Y nuevo caso de crueldad animal hizo sonar la alarma en el Caribe colombiano. en la comunidad Orika, ubicada en Isla Grande, Un burro callejero y abandonado fue rescatado tras recibir una denuncia por prácticas brutales en su contra. Según el informe preliminarel animal sería utilizado para “tiro al blanco”, hecho que causó indignación entre los activistas por los derechos de los animales y las autoridades locales.
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La operación de rescate fue posible gracias a la coordinación de actividades, entre otras: Unidad de Asistencia Técnica Agropecuaria Municipal (Umata) y Armada Nacional, quien tomó medidas a tiempo después de recibir la advertencia. Gracias a la intervención, el caballo se salvó y se evitó una mayor exposición a ataques.
Cosa este burro, llamado Apolo, No sólo muestra una situación concreta de maltrato, sino que también reabre el debate sobre la protección animal en islas y zonas rurales donde la supervisión institucional suele ser más limitada.
Un diagnóstico que revela abandono y afectaciones físicas
Apolo, víctima de violencia, fue trasladado a Cartagena para iniciar su rehabilitación integral. Foto:Alcaldía de Cartagena
Después de salvarlo Apolo pasó su evaluación veterinaria inicial lo que nos permitió identificar varias enfermedades preocupantes. Aunque lo presentó condición corporal 5 de 5, indicando obesidad, también mostraba claros signos de abandono.
Los hallazgos más significativos incluyen laceraciones alrededor de los muslos, pezuñas visiblemente desgastadas, mucosas de color rosa pálido -que pueden estar asociados a posibles cambios clínicos- y lagrimeo constante, que es signo de posibles infecciones o irritaciones.
Estos signos reflejan que, más allá de un acto de violencia denunciado, el animal estuvo expuesto a condiciones inapropiadas durante un período prolongado, sin acceso a atención básica o atención adecuada.
Especialistas consultados en casos similares advierten contra esto El maltrato animal no siempre se manifiesta únicamente en ataques físicos directos, pero también en el abandono, el abandono y la falta de atención veterinaria, factores que pueden perjudicar gravemente la calidad de vida de los animales.
Plan de traslado y recuperación en Cartagena
Después de ser utilizado para “tiro al blanco”, Apolo fue rescatado y ahora se encuentra bajo atención especializada. Foto:Alcaldía de Cartagena
Después de la evaluación inicial, Apolo fue trasladado de Isla Grande al casco urbano de Cartagena, donde comenzará el proceso de reparación integral. El animal fue internado en la Plaza de Todos, espacio que permite el cuidado y rehabilitación de fauna doméstica en condiciones de vulnerabilidad.
Allí recibirás atención veterinaria especializada, seguimiento nutricional y cuidados constantes, como parte de la política de bienestar animal que impulsa la administración distrital. El objetivo es estabilizar la salud y mejorar la calidad de vida. después de un episodio de violencia.
CON Umata, su director Adolfo Pérez, expresó su rechazo a lo sucedido y reiteró el compromiso institucional con la protección animal. Según él, estos casos requieren una respuesta inmediata y coordinada para evitar que se repitan.
El funcionario también destacó esto La intervención no se limita a las operaciones de rescate sino que abarca todo el proceso de recuperación lo que garantiza a partir de ahora unas condiciones dignas para los animales.
La adopción responsable y el llamado a la ciudadanía
Apolo (14) fue rescatado de condiciones brutales y se le dará una segunda oportunidad en la vida. Foto:Alcaldía de Cartagena
Una vez que Apolo complete el proceso de rehabilitación, serán incluidos en el programa de adopción responsable, gracias a lo cual se buscará un hogar que brinde condiciones adecuadas, ternura y protección en esta etapa de la vida.
Las autoridades insistieron en hacerlo.la adopción no debe entenderse como una solución inmediata, sino como un compromiso a largo plazo que asume responsabilidad, recursos y voluntad de garantizar el bienestar del animal.
En paralelo, Umata volvió a instar a la ciudadanía a denunciar cualquier caso de maltrato animal. La colaboración social es clave para detectar situaciones de riesgo y activar vías de atención en el momento adecuado.
El caso Apolo se suma a una serie de informes filtrados la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y educación en términos de protección animal, especialmente en territorios donde persisten prácticas culturales que normalizan la violencia contra los animales.
En el contexto en el que se desarrolla el debateEl bienestar animal es cada vez más importante, Esta operación de rescate se convierte en un recordatorio de que defender a los seres vivos no humanos es una responsabilidad colectiva. Prevenir el acoso, denunciarlo y promover una cultura de respeto son pasos esenciales hacia una sociedad más informada y empática.
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