La reciente advertencia emitida por la Contraloría General de la República ha vuelto a encender las alarmas sobre el futuro Gran Vía, una obra encaminada a mejorar la conexión entre Barranquilla y Puerto Colombiauna de las zonas de mayor expansión urbana del país.
Según el subcontralor Luis Carlos ZuluagaLos retrasos acumulativos y la falta de claridad sobre los nuevos cronogramas podrían convertir el proyecto en un caso crítico de ineficiencia pública.
Contraloría revisó avances, informes técnicos y ejecución presupuestaria y constató que se estaba reportando la obra alto riesgo de insolvencia. Si bien el proyecto fue anunciado como uno de los ejes para la modernización de carreteras en el Atlántico, hoy surgen dudas sobre si será posible implementarlo en las fechas previstas.
Diseño clave con efectos cotidianos.
Para los vecinos del corredor vial, la discusión ya no es de carácter técnico, sino que se ha convertido en en un problema cotidiano.
Residentes y comerciantes de este sector afirman que los frentes de obra inconclusos provocan constantes embotellamientos, impactos económicos y una creciente sensación de inseguridad. “No se trata sólo de ruido y polvo. Cualquier retraso afecta a las ventas, a los tiempos de viaje y a la seguridad vial”, afirman los vendedores de la zona.
Gran Vía Puerto Colombia. Foto:Gobernación del Atlántico
Los usuarios habituales del corredor afirman que los atascos durante las horas punta se han convertido en la norma. Los conductores denuncian maniobras peligrosas entre máquinas, cambios de carril improvisados y falta de señalización en algunos tramos. Todo esto, dicen, aumenta yl riesgo de accidentes y mantiene la sensación de que el trabajo avanza “a un ritmo lento”.
Aunque esta semana se conocen advertencias técnicas de la Contraloría desde gobernación del atlántico no se ha publicado ninguna declaración oficial. La administración del departamento tampoco cumplió horario actualizado lo que le permite conocer nuevas fechas estimadas de entrega o ajustes de contrato.
Este silencio institucional ha aumentado la irritación ciudadana, especialmente entre aquellos que creen que la intervención, si bien necesaria, podría haberse planificado con más rigor para minimizar el impacto. Sísectores empresariales del norte del departamento también piden claridad, porque la Gran Vía tiene una importancia estratégica para el turismo, el sector inmobiliario y la movilidad comercial de la región.
Una advertencia directa
En su declaración, Zuluaga dejó claro que el trabajo requiere decisiones urgentes. “No se puede permitir que un proyecto de esta envergadura se convierta en otro elefante blanco. La gestión, la supervisión y el cumplimiento son necesarios”, afirmó.
Las obras de construcción de la Gran Vía, o corredor universitario, continúan con retrasos. Foto:Entregado
La Contraloría dijo que continuará un seguimiento especial para verificar los avances y mantener el control sobre los recursos que se implementan.
Los expertos en infraestructura señalan que si bien este tipo de proyectos suelen estar sujetos a ajustes continuos, La falta de información actualizada provoca falta de confianza y debilita el apoyo ciudadano. También destacan que la Gran Vía juega un papel clave en la movilidad metropolitana, por lo que sus retrasos pueden impactar en la competitividad de la región.
A la espera de la respuesta oficial del gobierno, los usuarios del corredor mantienen la expectativa de que mejore el ritmo de trabajo y se adopten medidas para limitar los impactos actuales.
Las advertencias de la Contraloría, aunque severas, pretenden crear presión el proyecto avanza con mayor rigor y conviértete en el prometido corredor moderno.
Por ahora, la Gran Vía sigue siendo la pieza central del debate público en el Atlántico: trabajo necesario, pero estancado entre retrasos, molestias a los ciudadanos y un llamado urgente a la rendición de cuentas institucional.
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