


En una operación conjunta para combatir los delitos ambientales en el Caribe colombiano Las autoridades lograron desmantelar la operación minera ilegal más grande detectada hasta el momento en el departamento del Magdalena.
La operación se realizó al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta, revela la magnitud de la destrucción que pone bajo control la estabilidad biológica y hídrica de la región.
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Fábrica de oro en el desierto de barro
Las autoridades descubrieron equipo pesado operando ilegalmente en Sierra. Foto:Corpamag
Lo que alguna vez fue una densa franja de bosque ribereño, esencial para proteger los ríos, se ha transformado en una cicatriz de cinco hectáreas de tierra yerma.
Entre los municipios de la Zona Bananera y Ciénaga, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), en acuerdo con el CTI de la Fiscalía y el Ejército Nacional, interrumpieron la conversación una mina de oro aluvial a cielo abierto, operada bajo una fachada técnica sofisticada.
A diferencia de la minería artesanal, este complejo operaba según un sistema altamente mecanizado. En el sitio encontraron:
Excavadoras de orugas de alto rendimiento.
Estructuras modulares para la clasificación de materiales industriales.
Sistemas de bombeo industriales diseñados para la recogida ilegal de aguas residuales.
“Esta fue la mayor zona de actividad minera encontrada hasta el momento en el departamento de Magdalena”, dijo Gustavo Valdés Pertuz, subdirector de gestión ambiental de Corpamag, al enfatizar la gravedad del hallazgo, que no tiene precedentes cercanos en la zona.
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Costos ambientales y daños irreversibles
El daño es visible: el agua contaminada y los bosques arrasados en cuestión de horas. Foto:Corpamag
El informe técnico de las autoridades es demoledor. La ambición por los metales preciosos no sólo ha eliminado la cubierta vegetal nativa, sino que también ha cambiado profundamente la geología de la zona a través de zanjas y excavaciones que alteran la dinámica natural del suelo.
Sin embargo, El mayor peligro está en el agua. La operación confirmó que:
Hubo dumping continuo: Los lodos y sedimentos se vertieron directamente en los cuerpos de agua, asfixiando los ecosistemas. acuoso.
Riesgo químico: La presencia de equipo pesado provocó contaminación directa por derrames de combustibles y lubricantes al suelo y fuentes de agua.
Todo esto ocurrió en completo secreto.sin títulos de la Agencia Nacional de Minería (ANM) ni licencias ambientales, configurando un escenario de ecocidio bajo la Ley 599 de 2000.
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Tolerancia cero hacia la plaga
Excavaciones, barro y destrucción: esto es lo que queda del corazón de la montaña. Foto:Corpamag
Tras la cirugía, Corpamag impuso medida preventiva Suspensión inmediata de todas las actividades.
Sin embargo, El desafío ahora es rehabilitar una zona donde la naturaleza ha sido desplazada por el hierro y los sedimentos.
Las autoridades hicieron un firme llamamiento a la población civil. La detección de equipo pesado en zonas rurales, tala masiva o cambios inusuales en el color de los ríos debe informarse de inmediato.
El “Corazón del Mundo”, como lo llaman las comunidades indígenas, no sólo enfrenta las presiones del cambio climático, sino también la voracidad de la minería, que no deja rastro de vida.
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
Equipo editorial del Caribe