Desde finales de noviembre hasta el 10 de diciembre, el gobierno de Gustavo Petro intentó aprobar la reforma tributaria en los comités económicos, con los que pretendían cubrir un déficit de 16 mil millones de pesos en el presupuesto 2026. Ante el ambiente negativo de la propuesta, la posibilidad de que el gobierno de Petro declarara una emergencia económica y social comenzó a escucharse con fuerza en la sala si la propuesta no era aprobada.
Inicialmente, la Comisión tomó esta posibilidad como una medida de presión. Varios recordaron que la Comisión utilizó una estrategia similar para la reforma del mercado laboral. Ante su fracaso en la Séptima Comisión, anunció que procedería a una consulta pública para llevar su debate a las urnas. Para evitar el inicio anticipado de campaña que significó esta medida, el Senado revivió el proyecto y terminó dándole trámite afirmativo a la propuesta.
En esta ocasión, algunos interpretan el rumor de una emergencia económica y social como un intento de presión. Aunque en sus redes sociales, el presidente Gustavo Petro enfatizó que se podría utilizar este tipo de sistemas o que se tendría que sacrificar el financiamiento de proyectos de infraestructura, como el metro de Bogotá o las vías 4G.
Las versiones sobre la potencial emergencia se intensificaron el día que se archivó el proyecto. Varios legisladores advirtieron que sería inconstitucional e indicaron que no tenían motivos para declararlo así.
En cambio, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, empezó a allanar el camino para la declaración. “Esta crisis fiscal es la realidad que estamos viviendo. El propio Congreso, al negar el proyecto de ley de financiación, está creando una realidad viva frente a un presupuesto que ellos mismos aprobaron”, dijo el funcionario a W Radio.
Así, en las últimas dos semanas, el gobierno de Gustavo Petro comenzó oficialmente a planificar el estado de emergencia.
Según fuentes de la Casa de Nariño, el artífice de la propuesta fue el propio presidente Gustavo Petro. Habría sido el primer presidente en poner sobre la mesa la posibilidad de declarar una emergencia económica y social si la reforma fiscal colapsaba.
Aunque hubo un poco de espera. No tomarían la decisión inmediatamente, tan pronto como se hundiera la reforma fiscal, sino que esperarían la decisión sobre las tasas de interés del Banco de la República antes de diciembre. Argumentando que el nivel de la prima de riesgo de la deuda de la Comisión había aumentado al no bajar el tipo de interés, dieron vía libre para declarar el estado de emergencia.
Si bien es cierto que la declaración fue propuesta por el Primer Presidente, ésta fue organizada por el Ministerio de Hacienda. Esta persona fue quien propuso los 8 puntos en los que se basó el estado de emergencia, que incluye la orden de aumentar la UPC, el colapso de la reforma tributaria, la ola invernal, entre otros factores.
Sin embargo, la propuesta no generó ningún debate dentro de la Comisión. Según los consultados, la mayoría aceptó la propuesta. No hubo disputas y se puede ver en el hecho de que todos los funcionarios que se ocupan de los temas relevantes firmaron. No ocurrió como en declaraciones anteriores donde algunos ministros designaron administradores en su lugar.
Según el ministro del Interior, Armando Benedetti, el texto fue firmado el jueves cuando se anunció que las tasas de interés se mantendrían sin cambios. Mientras tanto, el viernes se publicó el primer borrador de las medidas, que incluía elementos controvertidos como el cobro del 5×1000. La Comisión rechazó esta posibilidad.
Sin embargo, como el público desconocía el decreto, las especulaciones sobre una emergencia económica crecieron durante el fin de semana. En medio de la polémica, el presidente Gustavo Petro salió en su defensa en varias ocasiones en sus redes sociales.
Las dudas se disiparon ligeramente el lunes, cuando se anunció el decreto del estado de emergencia. Sin embargo, continúa la controversia sobre si la declaración es constitucional o no. A esto se suman las dudas sobre el alcance de la cifra, pues aún no se sabe con certeza qué impuestos impone el Gobierno y cuáles tendrán plena vigencia mientras el Tribunal Constitucional se pronuncia sobre la validez del fallo.
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política