


En una columna reciente del periódico asuntos exteriores, El ex embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, afirmó que si bien La relación bilateral entre Washington y Bogotá atraviesa uno de los peores momentos de su historia “salvar” por el bien de ambos países.
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Kevin Whitaker, ex embajador de Estados Unidos en Colombia. Foto:Claudio Rubio. EL TIEMPO
Para el diplomático, la brecha abierta entre las administraciones de Gustavo Petro y Donald Trump No sólo era innecesario, sino que podía resultar costoso si no se cerraba lo antes posible.
En su texto, Whitaker no se limita a describir los motivos de las alienaciones, sino también sugiere formas concretas de salvar lo que define como “la relación más importante de Estados Unidos” en América Latina.
“Es probable que la relación entre Estados Unidos y Colombia colapse por completo”, escribe Whitaker, lo que pondría fin a “la extensa cooperación política, diplomática, policial, militar y judicial desarrollada durante los últimos 40 años”.
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A su juicio, una ruptura definitiva sería “un resultado que ninguna de las partes debería desear”, aunque admite que, bajo las actuales administraciones de Bogotá y Washington “puede ser difícil de evitar”.
El exembajador sitúa el origen inmediato de la crisis en el choque político y personal entre Petro y Trump. Recuerde que, apenas unos días después de la segunda toma de posesión del presidente estadounidense, el mandatario colombiano provocó “la crisis bilateral más significativa con Washington en 30 años”. al negarse a aceptar deportados colombianos.
La relación entre Estados Unidos y Colombia podría colapsar por completo
La respuesta de la Casa Blanca, que amenazó con aranceles, sanciones diplomáticas y restricciones migratorias, obligó a Bogotá a dar marcha atrás a las pocas horas, pero dejó una huella duradera.
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“Ese enfrentamiento marcó el tono de la relación en el futuro”, escribe el embajador.
¿Qué tiene que perder Colombia si no arregla la relación con EE.UU.?
Campo, el más afectado. Foto:Juan Jairo Bonilla. EL TIEMPO
Desde entonces, según Whitaker, la crisis ha ido de mal en peor. Petro, dice el exfuncionario, ha criticado abiertamente la política estadounidense, se ha negado a distanciarse de China y Venezuelay ha condenado las operaciones militares estadounidenses en la región.
Washington respondió con revocaciones de visas, sanciones económicas y finalmente una decisión de gran impacto: la descertificación de Colombia en temas antidrogas por primera vez en casi tres décadas.
Si bien el autor menciona estas causas, el núcleo de su análisis reside en las consecuencias. Whitaker advierte que una ruptura profunda sería particularmente grave para Colombia.
“Para Colombia, una ruptura definitiva degradaría drásticamente la seguridad, especialmente en las zonas rurales”, permitiría a los grupos armados ampliar su control y “podría promover la inestabilidad en las fronteras del país”.
Sin ayuda, inteligencia y apoyo logístico de Washington, las fuerzas armadas y la policía perderían capacidad operativa en un momento en el que la violencia y el narcotráfico ya están aumentando.
Para Colombia, una interrupción definitiva reduciría drásticamente la seguridad, especialmente en las zonas rurales
Los costos en EE.UU. por las tensiones con Colombia
DEA. Foto:archivo privado
Pero el daño, subraya, no sería unilateral. Para los Estados Unidos Perder a Colombia significaría ver severamente restringida “su capacidad para enfrentar el crimen transnacional”.
Whitaker recuerda que agencias como la DEA y el Departamento de Justicia dependen de la cooperación colombiana, de sus informantes y de sus investigaciones legales.
“Sin la asociación con Colombia, la capacidad de Estados Unidos para combatir el crimen en la región quedaría seriamente comprometida”, advierte.
El ex embajador también advierte de efectos indirectos pero estratégicos. El deterioro de la seguridad en Colombia podría acelerar la expansión de grupos criminales hacia países vecinos y provocar nuevos flujos migratorios.
Agentes del CTI y de las fuerzas militares durante un decomiso de droga en Nariño. Foto:ejército nacional
Además, poner fin a la extradición dejaría a los fiscales estadounidenses “parcialmente ciegos” en investigaciones importantes. A esto se suma una dimensión geopolítica más amplia. Según el embajador, la ruptura con Bogotá “desacreditaría a Estados Unidos como socio confiable” y abriría espacio para que China profundice su influencia en un país que históricamente ha sido el aliado más cercano de Washington en América del Sur.
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Sin la asociación con Colombia, la capacidad de Estados Unidos para combatir el crimen en la región estaría seriamente comprometida.
¿Podrán Trump y Petro reconciliarse?
Al final de su columna, Whitaker descartó una reconciliación entre Petro y Trump. “Las ideologías y visiones del mundo en conflicto han creado un abismo insalvable de desconfianza y animosidad”, dice, antes de agregar que ambas administraciones parecen cómodas en este escenario de confrontación.
Sin embargo, identifica las elecciones presidenciales colombianas de 2026 como una clara oportunidad para reconstruir la relación.
Este proceso, sostiene, “representa una oportunidad para reiniciar”.
Varios actores políticos, empresariales y legislativos, tanto en Colombia como en Estados Unidos, están muy interesados en reconstruir la relación. E incluso, señala, un posible gobierno de izquierda podría aprender de los errores actuales y reorientar la relación bilateral.
El presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo colombiano Gustavo Petro. Foto:AFP
Whitaker concluye advirtiendo que cualquier perspectiva de acercamiento debe alejarse del status quo que existió en el pasado para centrarse en intereses que Washington prioriza hoy, como el narcotráfico, la migración, Venezuela y la creciente influencia china.
La experiencia del Plan Colombia, dice el embajador, muestra que “una asociación productiva entre Bogotá y Washington no sólo es posible, sino también deseable”.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington