


Cartagena de Indias, la capital turística de Colombia, enfrenta uno de… las intersecciones regulatorias más urgentes y complejas de su historia reciente.
En una ciudad donde el turismo no es sólo una industria, sino también… el sistema circulatorio que mantiene viva la economía, El proyecto de ordenanza elaborado por la Alcaldía del Distrito activó una señal de alarma.
El objetivo del gobierno local es revitalizar la “industria parahotelera” y el alojamiento informal, pero el sindicato que asocia a estas empresas asegura que – tal como está escrito – Esta acción afecta directamente el corazón de los pequeños empresarios.
Asociación Colombiana de Prestadores de Servicios Turísticos a través de Plataformas Digitales (Asohost) calificó esta iniciativa de amenaza estructural.
Según la asociación, el decreto no sólo pretende regular, sino que también impone barreras tan altas que harían prácticamente prohibidas las actividades actualmente legales.
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efecto dominó
Los turistas visitan el Parque Centenario en el centro histórico de Cartagena. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Para comprender la magnitud del conflicto, debemos mirar los DATOS para 2025.
Cartagena registró 418.774 personas ocupadas, de las cuales 234.667 (56%) se dedican a actividades directamente relacionadas con el turismo. por Asohost.
Las viviendas turísticas y los alquileres de corta duración (a través de Airbnb, Booking y similares) se han convertido, según Asohost, fuente de ingresos para miles de familias que no poseen grandes hotelessino apartamentos o habitaciones que alquilan a turistas.
Según Asohost, la fórmula es clara: Cada dólar invertido en alojamiento genera cinco dólares adicionales en consumo local (gastronomía, transporte y comercio).
“Es contradictorio que una ciudad que se promociona como una joya turística esté implementando medidas que expulsen a los pequeños empresarios”, advierte Juan Camilo Vargas, director ejecutivo de Asohost.
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Los “obstáculos” que impondría el decreto
Cartagena: Turistas en Playa Blanca Foto:Juan Montaño / EL TIEMPO
El punto de mayor controversia son los nuevos requisitos que pretende imponer el alcalde y que, según los interesados, superan la normativa nacional vigente:
Permiso de construcción: El proyecto requiere que los propietarios demuestren el uso de la tierra mediante permisos especiales, lo que puede ser un procedimiento costoso y burocrático para viviendas antiguas o familiares.
Cargas de habitabilidad: Se imponen requisitos de salud y seguridad más estrictos que los nacionales, lo que otorga a las autoridades locales poderes que, según el sindicato, podrían dar lugar a multas arbitrarias y cierres injustificados.
Incertidumbre jurídica: al crear trámites adicionales a los existentes (como el Registro Nacional de Turismo – RNT), se crea un vacío que empuja a muchos propietarios hacia la total informalidad o un eventual cierre.
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Lucha contra la “industria parahotelera”
El edificio Pombo en el centro histórico alquila habitaciones y apartamentos a través de Airbnb, Booking. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La administración distrital ha defendido históricamente la necesidad de regular estos espacios para combatir problemas como la gentrificación, el ruido en las zonas residenciales, la competencia desleal con el sector hostelero formal, cuidado y seguridad de los turistas que utilizan estos servicios.
Sobre este último punto, fuentes del condado refieren lo ocurrido en Medellín durante un concierto del cantante de reguetón Bad Bonnie.
“La mayoría de las reservas de apartamentos y habitaciones, incluidas las de Airbnb y Booking, realizadas por miles de participantes en el concierto, fueron canceladas en el último momento por los propietarios, exigiendo precios altísimos debido a la masiva asistencia y demanda del concierto. Nadie, ni ninguna ley, defendió a aquellos usuarios que hicieron reservas con varios meses de antelación”, afirma el experto de la consultora.
Pero para los líderes de las plataformas, el decreto no distingue entre un gran inversor y una familia que alquila su única propiedad para pagar las cuentas. Recuerdan también que más de 150 empleos directos y cientos de proveedores locales dependen de la dinámica de los alquileres cortos en sectores fuera del Centro Histórico, como El Laguito, Castillogrande y la zona norte.
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Un llamado al diálogo
Los sindicatos exigieron urgentemente la creación de mesas técnicas. Sostienen que una regulación inteligente debe proteger el orden civil sin estrangular la economía popular. Se teme que, si el decreto se firma sin modificaciones, el organizador del evento se verá afectado por el pequeño comerciante local que hoy sobrevive gracias a la afluencia de turistas que optan por alojarse en zonas residenciales.
Cartagena pone hoy en juego su modelo de desarrollo deben lograr un equilibrio entre el control urbano y la libertad de establecimiento en el contexto del turismo.
La respuesta dependerá de si la Fiscalía decide escuchar a quienes desde sus salones y habitaciones sostienen el motor económico del creciente turismo en la Ciudad Héroe.
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
CARTAGENA