
Amado Gonzales Ruiz, un hombre de 51 años que había logrado evadir la justicia colombiana durante casi una década, fue capturado de una manera inusual: no se trataba de un rastro de sangre ni de una denuncia, sino de una simple y sincera necesitas encontrar un trabajo.
Lo que comenzó como una investigación administrativa en la comisaría de Regidor, en el sur de Bolívar, terminó cerrar el capítulo de impunidad que duró siete años.
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La paradoja del fugitivo
Gonzales Ruiz, de Barranco de Loba y dedicado a diversas profesiones, cruzó la puerta de la comisaría con un objetivo claro: Solicita un documento acreditativo para adjuntar a tu CV.
Bajo el duro sol del sur de Bolívar, el hombre, sin esperarlo, buscaba trabajo formal el sistema que pretendía utilizar en su beneficio sería su propio verdugo.
El trámite, que es un trámite mecánico para personas uniformadas, reveló una realidad diferente luego de ingresar datos en el dispositivo PDA (Personal Digital Assistant) institucional.
La pantalla no mostraba antecedentes penales limpios, sino una alerta roja: un requisito judicial vigente que había permanecido en la sombra durante más de cinco años.
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Sentencia 108 meses
Luego del hallazgo inicial, la Sección de Investigación Criminal (SIJIN) de la Policía de Bolívar tomó control de la verificación:
La autoridad requirente es el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del Distrito de Valledupar por delitos relacionados con la fabricación, comercio y porte de armas de fuego o municiones; Por lo que el hombre se enfrenta a una pena firme de 108 meses de prisión (9 años).
“El ciudadano lleva aproximadamente siete años evadiendo la justicia. Este tipo de controles constantes permiten que las personas con cuentas pendientes respondan ante las autoridades”, dijo el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante de la policía de Bolívar.
No más misterio
La captura se produjo de inmediato. Gonzales Ruiz, que hasta entonces se movía como un ciudadano de a pie a orillas del Magdalena, pasó de denunciante a detenido en cuestión de minutos.
Las autoridades destacaron que a pesar de la gravedad del veredicto pendiente, el proceso se basó en rigurosos protocolos de respeto a la dignidad humana y el debido proceso.
Este caso pone de relieve una tendencia creciente en el país: los delincuentes, confiados en el paso del tiempo, intentan normalizar su estado civil, sólo para ser detectados mediante la digitalización de archivos judiciales.
Amado Gonzales Ruiz ya fue puesto a disposición de la autoridad judicial competente. No consiguió el trabajo que buscaba, pero finalmente lo consiguió. saldará de manera justa la deuda que el Estado le exige desde hace siete años.
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena