
En Santa Marta, el empresario no sólo calcula alquileres, servicios y salarios: también calcula cuánto debe pagar para poder trabajar. Se trata de un “tarifa extra” que se cobra por llamadas telefónicas, visitas y amenazas lo que convirtió la extorsión en una de las fuentes de financiación más estables y temidas de las dos estructuras armadas que compiten por la ciudad.
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Vendedores, operadores turísticos y trabajadores del acertijo describen la misma escena con diferentes palabras: “pagar o cerrar“En sectores turísticos como El Rodadero, la extorsión ya no es posible y se ha convertido en la regla. En cambio, los grupos ofrecen una especie de paquete de ‘seguridad’: empresa, supuesta protección contra robo, control de conflictos y en algunos casos, “respuesta” inmediata cuando surgen problemas con clientes o vecinos.
La paradoja es que “ventaja” Éste es en sí mismo un retrato del poder ilegítimo: quien paga recibe apoyo armado; aquellos que no “cooperan” son vulnerables a presiones que puedan derivar en amenazas, ataques o cierre forzoso de la empresa.
Un investigador lo resume sin rodeos: “No hay un área específica. Aunque la capital principal está ubicada en sitios turísticos, la extorsión ya se está convirtiendo en la norma en toda la ciudad”.
Origen: territorio “flexible” para la ilegalidad
Las autoridades fortalecen acciones contra las Autodefensas Conquistadoras en la Sierra Nevada. Foto:Policía de Santa Marta
Él defensor de derechos humanos Lerber Dimas sugiere que Santa Marta no llegó a este punto de la noche a la mañana. Cuenta la historia de décadas de presencia armada y de una ciudad donde el gobierno criminal ganó popularidad, mezclándose a veces con el gobierno político.
Santa Marta era territorio de nadie… El régimen militar superó al político
en tu lectura Desde la década de 1980, la dinámica de la autodefensa se ha establecido y después de la desmovilización paramilitar vino el “desorden criminal” en el que muchas estructuras estaban en disputa. Este carrusel de actores armados dejó dos profundas huellas: control territorial y una cultura de resolución de conflictos mediante el uso de la fuerza.
Dimas describe la lógica que se ha vuelto común: Si la vía legal es lenta, costosa o ineficaz, aparece el atajo del actor armado. “Presentas una demanda, que puede tardar meses… pero si te acercas a un actor armado, mañana te pagarán”, explica, mostrando cómo esta “eficiencia” ha construido dependencia social y la legitimación del miedo.
De una disputa por rutas a un negocio que no decepciona: la extorsión y el gota a gota
Se suponía que los grupos armados resolverían problemas sociales y recaudarían supuestos impuestos en Santa Marta. Foto:Alcaldía de Santa Marta
Hoy, Control armado en Santa Marta Esto se atribuye principalmente a dos estructuras: Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). Hasta hace poco, se cuestionaban las rutas de la droga y otros mercados ilegales. Ahora, dicen los investigadores, el shock más lucrativo se ha extendido a los ingresos “seguros”: la extorsión.
La ecuación es simple: El turismo y el comercio mueven dinero cada día.y la carga periódica garantiza un flujo constante.
Los grandes pagan para evitar “incomodidades”. Los más pequeños, sin embargo, se quedan contra la pared: Sus ingresos no alcanzan para cubrir las cuotas mensuales y la “matrícula” impuestas y el margen de resistencia es mínimo.
“En Taganga pagan el fabricante de automóviles, el cestero, el vendedor de jugos, el transportista y el dueño del restaurante. Todo. Nos visitan todos los días y tenemos que mostrar nuestras finanzas. Nos cobran un porcentaje de lo que vendemos”, explicó el comerciante, que no reveló su nombre por su propia seguridad.
Además, hay otro ingreso que, según los investigadores, está creciendo silenciosamente: gota a gota. Préstamos rápidos, intereses altos, cuotas diarias y penalizaciones brutales cuando no pagas. No es sólo dinero: es control sobre tu supervivencia.
Un caso que lo muestra todo: “Rambo” y un mensaje para El Rodadero
Acción policial. Foto:Redes sociales
El Captan esta semana a Moisés David Puertas Fonseca, alias “Rambo”identificado por la Policía como integrante de ACSN, explicó los antecedentes de este sistema. Las autoridades lo vinculan con el asesinato de Aquilino José Salazar, operador turístico de una reconocida empresa en El Rodadero.
Salazar, descrito por quienes lo conocieron como un trabajador sin enemigos visibles, eventualmente se convirtió en símbolo de una repetida hipótesis de la industria: Su muerte sería una forma de presión para cambiar la tarifa de extorsión.. Esta no es una versión judicialmente cerrada, todavía está bajo investigación, pero encaja en el patrón que los comerciantes critican: se impone una tarifa y se castiga el incumplimiento de las normas.
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En varios barrios, mientras algunos celebran que “los robos han cesado” o que ya no hay ciertas alteraciones del orden público, se produce otra lectura: Esto no siempre es el único resultado de acciones oficiales, sino miedo y justicia ilegal.
La llamada “limpieza social” sirve como demostración de poder: Los consumidores, los recicladores y los ladrones comunes parecen muertos con carteles que explican el “por qué”. y anunciar al responsable. No es sólo un delito: es una declaración, dice Norma Vera, también defensora de derechos humanos.
En Internet, este control es a veces elogiado: cuando aparece un presunto ladrón afeitado, pidiéndole perdón públicamente o agradeciéndole una “segunda oportunidad”. Hay más celebración que negación.
Esta reacción social – advierten los defensores de los derechos humanos – es parte del problema: convierte la violencia en una herramienta aceptable de orden.
De hecho, Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia condena prácticas como Violencia física, trabajos forzados y exhibiciones públicas con mensajes de arrepentimiento. en Santa Marta, advirtiendo que según los estándares internacionales podrían constituir crueldad o incluso un delito grave.
Músculo urbano y expansión: reclutar, cargar, castigar
En las playas de Santa Marta, los trabajadores informales deben pagar tarifas diarias para evitar riesgos. Foto:Redes sociales
Según estimaciones citadas por los investigadores, ACSN tendría poder dominante en Santa Marta, con una estructura que no se limita a Sierra Nevada: el componente urbano también trabaja con jefes de zona, financieros, cobradores y sicarios, cada uno de los cuales tiene un papel en el entramado criminal.
Reclutamiento de jóvenes de distritos periféricos como El 11 de noviembre aumentaría Timayui y sectores del noreste, atraen pagos y “logística” que consolidan la operación.
Lerber Dimas destaca que la base del control es territorial: redes locales, vigilancia comunitaria de facto y regulación dinámica, p.e. mototaxis, que en última instancia funciona como un sistema de información.
Incluso trabajan con mototaxis para saber quién entra y sale de la zona.
En los últimos años, los perfiles Las víctimas son las mismas: mototaxistas, cajeros, todos en su mayoría jóvenes y con vínculos directos o indirectos con algún grupo de autodefensa.
“Cuando esto sucede es porque hizo algo mal o porque vendió información o, en el caso más normal, pertenecer al bando contrario”, dice la defensora de derechos humanos Norma Vera.
Condición, tomas y el contrato bajo el microscopio.
Los grupos de derechos humanos advierten que la “justicia” ilegal está profundizando el miedo. Foto:Policía de Santa Marta
La Policía sostiene que gracias al Gaula y al apoyo de denuncias se han fortalecido actividades y resultados: 223 arrestos por extorsión en 2025-2026 vinculados a miembros de ACSN y AGC, según información consolidada intercambiada por las autoridades.
También aseguran que gracias a todas las acciones de las autoridades públicas esto se logró reducir los homicidios en un 16,2%, registrando 166 incidentes frente a 198 en 2024 y 195 en 2023. De ese número, 138 estaban relacionados con sicariatos, 8 con feminicidios y otros relacionados con actividades brutales como accidentes viales, riñas, violencia doméstica y suicidios.
En paralelo, el gobierno formalizó recientemente en Bogotá un “Acuerdo Especial (II) para la Desescalada de la Violencia” con ACSN, que contiene compromisos como no injerencia en elecciones, no atacar a la fuerza pública, no reclutar menores y, en el papel, abstenerse de extorsionar en municipios prioritarios como Santa Marta, Ciénaga y Dibulla. El pacto estuvo acompañado por la MAPP-OEA como observador.
En la ciudad las expectativas están divididas: Hay compradores que admiten sentirse “tranquilos”“paga porque el grupo “soluciona” lo que el Estado no resuelve. También está el otro lado: el que paga porque no hay otra opción.
Él Alcalde Carlos Pinedo Cuello Endureció su discurso y prometió una represión casa por casa contra los extorsionadores, con la creación de consejos de seguridad bimestrales y acciones sostenidas, especialmente en El Rodadero.
“Estos chantajistas tendrán dos caminos: prisión o cementerio”, afirmó durante un consejo de seguridad celebrado recientemente en medio de acusaciones de extorsión.
El alcalde recurrió a la policía y al ejército. intensificar actividades en sitios turísticos y barrio por barrio compartir con aquellos grupos que están poniendo el comercio de la ciudad contra la pared.
El anuncio oficial apunta a recuperar el control institucional. Pero la verdadera pelea ocurre en la conversacióne: quién impone la norma y quién recauda las tarifas del permiso de trabajo.
De igual forma, preocupan los diálogos realizados entre el Gobierno Nacional y organizaciones criminales que, a pesar de buscar acuerdos, Siguen causando miedo y presión entre la población civil. Organizaciones, sindicatos y comunidades piden al presidente Gustavo Petro tomar medidas urgentes y claras contra estas pandillas.
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