Colombia es un país de folklore. Se puede decir que cada región originaria tiene una representación folclórica, diferente y por cierto muy rica. Cada año, estas expresiones tienen manifestaciones esporádicas y aleatorias en los diversos eventos que realizan. Así tenemos el Festival Folclórico de Ibagué o el Carnaval de Barranquilla.

Desafortunadamente, el Estado nación no se dio cuenta de la riqueza potencial que tenía en su patrimonio folclórico. Es necesario crear una “conciencia nacional” en este aspecto de la cultura, que pueda convertirse en una carta de recomendación de Colombia en el exterior. Por nuestros escenarios desfilaron grupos folclóricos de Rusia, México y España, dándonos las dimensiones exactas de sus ciudades. Esta “diplomacia del ballet popular” resultó ser la más eficaz.

Ballet de Cuba en el Teatro Colsubsidio, 2001.

Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Con estas opiniones, el cronista conversó con el doctor Ángel Jaramillo, director de cultura popular del Ministerio de Educación Nacional, quien a través de su despacho tomó ciertas acciones al respecto. Ante la pregunta de EL TIEMPO sobre la posibilidad de crear un “Ballet Folclórico Colombiano”, dijo:

“Es a la luz de sus inquietudes que les daré algunos datos. Uno de los puntos principales del programa cultural del Ministro de Educación, Dr. Jaime Posada, es cristalizar la idea de presentar al país, como un nuevo logro, y antes de fin de año, el tan esperado “Ballet del Pueblo”, una verdadera categoría artística que el pueblo colombiano viene demandando desde hace tanto tiempo, como una de las necesidades más urgentes en el campo de la educación artística.

Ya existen bases sólidas

—Eso es muy bueno. Pero díganme, ¿el país ya tiene una base sólida sobre la cual construir la organización del Ballet Folclórico?

– Se lo diré. Amalia Hernández, la “dictadora” a cargo del famoso Ballet Mexicano tan aplaudido en Bogotá, nos dijo que este tipo de compañías comenzaron estudiando el patrimonio folklórico del país. Ya hemos hecho este estudio. Es más: tenemos la base principal para poner en marcha una organización que dará vida al Ballet. Sabemos cuántos y qué tipo de vestuario cada uno de los numerosos bailes que deben constituir las necesidades globales de la compañía. También conocemos el número de bandas musicales necesarias, así como el ambiente típico de cada región que debe representarse en las diferentes imágenes.

En Sydney, Felicia Palanca del Ballet Australiano interpreta el papel de la princesa Eliza de “Los cisnes salvajes”.

Foto:AFP

Selección de grupos existentes.

-Excelente. ¿Pero has pensado en seleccionar grupos existentes o, por el contrario, crearías nuevos grupos?

—Nuestra campaña está enfocada en utilizar principalmente bailarines pertenecientes a grupos ya creados o en proceso de creación; porque hoy en el país existe tal entusiasmo fanático por el folclore nacional que todos los días aparecen en los escenarios de las ciudades bandas que son verdaderas revelaciones. Al igual que el carnaval de Barranquilla, en el que además de la famosa banda de Sonia Osorio participaron otras agrupaciones que sorprenden por la pureza de sus orígenes y la pureza de su interpretación.

También está el grupo de Delia Zapata, de arraigo balneario legal, y Raquel Ercole, quien tiene estudios muy avanzados del folklore tolimense y está trabajando arduamente en el montaje de algunas de las pinturas. No podemos olvidar a grupos como Hernando Monroy y otros que emprenden una gigantesca lucha sin más aliciente que la satisfacción personal. Para que los seleccionados de estos grupos puedan ser utilizados en el trabajo de formación del “grupo mayor”, el cual debe constituir un auténtico “Ballet Folclórico Colombiano”.

En la ciudad de Cali se realizó el 3er Festival Internacional de Ballet con la participación de 10 países y 14 compañías. En la foto Alegría Estudiantes de artes escénicas medievales de la Universidad del Valle. Fotos Juan Carlos Quintero/CEET

Foto:TIEMPO

miembros del ballet

— ¿Cuál sería la composición del “Ballet Folclórico Colombiano”?

— En este asunto, como en todo, las estadísticas demuestran la importancia del trabajo. Podríamos decir que el Ballet se crearía de la siguiente manera: Treinta parejas de calidad y experiencia, es decir 60 elementos, hombres y mujeres. Doscientos trajes lujosos, cada uno de los cuales expresa un tema terrenal. Tres bandas de música sofisticadas, con un mínimo de 30 vocalistas. Decoraciones sencillas y especiales, pero aptas para cualquier baile. Un total de veintiocho bailes, representativos de: Antioquia, de “Los Diablitos”, seis bailes; Boyacá de “La Romería” – cuatro bailes; La Guajira con el “Ballet Huaraco” y dos bailes; Nariño con “El Sanjuanita” – dos bailes; Llanos Orientales con “Llano Macho Ballet” con cuatro bailes; Cundinamarca de “La Manta Tejida”, dos bailes; Costa Atlántica con el ballet “El Mapalé”, cuatro bailes; Costa del Pacífico, con el ballet “La Mina”, cuatro danzas. Estos datos son resultado de la experiencia de algunos folcloristas colombianos, entre ellos Jacinto Jaramillo, uno de los mejores coreógrafos del país.

ayuda privada

— ¿Pero la puesta en escena de este Ballet sería financiada íntegramente por el Gobierno nacional o es posible que se asocien empresas privadas?

— Bueno, varias empresas privadas ya han manifestado la posibilidad de sumarse a los esfuerzos del gobierno para poner a Colombia al nivel de países que desde hace años han fundado o están estableciendo compañías de esta categoría que nos han visitado recientemente, como el Ballet Mexicano y los Coros y Danzas de España. Ya hemos dicho que la organización de este Ballet cuesta unos trescientos mil pesos, suma superior a la disposición del Ministerio de Educación (Cultura Popular), pero inferior al patriotismo y capacidad financiera de cinco o seis compañías cuyo aporte sería necesario para lanzar antes de fin de año una obra de trascendental importancia en la historia de la cultura nacional.

Actuación de Paquita de la escuela de danza ballet de Santiago de Cali.

Foto:Juan Carlos Quintero

Año del folklore colombiano

— ¿Has pensado en organizar una promoción a nivel nacional para dar a conocer tus iniciativas relacionadas con el ballet?

— Precisamente teniendo en cuenta el interés de todos los expertos en la materia, de que el Ministerio de Educación Nacional haga realidad el anhelo del ballet siguiendo el ejemplo de los que habitualmente actúan en otros países, promoveremos diversos eventos como festivales, congresos y conferencias dedicados a este tema, hasta hacer de 1962 “el año del folklore colombiano”.

Comenzaremos con una serie de conferencias dirigidas por especialistas como el director o uno de los funcionarios del Instituto Colombiano de Antropología; además de los doctores Edgardo Salazar Santacoloma, Arturo Escobar Uribe, Manuel Zapata Olivella, Jacinto Jaramillo, Guillermo Abadía y otros. La serie debería iniciar a finales de marzo de este año y extenderse hasta junio, cuando se reunirá en Ibagué el nuevo Congreso de Folkloristas con motivo de la tradicional fiesta. Además, estamos preparando una exposición folclórica para el mes de julio en la sala Gregorio Vásquez de la Biblioteca Nacional para dar a conocer diversas manifestaciones del folclore a través de dibujos, disfraces, etc.

JAIME GONZÁLEZ GARCÍA

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