endurecimiento de las sanciones y el bloqueo petrolero podrían presionar a Cuba contra una crisis humanitaria con efectos duraderos en la región.
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En medio de este equilibrio inestable, Cuba parece estar avanzando hacia una negociación pragmática, marcada menos por la ideología y más por la urgencia. Y en este giro, las cárceles -y quienes las abandonan- se convierten en una señal concreta de hasta qué punto el régimen está dispuesto a ceder.
Foto:AFP
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)