



A las 21:30. El lunes pasado finalmente se confirmó la noticia que venía circulando desde hacía semanas: el presidente Gustavo Petro declaró una nueva emergencia económica y social con la intención de cobrar los 16 mil millones de déficit incluidos en el presupuesto de 2026. Por primera vez, el Gobierno alega, entre otras cosas, el fracaso de la reforma fiscal para justificar la declaración del estado de emergencia.
LEA TAMBIÉN
La decisión, que ha creado una feroz controversia legal y política y por su impacto en la economía, fue la tercera vez que El gobierno actual invoca una de las exenciones constitucionales para casos de supervisión y circunstancias imprevistas que exceden los poderes normales de la Comisión.
El presidente Gustavo Petro en La Guajira. Imagen:Comunidad
La primera vez que la comisión tomó el camino de la excepción fue en julio de 2023, cuando declaró emergencia económica, social y ecológica en La Guajira. El argumento de la Comisión fue que se produciría un estado de emergencia debido a la proximidad del fenómeno de El Niño. Advirtió que las difíciles condiciones en La Guajira se agravarían con el fenómeno, que eventualmente tuvo mayor impacto en otras latitudes del país, y que el Estado necesitaba recursos y canales rápidos de contratación para prevenir desastres. Paradójicamente, fue al mismo tiempo que Olmedo López, designado por el presidente Petro en Gestión de Riesgos (UNGRD), afinaba el desfalco a los petroleros de La Guajira que expuso el que hasta ahora es el escándalo de corrupción más grave de esta administración.
Durante el estado de emergencia se dictaron 13 decretos con fuerza de ley. La afirmación no tuvo suficiente justificación ante el Tribunal Constitucional. Tres meses después de su publicación, se consideró inviable. Se argumentó que los hechos no estaban bajo control, que es uno de los requisitos básicos para actuar en caso de emergencia, sino que se trataba de una situación de construcción que debía abordarse de la manera habitual. Sin embargo, el tribunal suspendió el efecto de la derogación para darle al ejecutivo la oportunidad de utilizar el debido proceso para aplicar algunas de las cuestiones contenidas en las sentencias, particularmente las relacionadas con el agua potable.
LEA TAMBIÉN
En enero pasado, un violento ataque del ELN en el Catatumbo, que dejó al menos 100 civiles muertos y 80.000 desplazados y detenidos por la fuerza, llevó al gobierno de Petro a declarar un estado de malestar y una emergencia económica y social. Hubo un debate sobre si invocar ambas figuras al mismo tiempo, y algunos leyeron una posible orden de emergencia económica como la forma en que la Comisión implementaría la reforma fiscal que la hundió en 2024.
Patrullas militares en el Catatumbo. Imagen:Cortesía
Al final, sólo se declaró malestar interno, con más de 20 decretos emitidos: algunos de ellos buscaban medidas para impulsar las operaciones militares en la región, como un impuesto al valor agregado sobre los juegos electrónicos y otros impuestos que expirarán el 31 de diciembre. En este caso, el Tribunal Constitucional declaró la declaración parcialmente ejecutable. Sólo dio rienda suelta a medidas relacionadas con la escalada de violencia del ELN y la crisis humanitaria que provocó. El resto de las acciones, que se centraban en problemas históricos, se consideraron inaplicables, ya que no controlaban los acontecimientos y debían abordarse de la manera habitual. Una tesis que el tribunal ya había dejado clara en su fallo anterior sobre La Guajira.
“Estilo Petro”
De hecho, la nueva emergencia económica y social declarada por el presidente ha sido criticada por apuntar no a eventos generales, sino a factores esperados, como la reforma tributaria rechazada por el Congreso. “Se trata de una mala práctica porque, como su nombre indica, estas autorizaciones son excepcionales, debido a circunstancias imprevistas. Perder una votación en el Parlamento no justifica tal medida”, afirmó. explicó el profesor Jorge Iván Cuervo, de la Universidad Externado.
LEA TAMBIÉN
De la misma opinión fue Gabriel Fuentes, columnista de este diario: “Hay una disposición sobre estados de excepción en la constitución, son números que el gobierno podría aplicar legítimamente, pero sólo cuando las condiciones allí establecidas estén dadas de manera clara y exhaustiva”. Él lo señaló “Utilizar métodos extraordinarios e inusuales como si fuera un comodín para poder gobernar por decreto, ignora no sólo la separación de poderes, la independencia de las ramas del poder público, sino también los elementos fundamentales de la democracia liberal”.
No se trata sólo de las tres declaraciones de excepción emitidas por la administración Petro, sino de la tendencia a invocar estas cifras o ir más allá del marco establecido por la constitución cuando las cosas no van bien en el parlamento. Por ejemplo, también en 2024, la Comisión amenazó con una nueva declaración de emergencia económica y social por un supuesto brote incontrolado de fiebre amarilla.
presidente petro Imagen:presidente petro
El anuncio generó controversia y encendió las alarmas, y algunos sugirieron que la situación de salud no era tan grave como afirmó el presidente. En cambio, la medida fue interpretada como otro intento de buscar alivio, que el Congreso rechazó al rechazar la reforma fiscal hasta finales de 2024. Al final, la comisión dio marcha atrás y emitió solo la emergencia de atención médica.
LEA TAMBIÉN
A esto hay que sumarle los medios extraconstitucionales que la Comisión ha propuesto en otras ocasiones para atender las demandas que no pueden ser aprobadas en el legislativo.
Por ejemplo, durante varios meses el presidente se apropió de la teoría del excanciller Álvaro Leyva de que el acuerdo de paz con las extintas FARC, argumentando que el acuerdo había sido violado, le daba los medios para convocar a una asamblea constituyente al margen de los arreglos establecidos por la Carta Magna. El presidente dijo que era la manera de elaborar una agenda social que en ese momento no fue bien recibida en el parlamento. Finalmente abandonó la idea, pero mantuvo al país en el limbo.
Con 52 votos negativos y 2 votos positivos, se rechazó la consulta general en el Senado. Imagen:CEET / CÉSAR MELGAREJO
Además, a mediados de 2025, intentó revertir el rechazo del Senado a la propuesta gubernamental de una consulta general como forma de avanzar con las reformas del mercado laboral, que la Comisión Séptima hundió. Guiado por el exministro de Justicia Eduardo Montealegre, afirmó que hubo una irregularidad en la votación que rechazó la propuesta de convocar a elecciones y esto, por la excepción constitucional, le permitió realizar la consulta con un “decreto” cuestionado. Como en ocasiones anteriores, abandonó el intento de eludir la ley colombiana, medida que dejó disgustado al Congreso. Y el Consejo de Estado suspendió temporalmente varias órdenes ejecutivas destinadas a implementar la reforma sanitaria a pesar de que el Congreso no las había aprobado. Por eso, la oposición acusa al gobierno de Petro de ser autoritario.
LEA TAMBIÉN
Para el experto Pedro Medellín, si bien es cierto que el actual gobierno ha mostrado cierto autoritarismo, sus esfuerzos terminan siendo inútiles: “Todo resulta en imitaciones fantásticas o declaraciones sin sustancia ni propósito nacional.
Los expertos preguntan al gerente “buscar atajos” cuando las decisiones de otros poderes no le sirven o no le agradan.
Secretario Penagos explicó los desafíos de la unidad Imagen:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política