Las conversaciones de paz organizadas por el gobierno Gustavo Petro en un departamento en Putumayo han tenido un efecto recíproco en la seguridad de la región, según un informe reciente de Observador de derechos humanos (HRW).
El organismo internacional señaló que lejos de reducir la violencia, los grupos armados ilegales utilizan estos espacios de diálogo para fortalecer su territorio y aumentar la violencia contra los civiles.
El documento, publicado el 5 de diciembre de 2025, revela una realidad preocupante en esta región fronteriza con Ecuador y Perú. Mientras la atención en las mesas de negociación se centra en los acuerdos de sustitución de cultivos de coca, las organizaciones criminales imponen sus leyes a las comunidades. El informe destaca que la falta de presencia estatal efectiva facilita que estas organizaciones limiten la libertad de la población.
Actualmente, Putumayo es un territorio estratégico para la economía ilegal, segundo en producción de coca en Colombia, ligeramente superado por Nariño.
En este escenario, los disidentes actúan como guardias fronterizos. Frente Raúl Reyes y Frente Carolina Ramírez. Aunque algunos de estos actores participan en el diálogo, continúan utilizando la violencia sistemática.
Juanita Goebertus, directora de la división América de Human Rights Watch, fue enfática al describir la situación: “Los grupos armados en Putumayo están utilizando las conversaciones de paz como una oportunidad para fortalecer su control sobre la población. Según el decreto, mientras se restringen las cosechas ilegales, “los grupos armados imponen sus propias reglas en Putumayo y castigan severamente a quienes las desobedecen”.
Registro de abusos contra la comunidad
La investigación de HRW, basada en una visita a la zona en septiembre de 2025 y testimonios anónimos de líderes comunitarios, funcionarios indígenas y funcionarios gubernamentales, revela un patrón de comportamiento coercitivo por parte de ilegales. Entre los abusos documentados contra los derechos humanos, que se han reorganizado para este artículo, se encuentran:
- *Imponer trabajo forzoso y cobrar multas a los residentes.
- *Debe participar en reuniones relacionadas con conversaciones de paz o asistir a eventos sociales organizados por los grupos.
- *Bloqueo de comunidades enteras y prohibición de protestas contra las compañías petroleras en determinadas zonas.
- Asesinato selectivo de líderes comunitarios y defensores de derechos humanos.
- Reclutar menores para engrosar las filas de los disidentes.
Uno de los resultados más contradictorios es la carga que supone para los agricultores. A pesar de la existencia de acuerdos gubernamentales sobre sustitución de cultivos, trabajadores humanitarios y funcionarios indígenas denunciaron que grupos armados están obligando a los residentes a sembrar coca y venderles el producto sólo a ellos.
Casos específicos de violencia en el Putumayo
El informe detalla hechos específicos que demuestran la gravedad de la situación. se menciona asesinato de Jhon Fredy Rico, miembro del consejo comunitario de Puerto Guzmán, ocurrido el 7 de septiembre de 2025. Se cree que el crimen fue una represalia por su participación en actividades relacionadas con los diálogos de paz.
Asimismo, dirigentes locales informaron que los vecinos se vieron obligados a salir a las calles a manifestarse. El objetivo de estas movilizaciones forzadas fue apoyar el diálogo con el comandante nacional del Ejército Bolivariano (Cneb) y exigir la libertad de Geovany Andrés Rojas, alias Araña, líder de las fuerzas fronterizas capturado en Bogotá a principios de año.
El estado de las conversaciones
El resumen de los diálogos es complejo. De los tres grupos principales, dos mantienen conversaciones activas con el gobierno: La Guardia Fronteriza, que opera en el sur, y el Frente Raúl Reyes, ubicado en el norte y parte de las disidencias alias Calarcá. Por otro lado, el Frente Carolina Ramírez, vinculado a General General (EMC) y con presencia en el Oriente, estuvo en la mesa entre finales de 2023 y abril de 2024, pero actualmente no participa en las negociaciones.
Ante esta situación, los organismos internacionales instaron a la Comisión a tomar medidas inmediatas. “El gobierno debe abordar la situación del Putumayo e implementar una sólida política de justicia y seguridad para proteger a la población, especialmente a los indígenas”, concluyó Goebertus.
*Artículo desarrollado con apoyo de inteligencia artificial y revisado por un periodista.