Jorge Iván González, primer director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) del gobierno Petro, fue uno de los que envió a la Corte Constitucional un concepto en contra de la emergencia económica y social declarada por el presidente Gustavo Petro a finales de 2025. A pesar de haber estado en el gabinete del primer mandatario, aseguró que ninguna de las razones esgrimidas por el Ejecutivo tienen suficiente peso para declarar la emergencia económica y social. En diálogo con EL TIEMPO, explicó las razones para oponerse al estado de excepción y habló de cómo abordar la crisis fiscal del país. Al mismo tiempo explicó por qué se opuso al incremento del 23 por ciento del salario mínimo.
¿Por qué la Corte Constitucional lo seleccionó a usted para dar un concepto? Es llamativo ya que viene del gobierno de Gustavo Petro y fue el encargado del Plan Nacional de Desarrollo. ¿Alguna pista?
No, la Corte pidió conceptos como a unas ocho personas. Entre ellos también estaba José Antonio Ocampo, que fue parte del Gobierno como ministro de Hacienda. Yo no sé exactamente qué criterio tuvo la Corte para solicitar este concepto, pero también como parte del Gobierno estaba José Antonio. Entonces yo creo que hay una combinación de personas que estuvieron en el Gobierno, personas relativamente independientes, y otras. No podría decir cuáles fueron los criterios que tuvo la Corte para la escogencia.
Hay algunos nombres como el exministro Echeverry, del gobierno Duque. Juan Camilo Restrepo, o sea, lo que uno podría decir, unos sectores muy distintos. Pero hay algo muy en común y es que tanto los que fueron cercanos al gobierno como los lejanos se oponen a la emergencia económica. ¿Por qué dice usted que la emergencia debería caerse?
Yo no sé cuáles son los conceptos de los colegas, pero por lo que han dicho en la prensa, uno supone que debe haber bastante coincidencia, porque es que es muy curioso, los ocho temas que considera el decreto de emergencia como temas relevantes, son temas que ya todos habíamos ubicado, ninguno es un tema nuevo. Entonces este concepto es relativamente claro, en el sentido de que cualquiera de esos ocho temas, que son problemas estructurales del país y precisamente porque son problemas estructurales, ya están en la discusión. Hay documentos tanto del gobierno como de técnicos de fuera del gobierno que han mostrado que en cada uno de estos temas había un debate, no de ahora, un debate largo. Entonces, lo que uno se extraña es que en el decreto de emergencia se diga que son hechos inmediatos y sobrevinientes, cuando realmente siempre han estado en el debate público y siempre han estado en la discusión pública.
O sea, lo que dice es que deben tumbar este decreto. ¿No tiene ningún argumento para que siga en pie y que siga el cobro de estos impuestos?
Si el argumento del gobierno es que son sobrevinientes los hechos, pues ninguno es sobreviniente, ninguno de los ocho. Y segundo, los problemas son tan complicados, son tan estructurales, que no les resuelve una emergencia. Este es un tema que requiere unas dinámicas de mediano plazo, de cinco o seis años. Ninguno de estos problemas se puede resolver en el corto plazo, porque precisamente una de las cosas que me parece muy interesante del decreto es que sí toca ocho temas que son absolutamente fundamentales para el desarrollo económico colombiano. Yo diría que el decreto ubica muy bien los problemas. Ahora, esos problemas, ninguno es un problema que haya aparecido estos días, por un lado. Y segundo, ninguno se puede resolver en el corto plazo. Todos son problemas que requieren un trabajo juicioso, coordinado. Y me parece que son aspectos muy interesantes. Sería muy interesante si las campañas en Colombia fueran ordenadas, pues son ocho puntos que todos los candidatos deberían tratar de responder. Son un índice muy interesante para discusión de programas de gobierno, porque realmente son los problemas relevantes del país. En ese sentido, el diagnóstico del decreto es bastante bueno.
Dice que el diagnóstico está bien, pero como la Constitución señala que un estado de emergencia es para hechos sobrevinientes, no se puede aplicar esta figura…
No es sobreviniente y también uno supone que si se declara la emergencia es porque puede resolver el problema relativamente rápido. Uno se imagina un súper derrumbe y entonces usted con la emergencia actúa rápido y resuelve en dos o tres meses los aspectos más urgentes del derrumbe. Pero ninguno de estos temas se va a resolver en un año o dos, porque realmente son problemas muy estructurales de la economía colombiana.
El presidente Gustavo Petro ha dicho, si se llega a caer esta emergencia económica, casi que sería el acabose económico, que la deuda se dispararía. ¿Usted lo ve así?
No, digamos, siguen los problemas. Yo lo que digo es que este gobierno tuvo cuatro años para haber enfrentado muchos de estos problemas, para comenzar a resolverlos ya. Ahora uno puede analizar qué es lo que está pasando con la salud. ¿Por qué no se tomaron las medidas que hubieran permitido mejorar el sistema por introducir toda la lógica de prevención, pues tenemos en este momento una crisis de la salud muy profunda? Ahora eso no se va a resolver en un año ni en dos. Tenemos todas las dificultades asociadas a la paz. El conflicto adquiere unos niveles muy importantes con incentivos que son bastante enredados. Recordémosle a las personas que nos leen, estos días el oro alcanzó el precio más alto de su historia. Estamos hablando de 5.000 dólares la onza. Eso se convierte en un estímulo fundamental para, en el caso colombiano, la minería ilegal. Entonces, claro, usted tiene grupos armados administrando la minería ilegal, ese problema es de unas dimensiones estructurales complejisimos. Tiene que ver con el ordenamiento del territorio, tiene que ver con falta de alternativas de desarrollo agroindustrial en las regiones tanto de coca como de minería ilegal. Entonces esos problemas están ahí y, como digo, hay que tomar medidas estructurales que no se han tomado con suficiente claridad. El tema del ordenamiento del territorio, por ejemplo, que está asociado a la guerra. El ordenamiento del territorio pasa por el catastro multipropósito y pasa por un montón de elementos estructurales que este gobierno en algunos de esos temas no avanzó suficientemente. En otros creo que la situación es peor, por ejemplo, de salud. Y creo que cualquiera que sea el próximo gobierno tiene que afrontar estos problemas. Miren, los ocho temas del decreto son temas para el próximo gobierno, como sea. Cualquiera que sea.
¿Qué medidas estructurales deberían tomarse, sobre todo en el gobierno de Gustavo Petro, en caso de que se caiga la emergencia económica?
Ya no hay nada que hacer, digamos, en estos cinco o seis meses. Para resolver estos problemas estructurales ya no hay nada que hacer. Uno diría, sigamos con lo que deberíamos haber hecho desde que se expidió el plan de desarrollo, continuemos con el catastro multipropósito, pensemos cómo estructuramos una reforma tributaria que contemple a los departamentos y a los municipios. La próxima reforma tributaria tiene que incluir municipios, departamentos y nación, de manera integral. Miremos cómo vamos a hacer la ley de competencias. El gobierno dejó pasar un año después del acto legislativo sin presentar el proyecto de ley de competencias. Se entregó en el último momento al Congreso. Pues ahora discutamos este año. Empecemos a discutir la ley de competencias ¿Qué significa eso? Miremos qué vamos a hacer con lo que dejamos en el plan de desarrollo: el registro universal de ingresos, avancemos en eficiencia del gasto de tener el presupuesto por programa. Es decir, hay una serie de temas que en los seis meses que quedan del gobierno se pueden seguir impulsando, pero evidentemente ninguno de los ocho problemas estructurales se van a resolver ni este mes, ni el año siguiente, ni en dos años. Son problemas absolutamente complejos de la economía colombiana que uno esperaría que el gobierno siguiente empiece a trabajarlos de manera sistemática.
Sin esos recursos, ¿qué le queda hacer al gobierno? Sobre todo porque usted estuvo casi dos años en este gobierno. ¿De dónde echar mano a recursos o qué hacer? Porque también el endeudamiento ahorita está en unos niveles históricos.
Sí, el gobierno ha hecho una búsqueda desesperada de recursos a través de la deuda. Llegamos a niveles muy altos. Por un lado está la deuda de cada año, que es el servicio de deuda. Este año estamos en cien billones de pesos, que es el nivel más alto. Después, sigue educación, que está como en ochenta y ocho billones. Es decir, el rubro más importante del presupuesto es el de la deuda, que está en cien billones. Y eso es una cifra enorme. Para tener un punto de referencia, porque a veces pensar en billones es difícil, en intereses vamos a pagar casi cuarenta billones de pesos y el presupuesto de la Universidad Nacional es dos billones y medio. Ese es un punto. Pero por otro lado está el saldo de deuda. El saldo de deuda es el acumulado de toda la deuda pública, no el pago de un año y no el acumulado, que ya vamos al sesenta y dos por ciento del PIB, que es el aumento del saldo de deuda con respecto a los años anteriores. En el dos mil doce estábamos en treinta y tres por ciento, vamos en sesenta y dos por ciento. Ese evidentemente es un problema enorme de la economía colombiana y de la economía mundial. Es que los japoneses están en el saldo de deuda en doscientos treinta y siete por ciento. Entonces aquí hay unos problemas de mediano y largo plazo. Por eso insisto en una reforma tributaria de carácter regional. Pidámosle a las ciudades grandes e intermedias que mejoren su tributación, que lo pueden hacer, cobrando por congestión, cobrando derechos de edificabilidad, cobrando primas de localización. Mejoremos el campo fiscal de los departamentos. Tratemos de que el gasto sea mucho más eficiente, porque tenemos recursos que estamos desperdiciando por no tener presupuesto por programa. Entonces usted puede avanzar y usted puede mirar las finanzas en su conjunto. Porque fíjese la paradoja, por un lado tenemos una dificultad en el gobierno nacional, pero por otro lado tenemos ministerios que no ejecutan y ejecutan muy mal y además ejecutan los recursos de manera dispersa. Entonces todo eso hay que ordenarlo. Ahora eso no se ordena en dos meses, en seis meses. Ese es un proceso que toma tiempo, obviamente.
Usted conoce el monstruo desde adentro, hablando del aparato estatal. El gobierno de Gustavo Petro dice que el gasto es inelástico, que no puede hacer recortes, que no se puede apretar el cinturón y que por eso es imposible una política de austeridad más allá. ¿Es así?
El gasto es inelástico en muchos aspectos. Pero por otro lado, usted sí puede coordinar. Usted puede coordinar desde la Nación con los departamentos y con los municipios, en cualquiera de los temas. Es decir, la alcaldía tiene unos problemas de inflexibilidad, cualquier alcaldía. Y el gobierno nacional tiene unos problemas de inflexibilidad. Pero si usted no logra coordinar a Bienestar Familiar con los trabajos que hacen las alcaldías y los departamentos, es peor. Coordinando lo nacional con lo departamental y local puede significar un uso eficaz de los recursos. Evidentemente hay unas inflexibilidades, pero también es clarísimo que hay unas ineficiencias en el manejo del gasto.
Si le estamos entendiendo, ¿lo que usted está diciendo es que la mayor medida de austeridad que puede hacer el gobierno es avanzar en la ley de competencias?
Es que la ley de competencias es para el tema de departamentos y municipios.
La oposición se quejas de que en este gobierno hubo un aumento desaforado de las OPS (contratistas) y que ahí estaría de pronto el recorte. ¿Usted lo ve así?
Yo hice unos cálculos la otra vez y no me da tanto el aumento. Yo lo que creo es que el problema con las OPS es que no tenemos buena información. Antes el DANE tenía la información de empleo público por persona. ¿Qué es lo que pasa con esto? Que yo puedo tener tres contratos al año. A mí me hacen un contrato de cuatro meses y a los cuatro meses me vuelven a hacer otro contrato y a los otros cuatro meses me hacen otro contrato. Y entonces el peligro con la información que tenemos es que se sume como tres personas cuando son tres contratos con la misma persona. Aquí hay un problema de información que es muy complicado. Obviamente han aumentado el número de OPS. Ahora, en los cálculos que yo hice hace seis meses de gastos de funcionamiento sobre gastos de personal, a mí no me da que el gasto de personal haya aumentado de manera significativa. Entonces yo sí creo que este es un llamado para que volvamos a tener información del empleo público por persona. En la Comisión de Gasto que coordinó Gabriel Rosas, una de las propuestas de la Comisión de Gasto de hace veinte años era que el DANE retomara otra vez la información del empleo público. Lo que te quiero decir es que hoy nadie sabe cuántos empleados públicos hay. Sospechamos que hay más o menos un millón de plantas y que puede haber un millón de contratistas. Ese es un dato que está volteando por ahí, pero no sabemos y no tenemos información cierta de cuántos empleados públicos hay.
Hay algunos que dicen que este énfasis del gobierno, sobre todo en decir que hay que cubrir ese déficit de dieciséis billones que hay en el presupuesto actual, es por un tema electoral. ¿Usted lo lee así?
No, es un problema mucho más de fondo. Como he dicho a lo largo de esta charla, es un problema mucho más estructural, mucho más complejo. Obviamente hay un déficit, hay un déficit entre ingresos y gastos. Ahora hay que hacer reformas tributarias. Pero vuelvo a decir, gran parte de la posibilidad de recursos del país está en la captura de rentas del suelo y del urbanismo. Las ciudades grandes e intermedias son grandes generadoras de recursos. Yo no sé por qué no lo hemos entendido.
Usted estuvo casi dos años en el gobierno y ahora lleva casi un año afuera ¿Cuál es su balance político de esta administración? Sobre todo porque a uno le llama la atención que usted emita un concepto que va en contra de una de las mayores banderas actuales de esta administración
Yo creo que la economía colombiana tiene una ventaja y es que tiene una especie de resiliencia y una especie de dinámica económica que no está afectada por decisiones del gobierno. Además, el gobierno siempre ha sido respetuoso con la empresa privada. En eso obviamente las diferencias con gobiernos como el de Chávez son notorias. El gobierno colombiano nunca intervino en una empresa privada. Hay dos errores grandes del gobierno, dos áreas en donde yo siempre he sido crítico. Una es el área de manejo energético. Yo creo que el gobierno se equivocó desde el principio con la declaración de no exploración. Eso tuvo unos impactos y sigue teniendo unos impactos enormes en el sector energético. Mientras Colombia dice no exploración, Guyana ya está pasando de setecientos y cincuenta mil barriles día, Guyana va para un millón doscientos barriles día. Entonces el tema energético yo creo que manejó muy mal. Y el otro tema que se manejó pésimo es el tema de la salud. Son las dos críticas que me parece que este gobierno ha tenido. Y lo otro que yo le critico al gobierno, bueno, serían tres temas, es que no haya tomado los lineamientos del plan de desarrollo. Miren, hay tres instrumentos del plan de desarrollo que no sé por qué el gobierno no tomó en serio. El primero es el catastro multipropósito al que ya hice referencia. El segundo es el registro universal de ingresos que modifica toda la política social. Y el tercero es el presupuesto por programa que es el que permite organizar el gasto. Entonces son tres instrumentos muy potentes del plan de desarrollo.
¿Y lo bueno?
Un cabezazo del presidente Petro es haber puesto el tema de la geografía y el ordenamiento del territorio alrededor del agua. Eso es absolutamente novedoso. Y yo creo que eso cambia el lenguaje de este país. Ahora, yo creo que después de Petro, todos hablamos distinto. El cambio de lenguaje de esta administracióN es un aporte. En algún momento, yo le decía al Presidente, no desprecie el cambio de lenguaje. Claro, uno en la universidad utiliza el lenguaje y el lenguaje ya transforma la realidad. Yo creo que el hecho de que hayamos puesto en el plan de desarrollo la geografía de Colombia, eso es un cambio absolutamente en este país.
Usted fue uno de los críticos del aumento del 23 por ciento del salario mínimo. Ya ha pasado un mes desde esta decisión. ¿Sigue creyéndolo?
Sí, claro. Yo creo que eso fue un error y una irresponsabilidad política. Es decir, yo me he considerado keynesiano. Y si a mí me preguntan si el plan de desarrollo es keynesiano, yo digo el plan de desarrollo es keynesiano. Pero es que cuando usted mira la subida del salario mínimo de veinticinco años frente a la inflación, el salario mínimo en promedio estaba subiendo 2,4. Pero subirlo casi 18 puntos por encima de la inflación, eso es irresponsable. Entonces yo creo que eso va a tener efectos. Estos días se reúne la Junta del Banco de la República ¿Qué es lo que va a hacer la Junta del Banco? Volver a subir la tasa de interés. Entonces se nos va metiendo a todos en la cabeza las expectativas de inflación. Y entonces ya empezamos todos a trabajar de alguna forma con el veinte por ciento. Y entonces el comerciante empieza a subir veinte por ciento. No porque eso sea lo que representa la estructura de costos salariales, sino porque empezamos a introducir expectativas de inflación. Como keynesiano defendería cinco puntos o seis por encima de la inflación. Yo como keynesiano defendería hasta el once por ciento de aumento, digamos, o el doce. Pero defender el veintitrés ya es imposible. Además, Keynes siempre dijo el salario es el ancla de todo. Toda la teoría general está construida sobre el salario nominal como ancla del conjunto de la economía. Entonces usted no puede jugar con el salario nominal porque desestabiliza el conjunto de la economía.
Volviendo al tema inicial, si la Corte Constitucional tumba esta emergencia económica? ¿Cómo debe proceder el gobierno de Gustavo Petro ante las advertencias que ha hecho?
Primero, el gobierno debe decirle a la Corte, respeto su decisión. Segundo, tiene unos instrumentos que puede empezar a discutir, como el proyecto de ley de competencias. También hay que preparar con el próximo gobierno unos procesos de empalme, mirar qué se puede hacer de manera urgente con la salud, aceptar que siempre hay insuficientes de la UPC. Esos son temas que se pueden ir trabajando en el corto plazo y preparar una transición para el próximo gobierno. Yo espero que el próximo gobierno asuma los lineamientos del plan de desarrollo que hicimos.
Y por último, son siete meses los que quedan del gobierno Petro. ¿Qué calificación le daría, ya que usted estuvo en buena parte de este gobierno?
Es difícil. En materia de lenguaje, de cambio de lenguaje, diferenciaría. En materia de cambio de lenguaje, 5 sobre 5, porque creo que es un aporte enorme. En materia energética, 2,5 sobre 5. En materia de salud, 1,8 sobre 5. En salario mínimo, pues 1 sobre 5. Yo creo que eso fue una irresponsabilidad. Eso es como algunas de las calificaciones, pero el promedio no sé cuánto daría, pero es algo de ese estilo.
¿Y sobre el manejo político?
Sobre el manejo político, pues yo sí creo que al principio yo diferenciaría. La primera relación con el Congreso fue una maravilla, cuando aprobaron la reforma tributaria. Es que fíjense que al principio el gobierno tenía clara como esa relación con el centro y la centro izquierda, una especie de socialdemocracia. Ese primer periodo con el Congreso yo lo califico muy bueno. Cuando nosotros estuvimos en el Congreso durante año y medio con el tema del plan de desarrollo, la reforma tributaria Ocampo, fue una maravilla como trabajó el Congreso. Entonces yo creo que ese primer momento fue muy bueno. Después se dañó la relación con el Congreso y yo creo que ese año la relación no permitió llegar a acuerdos sobre la reforma a la salud. Se pasó la reforma laboral y creo que eso fue un buen ejercicio, pero se deterioraron mucho las relaciones con el Congreso.
Entrevista con Jorge Iván González. Foto:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Redacción política