Las autoridades competentes que asumieron el caso del accidente aéreo ocurrido el 28 de diciembre en la zona de Norte de Santander, en el que murieron 15 personas, arribaron a la zona para iniciar un informe de investigación y ya anunciaron pasos claves en la investigación para determinar las causas del fatal accidente.
El avión de Satena Airlines, que volaba en la ruta Cúcuta-Ocaña, desapareció del radar el miércoles alrededor de las 11:00 horas. Apenas unas horas después, los restos de la avioneta fueron encontrados entre las comunas de La Playa de Belén y Hacarí, sin sobrevivientes. Desde entonces, el Ministerio de Transporte, Aeroespacial, las autoridades locales y Satena han lanzado esfuerzos conjuntos para buscar y rescatar los cuerpos de las 15 víctimas. Estas actividades se extendieron toda la noche del miércoles al jueves.
La mañana del 29 de enero, una comitiva oficial integrada por funcionarios de la aerolínea, Searca y Aerocivil llegó al lugar exacto del accidente en Ocaña y Cúcuta cuando los trabajos se complicaron por las condiciones climáticas. La llegada de la delegación es el punto de partida de la investigación.
Gracias a este primer acercamiento, las autoridades pudieron recuperar dos elementos vitales para comenzar su investigación y brindar más luz sobre lo que pudo haber sucedido con la aeronave momentos antes del accidente. Estos son la caja negra y el registrador de datos.
Según detalló a EL TIEMPO el coronel Álvaro Bello, director técnico de Investigación de Accidentes de Aeronáutica Civil, este descubrimiento permite la descarga y análisis de contenidos para obtener un registro de las últimas comunicaciones. Esta diligencia es responsabilidad del Grupo de Investigación de la entidad pública.
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