Bolivia, en un principio, parecía resignada a la idea de no participar en el Mundial de 2026, mirando la próxima edición, que se celebrará en 2030. Sin embargo, el técnico Óscar Villegas ha logrado transformar esta percepción y, gracias a su gestión, el equipo se encuentra a un solo triunfo de regresar a la cita más importante del fútbol mundial.
La selección boliviana, que no ha tomado parte en un Mundial desde 1994, se jugará la vida ante Irak este martes en Monterrey. Este encuentro representará el duelo final del repechaje intercontinental, donde el futuro del equipo está en juego.
El ganador de este crucial partido, programado para las 03:00 GMT del miércoles, se unirá a naciones como Francia, Senegal y Noruega en el Grupo I de la máxima competición futbolística. Esta esperada cita se llevará a cabo en Estados Unidos, México y Canadá, desde el 11 de junio hasta el 19 de julio del próximo año.
En caso de que el partido termine en empate, se disputará una prórroga, y si persiste la igualdad, la resolución se llevará a cabo mediante una tanda de penaltis. Este nuevo formato añade un nivel extra de emoción y tensión al enfrentamiento.
En la otra llave del repechaje, que se desarrollará en Guadalajara, Jamaica se verá las caras con la República Democrática del Congo en un duelo (21:00 GMT) por el otro lugar disponible para el Mundial. Este enfrentamiento también promete ser emocionante, con ambos equipos buscando su oportunidad de brillar en el escenario global.
Luego de un arranque poco prometedor en las Eliminatorias Sudamericanas, la selección boliviana, conocida como la Verde, logró rectificar su rumbo y empezó a recoger los frutos de un ambicioso proyecto de diez años encabezado por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Este plan busca revitalizar el fútbol en Bolivia y ha comenzado a dar sus resultados, permitiendo al equipo soñar nuevamente con el Mundial.
“Nos habíamos enfocado en planificar una renovación para el próximo Mundial, pero los jugadores han demostrado que este es el momento que debemos aprovechar”, discurrió Villegas, mostrando confianza en su grupo. La trayectoria del equipo, una mezcla de talento joven y la experiencia de jugadores consolidados, ha sido fundamental para llegar hasta aquí.
Pensando en el futuro
El haber llegado a esta instancia del repechaje no era parte de los planes iniciales cuando Villegas asumió como entrenador en julio de 2024. Su llegada coincidió con la presentación del prometedor plan de selecciones de la FBF 2024-2034, que se aplica a todas las categorías del fútbol boliviano. Sin embargo, el enfoque del proyecto no estaba orientado a obtener resultados inmediatos, pues en ese momento, Bolivia ocupaba el noveno puesto de las eliminatorias después de un desempeño decepcionante bajo la dirección de los técnicos Gustavo Costas y Antonio Carlos Zago.
Asumiendo como tercer entrenador de este proceso clasificatorio, Villegas llegó con la experiencia adquirida en su trabajo con las categorías menores de clubes como Bolívar y Always Ready. “Quiero marcar la historia de nuestra selección y que este proceso nos ayude a ser protagonistas en el futuro”, expuso en su presentación.
Villegas, de 55 años, trajo consigo una rica experiencia en el fútbol boliviano, habiendo recorrido el país en busca de nuevos talentos. Su visión se ha centrado en el desarrollo a largo plazo del deporte en Bolivia, lo que ha permitido la aparición de nuevos jugadores en la selección.
No hay lugar para Martins
La complicada eliminatoria sudamericana vio participar a nada menos que 49 jugadores en al menos un minuto de juego con la camiseta de Bolivia, incluido el reconocido goleador Marcelo Martins Moreno. Sin embargo, la estrategia de Villegas, que excluyó al veterano delantero, ha sido objeto de críticas. A diferencia de sus predecesores, Martins no fue convocado, lo que generó debates entre los seguidores y especialistas en el deporte.
El técnico explicó que “es imposible esperar que alguien que ha dejado el fútbol participe en un playoff tras solo dos o tres semanas de trabajo”. A pesar de que la Verde finalizó en séptimo lugar con 20 puntos, a ocho del cupo directo, la gestión de Villegas refleja un cambio significativo en la mentalidad del equipo.
Los chicos de Villegas
En la lista de 28 jugadores que viajaron a Monterrey para enfrentar a Irak, Villegas incluyó a nueve que no habían jugado en la eliminatoria. Este acto demuestra su confianza en nuevos talentos, ya que de estos, diez jugadores debutaron con él al mando. Figuras como Moisés Paniagua, un extremo de solo 18 años, y Juan Godoy, un delantero veterano de 32 años, han destacado en este nuevo enfoque.
Ambos jugadores contribuyeron decisivamente a la remontada ante Surinam, permitiendo que Bolivia tuviera la oportunidad de luchar nuevamente por un lugar en la Copa del Mundo. Paniagua anotó el gol del empate, mientras que Godoy, quien ocupa el lugar de Martins Moreno, provocó el penalti convertido por Miguel Terceros, asegurando la victoria 2-1.
Además, Miguelito, una de las grandes esperanzas del fútbol boliviano, ha comenzado a brillar bajo el liderazgo de Villegas. Antes de la llegada del nuevo técnico, el atacante brasileño apenas había tenido un par de minutos en la selección. Sin embargo, ha terminado siendo el segundo máximo goleador de la eliminatoria con siete goles, uno menos que el famoso Lionel Messi.
Villegas ha expresado su confianza en el carácter y la determinación de su equipo, afirmando que “estos jóvenes están enfocados en alcanzar su objetivo”. La ambición del equipo es notable, y el técnico destaca su deseo y esfuerzo por clasificar, argumentando que “este equipo merece clasificarse porque ha apostado por algo nuevo y diferente, logrando resultados importantes y, sobre todo, porque estos jóvenes creen en su potencial”.
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