
La reciente muerte de Chuck Norris ha revivido en la memoria de los aficionados al cine de artes marciales uno de los duelos más icónicos de la gran pantalla: su enfrentamiento contra Bruce Lee en el Coliseo de Roma. Más allá de la perfecta coreografía de “La furia del dragón”, lo que pocos conocen es la génesis de una amistad que se forjó entre sacos de boxeo y entrenamiento privado en Los Ángeles mucho antes de que ambos se convirtieran en leyendas mundiales.
La historia de estos dos colosos comenzó en 1968, en el Madison Square Garden de Nueva York. Norris acababa de coronarse campeón del mundo y Lee, que en ese momento protagonizaba la serie de televisión “The Green Hornet”, acudió como invitado. Después de las presentaciones requeridas, la conexión fue inmediata.
Los años de formación en Los Ángeles
Tras ese primer encuentro, ambos decidieron llevar su pasión por el combate a la práctica compartida. Norris recordó en diversas entrevistas cómo fueron esos años de formación mutua en la costa oeste de Estados Unidos. Aunque eran figuras de mundos diferentes —uno un competidor de élite y el otro un innovador del entretenimiento de artes marciales—, El respeto marcó cada sesión.
Los Mercenarios 2. Con Jean Claude Van Damme y Chuck Norris Crédito. Foto:Archivo EL TIEMPO
Respecto a la naturaleza de estos encuentros, el actor estadounidense aclaró que no fueron verdaderos combates para medirse entre sí. Su elaboración se basó en técnicas específicas que incluyeron:
- Ejercicios intensos de patadas.
- Prácticas constantes con sacos de boxeo.
- Intercambio de conocimientos técnicos durante un par de años.
A pesar de la eterna curiosidad de los fanáticos sobre quién habría ganado en una pelea real, Norris siempre mantuvo una postura diplomática y respetuosa. “No lo sé, yo no quería llegar a eso y Bruce tampoco”confesó el artista marcial, enfatizando que si bien era un luchador profesional, Lee era un artista excepcionalmente “bueno”.
El regreso inesperado y la llamada de Hong Kong
La vida los separó por un tiempo cuando Bruce Lee regresó a Hong Kong para avanzar en su carrera cinematográfica. Sin embargo, el destino y La ambición de Lee de crear la pelea definitiva los unió nuevamente. Un día, Norris recibió una llamada inesperada en la que su amigo le proponía ser su oponente en un escenario que emularía a dos gladiadores en el corazón de Roma.
Bruce Lee con los famosos guantes Vale Todo que utilizó en la escena inicial de ‘Enter the Dragon’. Foto:Warner Bros.
En esa conversación surgió una anécdota que revela el sentido del humor y la jerarquía que Lee tenía claro para su proyecto. Ante la propuesta, Norris bromeó preguntando quien saldría victorioso de dicho encuentro coreográfico.
“¡Yo gano! ¡Soy la estrella!” Bruce Lee respondió sin dudarlo, según Chuck Norris en una entrevista. Ante la observación de Norris sobre la intención de vencer al campeón mundial, Lee fue aún más lejos en su visión cinematográfica: “No. Quiero matar al campeón del mundo”dijo la estrella de Hong Kong.
Un legado que trasciende el combate
La relación entre ambos artistas permitió a Norris dar sus primeros pasos en el mundo del cine, inicialmente como especialista bajo la tutela de Lee. Esa colaboración no sólo le dio al público una de las secuencias de lucha más analizadas y respetadas en la cinematografía, pero cimentó un respeto mutuo que Norris defendió hasta sus últimos días.
Ahora, con la partida del protagonista de “Walker, Texas Ranger”, la historia de aquella amistad en Los Ángeles y la negociación para la pelea en el Coliseo quedan como testimonios de una época dorada donde las artes marciales saltaron del tatami a la cultura popular global.
El actor y artista marcial estadounidense Chuck Norris falleció a la edad de 86 años. Foto:AFP
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.