El expresidente César Gaviria Trujillo, director del Partido Liberal, emitió un pronunciamiento en el cual cuestionó la actitud que ha tenido el presidente Gustavo Petro con Antioquia, la cual él califica como una guerra “sin cuartel”.
El exmandatario resaltó el papel que ha tenido Antioquia para el desarrollo del país.
“El departamento de Antioquia, ha sido desde la posesión del presidente Gustavo Petro objeto de una serie de críticas, estigmatizaciones y controversias provenientes del centro del poder nacional, liderados directamente por el mismo Petro; no son solo debates políticos o diferencias administrativas; son verdaderos ataques al corazón de la identidad y el desarrollo antioqueño”, dijo el exmandatario.
Este es el pronunciamiento completo del expresidente César Gaviria Trujillo
El departamento de Antioquia ha sido históricamente un pionero en la ejecución de megaobras superando un cumulo de dificultades, como su compleja geografía montañosa, pensando siempre más allá de su propio desarrollo, como puede ser motor del desarrollo nacional; sus diferentes obras siempre han apuntado a facilitar el comercio nacional e internacional, teniendo como grandes ejemplos en vías y logística: La construcción de la red de autopistas 4G, las conexiones Pacífico y al Mar, incluyendo el Túnel del Toyo el más largo de América Latina que conectara al centro del país con los puertos del Urabá y el Caribe, optimizando la logística del comercio exterior; en desarrollo, Antioquia continúa siendo el mayor productor de oro del país, contribuye significativamente a la producción nacional de plata (más del 60%) y también tiene participación en la producción de platino y en menor proporción explota materiales de construcción, arcillas y carbón que le son útiles al país entero; en movilidad urbana Medellín, tiene en su metro, el tranvía de Ayacucho, los metrocables y en un futuro próximo su metro ligero de la 80, un referente mundial en transporte masivo, integración social y planificación urbana, transformando la vida de millones de habitantes; adicionalmente Medellín y Antioquia han enfocado su desarrollo en la innovación social y la economía del conocimiento; en cultura y deporte Antioquia es sin duda un centro de vida cultural y deportiva, con eventos y organizaciones, como el Festival Internacional de poesía, la fiesta del libro que contribuyen a la identidad nacional y al progreso social.
Antioquia, por su dinamismo económico y su capacidad de gestión en infraestructura y desarrollo social, es ampliamente considerada como un motor y un modelo de desarrollo para Colombia.
El desarrollo agrícola de Antioquia destaca su aprovechamiento de diversidad de pisos térmicos y microclimas, para lograr gran variedad de cultivos. Históricamente, el café fue el gran articulador social y económico, pero hoy el departamento se enorgullece de haber diversificado su producción de manera significativa.
De esta manera, Antioquia se ha destacado por liderar o ser un actor clave en varias cadenas productivas de importancia nacional: Café en suroeste, oriente y occidente siendo el departamento uno de los mayores productores de país; en plátano y banano tiene a Urabá como una de las principales regiones exportadoras en Colombia, fundamental para el ingreso de divisas; en frutas y flores el oriente antioqueño es un centro clave de producción de flores para exportación, el aguacate Hass es una apuesta reciente y de alto potencial exportador.
Por ultimo y no menos importante el desarrollo del sector de textiles y confecciones de Antioquia, con Medellín como su epicentro, ha sido históricamente fundamental para la industrialización y modernización de Colombia, consolidando al departamento como el principal centro manufacturero y de moda del país.
Colaboración histórica de los gobiernos nacionales con el Departamento de Antioquia
Dejando atrás diferencias puntuales, y sin ir muy lejos, en los gobiernos del presidente Álvaro Uribe se centraron en la Seguridad Democrática y una fuerte inversión en Infraestructura para la conectividad y la producción que tuvo un impacto transformador en Antioquia, históricamente afectada por el conflicto armado y la presencia de grupos ilegales; igualmente bajo los gobiernos de Santos y Duque, Antioquia fue un eje central en el programa nacional de concesiones viales de cuarta y quinta generación; cuyo objetivo era mejorar la conexión entre Medellín, la Costa Atlántica, el Eje Cafetero y el Pacífico.
Ahora bien, durante mi gobierno, Antioquia fue un eje fundamental, donde los principales proyectos en colaboración con el gobierno central o con beneficio para el departamento se centraron en la descentralización, la infraestructura y el apoyo a la energía, en un contexto marcado por la violencia del narcotráfico y el proceso constituyente.
Como proyectos clave en infraestructura y energía en nuestro plan de desarrollo trabajamos el avance fundamental de la carretera al mar y la inauguración de la central hidroeléctrica de Niquia, proyecto impulsado por empresas públicas de Medellín (EPM) contaron con el decidido apoyo del gobierno nacional; por último, dentro de mi política de Apertura económica, buscamos decididamente mejorar la infraestructura vial a nivel nacional para facilitar el comercio. Antioquia, como núcleo industrial, se benefició de la rehabilitación y mantenimiento de vías clave que conectan a Medellín con el resto del país
Agresiones constantes a los antioqueños
No obstante, el departamento de Antioquia, ha sido desde la posesión del presidente Gustavo Petro objeto de una serie de críticas, estigmatizaciones y controversias provenientes del centro del poder nacional, liderados directamente por el mismo Petro; no son solo debates políticos o diferencias administrativas; son verdaderos ataques al corazón de la identidad y el desarrollo antioqueño.
Los ataques se sienten cuando el propio presidente, la figura que debería unir a la nación, lanza dardos envenados contra el conjunto de rasgos de carácter, valores y comportamientos que definen la identidad cultural de los antioqueños. Desde señalamientos a líderes locales y empresariales —calificándolos de “fascistas” o de representar un pasado de “gobernanza paramilitar”— hasta la insinuación de que el desarrollo regional antioqueño no es más que el resultado de élites cuestionables.
El empresariado, la academia y los líderes cívicos de Antioquia, acostumbrados a ser motores de progreso, han visto con estupor cómo sus logros son minimizados o, peor aún, puestos bajo una lupa de sospecha. Proyectos fundamentales para los antioqueños, son objeto de controversia, llevando a muchos líderes a expresar con tristeza que al presidente Petro parece “atormentarle” el buen desempeño de la región.
Las controversias y los ataques o bloqueos del presidente Gustavo Petro al departamento de Antioquia se han centrado principalmente en grandes proyectos de infraestructura vial, portuaria y de gran minería y en acusaciones de índole política y económica que cuestionan la financiación y los beneficiarios de dichas obras.
Los proyectos y sectores que han sido objeto de controversia, bloqueo directo o falta de apoyo por parte del Gobierno Nacional incluyen:
Petro le arrebató la autonomía minera al departamento de Antioquia, que la había mantenido desde el año 2001 por ser uno de los departamentos mineros por excelencia y tener una institucionalidad rigurosa y efectiva a nivel de su gobernanza.
Perdió entonces el departamento la potestad de decidir sobre la entrega de nuevos títulos mineros en su territorio y de vigilar los existentes, quizá para de esa manera bloquear una actividad que trae crecimiento económico y desarrollo sostenible, pero que el petrismo ha despreciado y entorpecido sin rubor alguno; con tal decisión Antioquia dejó además de percibir recursos importantes (estimados entre 5.000 y 8.000 millones de pesos anuales) que recibía para ejecutar las labores de fiscalización y seguimiento.
Túnel del Toyo (Guillermo Gaviria Echeverri): La Nación se habría retractado o negado a asignar los recursos faltantes (alrededor de 660.000 millones de pesos) necesarios para terminar el tramo que estaba a su cargo, que conecta el túnel con Santa Fe de Antioquia. Este bloqueo de recursos puso en riesgo la culminación de un proyecto vital para conectar el centro del país con el Urabá.
Vías 4G Inconclusas: Varios tramos de las autopistas de Cuarta Generación (4G) que cruzan Antioquia, incluyendo obras pendientes en el Pacífico 1 y otros puntos críticos, han quedado en el limbo por la falta de presupuesto del Gobierno Nacional.
Metro ligero de la 80: Este proyecto, vital para la movilidad de Medellín, ha enfrentado problemas por la demora o falta de cumplimiento de los compromisos de cofinanciación por parte del gobierno central.
Puerto Antioquia (Urabá): Aunque la obra avanza principalmente con inversión privada, ha habido cuestionamientos y presiones en un intento de “meter la mano” o frenar un desarrollo portuario estratégico que aumentaría la competitividad del departamento y del país.
Bloqueo mediante todo tipo de decisiones ilegales e inconstitucionales al proyecto de minería de cobre Quebradona en el municipio de Jericó; proyecto que fue declarado por el propio estado colombiano en su momento como indispensable para la sostenibilidad financiera del país y que sería vital para una transición energética ordenada y fuente de desarrollo, oportunidades y prosperidad para el suroeste antioqueño.
Trabas de carácter presupuestal y administrativa, para frenar la consulta popular donde el pueblo antioqueño pueda decidir con total autonomía la creación de un área metropolitana del valle de Rionegro, las cuales se concretaron mediante la decisión arbitraria del Ministerio de Hacienda de no girar los recursos necesarios a la Registraduría para organizar la jornada de votación.
El presidente Petro fiel a su discurso de “lucha de clases” donde se esfuerza por generar odio y resentimiento entre diferentes clases sociales, ha atacado además con especial virulencia la filosofía detrás de la financiación de las obras, argumentando un sin sentido, que las inversiones en vías 4G en Antioquia benefician únicamente a las élites ricas de Medellín, las cuales según su retórica destemplada se concentran en el barrio el Poblado, valorizando sus predios sin que estos paguen la valorización correspondiente.
Sector Salud
El Gobierno Nacional ha acumulado deudas significativas con hospitales públicos y privados de la región, así como con las EPS que operan en el departamento, lo que ha puesto al borde del colapso los servicios de urgencias.
Principales ataques verbales de Petro a Antioquia
Críticas al Empresariado y las denominadas “élites” de Antioquia
Pero Petro no se ha limitado a bloquear obras, proyectos y desarrollo de Antioquia sino que además ha criticado sistemáticamente a lo que denomina el “gran capital” o las “élites” de Medellín y Antioquia, asociando su recursos con prácticas cuestionables y oposición a sus reformas; sugiriendo que la “codicia” ha ganado en los corazones de los antioqueños, e implícitamente ha señalado que esta actitud es un obstáculo para la paz y el bienestar; En varios discursos, Petro y su equipo han vinculado el poder de algunos grupos antioqueños (especialmente en Urabá) con el uso del territorio, la explotación de la mano de obra, e incluso, ha insinuado de manera casi delirante y generalizada una complicidad o permisividad histórica con la violencia que afectó a la región; El presidente ha expresado y no en pocas ocasiones que la gente de algunos barrios de Medellín y su mentalidad no representan a nadie, buscando a su mejor estilo, generar una división entre clases altas y el pueblo trabajador; lucha de clases, como lo hemos sostenido, sacado del manual clásico marxista.
En varias ocasiones, ha descalificado al empresariado paisa, insinuando que no son verdaderos industriales, sino “lavadores de dólares” o “empresarios de mentiras”, una acusación que es sin duda una ofensa directa al reconocido espíritu empresarial antioqueño.
El presidente ha relacionado ciertos discursos y comportamientos de los antioqueños con la violencia y la cultura del narcotráfico.
Ha hablado sin sustento alguno de la “Cultura del fascio”, afirmando que en las palabras de la cultura antioqueña “se esconde mucha de la cultura narco que he querido cambiar en Antioquia”; generalización que por supuesto estigmatiza y agrede a la totalidad del departamento.
Tampoco Petro ahorró epítetos en sus criticas viscerales a la recolección de fondos cívicos para las vías 4G (Vaca por las vías), criticó la iniciativa (impulsada por el gobernador Andrés Julián Rendón), insinuando que la recolección podía estar vinculada a dineros de la ilegalidad, un señalamiento que por supuesto para el gobernador fue un ataque directo a la moralidad cívica de la región.
Ahora bien, el clímax de las afrentas a los antioqueños se dio el sábado 21 de junio de 2025, cuando Petro en una decisión inexplicable subió a la tarima del centro administrativo la Alpujarra, a los más temibles capos de bandas criminales; El corazón de Antioquia, forjado entre montañas de arrieros y el orgullo de una estirpe que valora la palabra y el trabajo, vivió una tarde gris que no se borrará fácilmente de la memoria colectiva. Para muchos antioqueños, ver la tarima de La Alpujarra —el centro neurálgico del civismo y la política regional- ocupada por figuras asociadas a la criminalidad y la violencia, no fue solo un acto político; fue una herida profunda al alma paisa.
Esperanza en un futuro:
Lo anterior, ha hecho que el Departamento de Antioquia deposite grandes esperanzas en el proceso electoral de 2026, en el cual la gran mayoría del país ve con ilusión que se pueda construir un nuevo capítulo de progreso para Colombia; un gobierno nacional que asuma el mandato con la firme convicción de que el progreso de Colombia es inseparable de la pujanza antioqueña; que de los constantes ataques y agresiones de Gustavo Petro y sus aliados, pasemos a un nuevo gobierno donde la visión regional y la agenda nacional se alinean por primera vez en cuatro años, que se reconozca el valor intrínseco de la capacidad innovadora de Medellín y la vocación de infraestructura de todo el Departamento de Antioquia; donde La colaboración y la sinergia se ha conviertan en el nuevo pilar.
Esta sinergia debe traducirse en hechos concretos y como mínimo en: Aceleración de Megaobras: proyectos emblemáticos como el Túnel del Toyo, Puerto Antioquia, el metro ligero de la 80 y el proyecto de cobre- Quebradona deben recibir unos la financiación y otros el impulso necesario para su culminación expedita, garantizando que Antioquia e incluso el Eje Cafetero y el centro del país tengan una salida logística eficiente al Caribe y que Antioquia sea la cuna de producción de cobre en el país; que el dinamismo económico de la región, el segundo mayor aportante al PIB nacional, se utilice como palanca para una inversión social concertada en las subregiones más vulnerables (Urabá y Bajo Cauca), llevando educación de calidad y oportunidades empresariales y por último que la Nación invierta hombro a hombro con el departamento para consolidar a Medellín como el verdadero hub de ciencia, tecnología e innovación de Latinoamérica, atrayendo inversión extranjera que beneficie a todo el territorio colombiano.
Antioquia, con su histórico espíritu de trabajo y progreso, no puede seguir remando sola; con el gobierno nacional como un aliado estratégico, el departamento está destinado a ser el epicentro de la prosperidad, demostrando que la mayor proeza para Colombia es, sin duda, la unión de fuerzas, con el gobierno local del departamento; el futuro de Antioquia podrá ser más brillante que nunca; la decisión de escoger alguien que apoye y quiera a los antioqueños, pasa por la acción efectiva de estos mismos, que no es otra cosa que votos depositados en las urnas por un candidato (a) con probado amor por la región y con compromiso expreso a trabajar sin descanso de la mano con el Departamento.