
La composición del próximo Parlamento de la República para el período 2026-2030 presenta una paradoja: Aunque cada vez más mujeres buscan cargos electos, su presencia en Althingi no ha aumentado y todavía está lejos de la igualdad..
Datos preliminares recopilados por la Defensoría del Pueblo y ONU Mujeres muestran que el porcentaje de mujeres está casi estancado en alrededor del 29%, casi lo mismo que el cuatrienio que está por terminar. Esto es menos que el promedio latinoamericano (alrededor del 36%).
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Según un análisis del preconteo de las elecciones parlamentarias del pasado 8 de marzo. De los 102 escaños del Senado, las mujeres obtuvieron 32 (31,4%). Aunque el número total es apenas uno más que en la temporada anterior, el porcentaje aumenta ligeramente porque el número total de escaños se redujo después de que se crearan escaños mediante el acuerdo de paz.
Elecciones en Bogotá Imagen:EL TIEMPO
Por otra parte, en la Cámara de Representantes Las perspectivas son menos favorables: de 181 escaños, 50 estaban ocupados por mujeres (27,6%), cuatro menos que los 54 elegidos en 2022.
El resultado mantiene la participación de las mujeres en el parlamento en alrededor del 29%, muy por debajo del límite de referencia del 50% de igualdad establecido en las normas internacionales de derechos humanos y en los compromisos estatales.
Más candidatos, pero no más representantes
Urnas. Imagen:Registro Nacional.
Una de las conclusiones más sorprendentes del informe es que la brecha no se explica por la falta de candidatos. Según cifras de la Constitución, para estas elecciones se inscribieron 3.144 candidatos al Senado y a la Asamblea, de los cuales 1.286 fueron mujeres. Esto significa que hubo unas 170 candidatas más que en las elecciones de 2022.
Sin embargo, el porcentaje general es casi el mismo: alrededor del 40% de los candidatos eran mujeres frente al 60% de hombres.
Para expertos consultados por EL TIEMPO, esto demuestra que los obstáculos están relacionados con el acceso al financiamiento, la visibilidad política y estructura partidaria competitiva.
“Las barreras u obstáculos que impiden que más mujeres estén en política son grandes. Cuando vivimos en una sociedad violenta, económicamente desigual y una sociedad que culturalmente no valora la vida y la dignidad de las mujeres, no podemos esperar que la política sea un campo más: la política refleja, en cierto sentido, lo que es la sociedad”, dice Angélica Bernal, politóloga del bachillerato y profesora de estudios administrativos.
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Grupos con más mujeres
De los 161 escaños del parlamento (sin Citrep ni circunscripciones especiales), el partido con más mujeres electas es Tratado de Historia, con 15 representantes, lo que equivale al 34% del total de mujeres. Después viene el Partido Liberal con nueve mujeres, el Centro Democrático con seis y el Partido Conservador con cuatro.
En la Cámara Baja, si bien la mitad de los escaños disponibles para Bogotá (18) están ocupados por diputadas, hay diez cámaras que no cuentan con representantes femeninas. Llama la atención el caso de Santander, que es una de las delegaciones más numerosas (7 escaños), no tiene ninguna mujer en esta lista, según datos previos al recuento.
Parlamento de la República. Imagen:Senado de la República
En cuanto al Senado, Pacto Histórico también sería el grupo que postularía a más mujeres debido a su lista cerrada, 13 de los 25 escaños que recibiría serían ocupados por mujeres. En esa empresa, el Centro Democrático tendría cinco mujeres entre sus 17 senadores, mientras que el Partido Liberal y el Partido de la U aportarían tres senadores cada uno.
El informe del Defensor del Pueblo advierte también de retrocesos en otros aspectos de la representación política. La presencia de mujeres étnicas en el parlamento cayó de siete a cuatro escaños.
La situación es aún más grave en las circunscripciones de paz (Citrep). De los 45 candidatos con afiliaciones étnicas especificadas en estos distritos electorales, 23 eran mujeres y 22 hombres, una distribución uniforme; ninguno de ellos fue elegido.
También se redujo el porcentaje de personas con sexualidad e identidad de género que no era sexual. Según recuentos de organizaciones de la sociedad civil e informes citados por la Comisión de Seguimiento Electoral (MOE), 31 personas de estos sectores se postularon para el Congreso, cinco más que en 2022. Sin embargo, solo dos habrían resultado electos, ambos en la cámara por Bogotá. En las últimas elecciones, seis personas de estos sectores obtuvieron escaños.
Elecciones parlamentarias 2026 Imagen:John Montaño/EL TIEMPO
Bernal señala que hay que tener en cuenta las diferentes dificultades de las mujeres para superarlas: “Las mujeres jóvenes, por ejemplo, se enfrentan a estereotipos relacionados con su edad: normalmente se las considera no aptas. Las mujeres rurales y de grupos étnicos viven con un estigma sobre su preparación”.
Representante de las mujeres en el parlamento
Para la politóloga Marta Lucía Jaimes, el tipo de liderazgo femenino que se extiende al parlamento muestra la coexistencia de dos dinámicas diferentes.
“Hay quienes traen su propia bandera, como Andrea Padilla de Alianza Verde (única mujer electa de esa lista al Senado) que ha luchado durante muchos años por el tema de los derechos de los animales; o Jennifer Pedraza por el tema de la educación. Mientras que mujeres como Nadia Blel, Norma Hurtado o María Lucía Villalba vienen con el apoyo del vínculo familiar en los cargos”, señala su respaldo. La experta añade que este apoyo hace más desigual la competencia entre las mujeres que buscan un escaño en el Capitolio.
Gabriel Forero, director de programas de Open Society Foundations, sugiere que los números esconden otra realidad: aunque el porcentaje de mujeres en el Senado, por ejemplo, se ha mantenido, eso no significa que la Cámara de Representantes sea diversa.
“Deberíamos preguntarnos qué tipo de mujeres están ingresando, qué agendas defienden”. y qué fuerzas políticas realmente han estado dispuestas a abrirles un espacio con posibilidades reales de competir y ganar y no sólo como ‘relleno’ de listas”, apunta Forero.
El papel de las cuotas y la cultura política
Las cuotas de género, señalan los expertos, han sido decisivas para obligar a los partidos a incluir más mujeres en sus listas, pero los cambios institucionales no han sido suficientes por sí solos. “Un tema clave que necesita ser revisado es el financiamiento de las campañas en los partidos… el principal cuello de botella no es tan grande entre los votantes”, dice Bernal.
Entre las razones que explican la falta de aumento del número de mujeres en política está también el momento político que atraviesan los partidos, sus disputas internas, por ejemplo.
Según los expertos consultados, también se han producido cambios en la cultura política del electorado y al interior de varios partidos que han comenzado a promover un liderazgo femenino visible. Sin embargo, este cambio no ha sido uniforme.
En algunas sociedades, la igualdad sigue funcionando más como una obligación formal que como un compromiso político real.
La lectura general del informe es ambivalente. Por un lado, se reconoce que la participación de las mujeres en la política ha ido aumentando paulatinamente en las últimas décadas y que hoy existe una mayor presencia femenina que en cualquier otro momento de la historia reciente.
Pero al mismo tiempo, el estancamiento en torno al 29% de apoyo y los retrocesos en la diversidad muestran que el progreso aún es frágil.
Para la Defensoría del Pueblo, este escenario debería abrir una discusión profunda sobre formas de incrementar la participación política de las mujeres, especialmente en los ámbitos donde persisten las mayores brechas.
Paula Valentina Rodríguez
Escritura política
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