Unas horas más tarde Iván Cepeda registra su candidatura presidencial con Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial -la cita está prevista para las 10 horas del 11 de marzo en la sede de la Registraduría Nacional en Bogotá-, la hipótesis de si el senador podría ser incapaz de seguir al candidato del pacto histórico en las cartas. La razón sería que podría estar participando en una doble militancia.
Quilcué llegó al Senado en 2022 por la circunscripción indígena con el apoyo del partido Mais. En esta elección, la comunidad no se sumó a la Convención Histórica en su proceso de fusión, sino que decidió mantener su personería jurídica. Además, No apoyó la candidatura presidencial de Iván Cepeda, sino que optó por la candidatura de Roy Barreras.
Coaval Mais a Roy Barreras. Imagen:Cortesía
El Mais no sólo brindó su apoyo al ex embajador en diferentes eventos y declaraciones, sino que también avaló oficialmente la nominación.
A diferencia de otros precandidatos del “Frente por la Vida”, como Héctor Pineda y Martha Bernal, que solo aparecen en la tarjeta de consulta del partido “La Fuerza”, Barreras parece respaldado por la alianza “Solo con Roy Ganamos Todos”. Si se mira más de cerca, esa alianza está formada por el partido de Barreras -La Fuerza- y Mais. Así quedó registrado en la resolución del Consejo Nacional Electoral (CNE) del 7 de febrero, donde aprobaron el registro de la coalición.
“Inscribir en un registro único de partidos, movimientos políticos y agrupaciones políticas el logotipo símbolo de la alianza compuesta por y“Se crea PARTIDO POLÍTICO LA FUERZA y MOVIMIENTO SOCIAL INDÍGENA-MAIS para registrar al ciudadano ROY LEONARDO BARRRAS MONTEALEGRE para la consulta denominada “FREENTE POR LA VIDA” a realizarse el 8 de marzo de 2026”, se lee en el documento en mención.
Aída Quilcué. Imagen:directorio privado
Así, queda probado que Barreras contó con el aval de Mai para la consulta, aunque no apareciera en el mapa. Dado que fue el ganador de la competencia el 8 de marzo, aún mantiene esa distinción hasta la primera ronda.
Esto significa, sobre el papel, que la comunidad en cuestión no puede apoyar a ningún otro candidato que no sea Barreras o su fórmula vicepresidencial, y ningún congresista con derechos de partido indígena puede apoyar a ningún candidato que no sea el que ganó en la consulta del Frente por la Vida.
Como Quilcué sigue siendo senadora de Mais, no podría aparecer en el mapa junto a Cepeda, ya que él va al tratado histórico y no hay manera de que consiga el apoyo del partido indígena en la primera vuelta.
Así lo aclara el artículo 2 de la Ley 1475 de 2011: “Quienes ocupen cargos de dirección, dirección, dirección o administración dentro de partidos y movimientos políticos, o hayan sido o pretendan ser elegidos para cargos o asociaciones de elección pública, no podrán apoyar candidatos distintos a los registrados por el partido o movimiento político al que estén afiliados, siempre que sean electos mientras sean electos institución u cargo electo, y si deciden postularse en las próximas elecciones por otro partido o movimiento político, deberán renunciar al menos doce (12) meses antes de la primera fecha de registro.
Iván Cepeda, candidato presidencial en Cali. Imagen:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
Incluso si el líder indígena renunciara, sería demasiado tarde para hacerlo, como lo muestra este capítulo. Además, existe un precedente legal por el fallo del Consejo de Estado en el caso Ángela María Robledo.
En 2018, así era la fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro. Para ello, renunció al escaño que ocupaba en el parlamento por la Coalición Verde un día antes de registrar su deseo junto con el actual presidente. Llegó a segunda vuelta con Petro, por quien le dieron un escaño opositor en la cámara tras ser derrotado por Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. Robledo ocupó dicho cargo hasta 2019, cuando su elección fue anulada por el Consejo de Asuntos Exteriores. El Tribunal Administrativo concluyó que Robledo había recibido una doble estipulación, ya que la ley es clara: debía renunciar 12 meses antes si quería aspirar a otro cargo de elección popular para un partido distinto a Alianza Verde.
“El Congreso considera que la señora Robledo Gómez, quien ocupa el cargo de diputada a la Cámara de Representantes por la Coalición Verde, debía renunciar al cargo que ocupaba en la citada empresa pública, con un preaviso de doce meses, si aspira a la vicepresidencia de la República por una agrupación política distinta a aquella en la que trabajaba”, señala el fallo del estado Robledo. militante
Entrevista a María José Pizarro. Imagen:
El precedente sería para Quilcué, quien actualmente es diputado por el partido Mais y esta comunidad no puede apoyar a Cepeda, pues le dio ese reconocimiento a Roy Barreras. De registrarse oficialmente como fórmula vicepresidencial, podrían destronar dicha candidatura por una doble pelea.
Expertos electorales confirmaron a EL TIEMPO que la ley es clara sobre los dobles combatientes y no hay excepción, ya que la curul de Aída Quilcué es una circunscripción separada. Esta sólo podría ser la fórmula de Roy Barreras. Sólo podría asumir la candidatura a la vicepresidencia junto a Iván Cepeda si el ex embajador renunciara a su candidatura, lo que implicaría una fuerte multa por connivencia y desobediencia a la orden de pasar a primera vuelta.
Sin embargo, también está la cuestión de la división de Mais y Progresistas -el sector de María José Pizarro-. Allegados a esta colectividad aseguran que inicialmente Quilcué pretendía permanecer en el partido por el que llegó al Congreso. Sin embargo, luego de un conflicto con Martha Peralta, cambió de opinión y decidió unirse a la nueva comunidad que luego se fusionó en El Pacto. Con esta decisión final, ella no estaría vinculada al apoyo brindado a Barreras por parte del partido indígena.
Documentos del Partido Progresista, que apenas duraron unas semanas, muestran que Quilcué había dado el salto colectivo. Ya no estaría ligado a la personalidad del MAIS sino a la del Pacto, pues los progresistas terminaron siendo parte de la fusión final.
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política