Nueva York. 4 de febrero de 2026 La empresa armamentista Raytheon, filial del grupo estadounidense de aeronáutica y defensa RTX, anunció este miércoles cinco contratos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos destinados a aumentar drásticamente la producción de misiles.

En un comunicado, Raytheon explicó que el contrato con el gobierno estadounidense tiene como objetivo “aumentar significativamente la capacidad de producción y las tasas de entrega” de diversas municiones, cuya demanda “sigue creciendo” en todo el mundo.

Los contratos incluyen variantes del misil de crucero Tomahawk -lanzado desde barcos y submarinos- para ataques terrestres y marítimos; misil aire-aire, AMRAAM, misil guiado por radar de medio alcance; y los interceptores SM-3 IB, SM-3 II y SM-6.

La duración del contrato es de siete años, sin especificar cuantía. Su objetivo a largo plazo es duplicar e incluso cuadruplicar la munición: se espera que la producción de Tomahawk supere las mil unidades cada año. ARMRAAN debe alcanzar “al menos 1.900” unidades y SM-6 debe superar las 600 unidades.

El comunicado no proporcionó datos específicos sobre el aumento de los otros dos interceptores.

Estas armas saldrán de fábricas en Tucson (Arizona), Huntsville (Alabama) y Andover (Massachusetts). El Tomahawk, con un alcance de 1.600 km, “es tradicionalmente la primera opción utilizada por las fuerzas estadounidenses para atacar a las fuerzas enemigas en cualquier parte del mundo”, señala la empresa.

AMRAAM, por su parte, es “la más desplegada en el mundo” y su producción ya casi se ha duplicado en 2025 respecto a 2024. Con el aumento de las tensiones geopolíticas en el mundo en los últimos años, la cartera de pedidos de la industria armamentista estadounidense ha crecido rápidamente. Por ejemplo, durante el tercer trimestre de 2025, Raytheon cerró un contrato de 2.100 millones de dólares para misiles AMRAAM, el mayor en los treinta años del programa.

Su competidor, Lockheed Martin, anunció el 29 de enero un acuerdo con el Departamento de Defensa estadounidense para cuadriplicar la producción del THAAD, un sistema antimisiles de gran altitud considerado uno de los más avanzados del mundo. El objetivo es pasar de unos 600 al año a 2.000 en siete años.

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