

Abelardo de la Espriella emitió la carta del 3 de diciembre de 2025 en la que envía al expresidente Álvaro Uribe decidido a mantenerse al margen de una posible colusión de la oposición.
El abogado señala que después de reflexionar, llegó a la conclusión de que este acuerdo era incompatible con la naturaleza del movimiento civil que lidera y el mandato general que afirma haber recibido.
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De la Espriella afirma que Defensores de la Patria no es un partido tradicional, sino un movimiento nacido “del puro fervor popular”, respaldado por más de 4,8 millones de firmas recogidas sin panfletos ni estructura política.
Explica que estas firmas representan un mandato directo de los ciudadanos de todo el país, y asistir a una consulta en marzo “diluiría” este mandato espontáneo y orgánico, contrario al espíritu con el que se creó la iniciativa.
Además, Recuerde que propuso una gran encuesta como un acuerdo ágil, transparente y gratuito para el estado.para seleccionar un candidato. Según él, esta opción fue rechazada “directamente” por los potenciales participantes y posteriormente su nombre fue vetado para participar en la posible consulta.
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Dice que esto ocurrió a pesar de que no atacó a ningún otro candidato y afirmó que se necesita el consenso de la oposición.
La carta también reitera las críticas de De la Espriella a las consultas financiadas con fondos públicos.sistema que cuestionó cuando fue utilizado por sectores de izquierda. Entablar consultas ahora, afirma, sería inconsistente con su posición anterior, especialmente en un contexto económico que, como señala, requiere austeridad.
El líder del movimiento destaca que sólo reconoce como opositores al gobierno del presidente Gustavo Petro y a quienes considera sus herederos políticos. Afirma que a pesar de los obstáculos y acusaciones en su contra, seguirá adelante con su candidatura presidencial apoyando el mandato de la firma. Incluso sugiere que si no se logra la fusión anterior, está dispuesto a competir directamente en la primera ronda.
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Al final de la carta, De la Espriella extiende su “mano tendida” a todos los sectores opositores que no han sido cómplices, según él, del actual Gobierno, y llama a unir esfuerzos con Iván Cepeda, a quien identifica como el candidato de “el Gobierno”. Destaca que la unidad no debe basarse en cálculos políticos sino en la urgencia de “salvar a Colombia”.
Esta es la carta que Abelardo de la Espriella le envió a Álvaro Uribe
Barranquilla, 3 de diciembre de 2025.
señor presidente
ÁLVARO URIBE VÉLEZ
MEDE
Estimado Presidente ÁLVARO URIBE VÉLEZ:
Reciba mis mejores saludos y mi más profundo respeto por su incansable liderazgo en la defensa de Colombia. Me dirijo a ustedes con la habitual admiración y muchas gracias por sus reflexiones sobre la posibilidad de participar en una posible consulta en el mes de marzo de 2026 para definir un candidato opositor a la Presidencia de la República. Sus palabras, como siempre, reflejan una visión patriótica, genuina, estratégica y un compromiso inquebrantable con el futuro de nuestra querida Colombia, y le agradezco enormemente que comparta conmigo sus pensamientos al respecto.
Sin embargo, tras una cuidadosa consideración, respetuosamente me aparto de esa idea. El principal argumento que me lleva a esta conclusión es que DEFENSORES DE LA PATRIA no es un partido tradicional, sino un movimiento civil nacido del puro entusiasmo popular. Este movimiento me ha dado un mandato claro y masivo, representado por más de 4,8 millones de firmas recogidas con entusiasmo, dedicación, sin limosnas, con convicción y amor de colombianos de todas las clases de todos los rincones del país, que me han confiado para representarlos directamente en la lucha por la presidencia. Acudir a una consulta en marzo diluiría este mandato espontáneo, patriótico y orgánico, que surge no de estructuras políticas arraigadas, sino del ruido del pueblo que anhela la salvación de su patria.
Además, expuse las razones que expresé en mi última entrevista con la revista Semana: la necesidad urgente de una unión real y efectiva en la oposición, pero con métodos ágiles y transparentes como la gran encuesta que propuse para el próximo 10 de diciembre. Un arreglo que nos permitiera elegir un candidato con un mandato rápido y democrático, sin división innecesaria de gobierno y seguridad, reactivación, reconstrucción de gobierno, reconstrucción económica, reconstrucción. ordenamiento jurídico, promoción de la democracia y defensa de las instituciones. No descarto, como mencioné en la publicación mencionada, pasar directamente a la primera ronda si esta relación no se materializa, para no perder un tiempo precioso en procesos que podrían dividirnos aún más.
A esto se suma el inconveniente de acudir a una consulta, procedimiento que yo mismo he criticado duramente cuando la izquierda lo utilizó en el pasado, por implicar un despilfarro innecesario de recursos públicos en un momento en que el país enfrenta grandes desafíos económicos y lo que requiere es austeridad. Antes de entregar las firmas de apoyo a nuestro movimiento, propuse la encuesta como un camino hacia la unidad, y fue rechazada rotundamente por los posibles participantes. Aún hoy, quienes abogan por la consulta han vetado mi nombre para participar en ella, excluyéndome de antemano.
En consecuencia, aunque soy el candidato que no ha atacado a nadie, que ha llamado persistentemente a la unidad y que ha puesto el bien público por encima de todo, el rechazo y el veto han sido la única respuesta recibida: lo soy y lo seguiré siendo repetidamente, no conozco más enemigos que PETRO, CEPEDA y sus cómplices.
A pesar de todos los obstáculos que los potenciales rivales en esta consulta imaginaria han intentado ponerme en contra, estoy firme en mi convicción de que tales acciones han sido pasadas por alto, sin duda eclipsadas por el apoyo abrumador del pueblo. Si antepongo las indignidades que se han acumulado sobre mí a los grandes intereses del país, no soy digno de sentarme en el trono de Bolívar.
Dejar al pueblo, que ahora me ha dado un mandato inequívoco con millones de firmas, un mandato popular, expuesto a los egos e intereses políticos personales de tantos precandidatos, sería una acción que decepcionaría a una ciudadanía que cree en el “tigre” y aprecia la gran continuidad que ha sido la base de nuestro movimiento patriótico.
Mi mano está extendida a todos aquellos que no han sido cómplices del gobierno de PETRO, para que juntos enfrentemos a su heredero, IVÁN CEPEDA. No podemos permitir que el candidato del régimen siga luchando solo, a riesgo de perder finalmente la patria que tanto amamos.
La unidad no es una opción, sino un imperativo para salvar a Colombia de la actual dictadura, y esa unión con el pueblo no permite cálculos políticos, sino sólo magnanimidad.