




En octubre de 2025, Donald Trump acusó a Gustavo Petro de ser “un líder del narcotráfico” y sugirió que podría ser el próximo en caer –como Nicolás Maduro– si no detenía cuanto antes el flujo de narcóticos hacia Estados Unidos. Ese era el tono que la Casa Blanca utilizaba hasta hace pocas semanas para referirse al presidente colombiano.
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Sin embargo, esta semana, tras su esperado encuentro con el líder republicano en la Casa Blanca se pasó, en un abrir y cerrar de ojos, a los elogios, las promesas de cooperación y el inicio de una nueva era para las relaciones bilaterales.
¿Cómo pasó Petro de ser el villano de la película a un tipo “fantástico”, como lo llamó Trump? Para muchos, fue el resultado de una visita bien ejecutada, en la que prevalecieron los intereses comunes de ambos países. Para otros, una jugada de líder estadounidense que, pensando más en Venezuela, tiene el puesto en el futuro pos-Petro.
Preparación milimétrica, gestos simbólicos y varias concesiones: la estrategia de Petro para evitar un choque con Trump
En cualquier caso, el gobierno –y eso fue notorio– hizo la tarea para llegar bien preparado al encuentro con el mandatario estadounidense. Incluso con gestos previos, como la extradición, justo horas antes de llegar a Washington, del narcotraficante Andrés Felipe Marín Silva, alias ‘Pipe Tuluá’, uno de los más buscados por Estados Unidos y requerido por una corte de Texas, y los bombardeos contra estructuras del ELN y las disidencias de las Farc en la frontera con Venezuela.
Mensaje de Trump en la foto oficial del encuentro. Foto:X: @petrogustavo
Dos golpes que denotaron firmeza en la lucha contra el narcotráfico y estuvieron muy alineados con la agresiva campaña que ha lanzado la administración republicana en el Caribe y el Pacífico, con sus propios bombardeos contra 37 lanchas que supuestamente transportan drogas.
El presidente Petro, que tiene la costumbre de llegar tarde a muchas de sus citas, en esta ocasión le madrugó al propio Trump que se retrasó 10 minutos de la agenda.
Fue una buena reunión. Creo que (Petro) es fantástico
DONALD TRUMPPresidente de Estados Unidos
Además, consciente de la importancia que el mandatario estadounidense le da a la apariencia física (al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, le llovieron críticas por la informalidad de su atuendo cuando visitó la Casa Blanca a mediados del año pasado), el colombiano se apareció vestido con impecable traje negro y corbata amarilla.
Y, probablemente para “masajear” el ego de Trump, con una copia bajo el brazo del libro ‘El arte del negocio’ para que el republicano se lo autografiara. “Tú eres grande”, le escribió Trump en la solapa.
Petro, además, le trajo desde Bogotá una serie de regalos que, si bien no fueron entregados directamente (por protocolo los recibe el Departamento de Estado), ayudaron a distensionar el ambiente.
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Entre ellos, un jaguar elaborado por artesanos del Amazonas, una iguana bañada en oro y con un ojo de esmeralda, así como un vestido para su esposa, Melania, tejido por una indígena de Nariño y un canasto típico del Chocó.
Ya en la oficina Oval, sabiendo que contaban con solo una hora, se tomó la decisión de concentrarse en lo esencial y en temas de interés para el mandatario de Estados Unidos, dejando por fuera los que podían generar roces.
Según le dijo a este diario el embajador Daniel García-Peña, el presidente Petro dejó por fuera sus ideas sobre cambio climático, el pueblo palestino y los bombardeos en el Caribe, y puso más énfasis en la lucha contra el narcotráfico, los hidrocarburos y la situación en las fronteras con Ecuador y Venezuela, donde se alcanzaron algunos acuerdos preliminares.
Con una lista de “blancos de alto nivel” en la lucha contra las organizaciones criminales y de narcotráfico que operan en el Catatumbo, Petro defendió ante Trump su idea de enfocar los esfuerzos contra estas estructuras y no en los campesinos que terminan siendo víctimas de ese flagelo. La idea que salió, dijo García-Peña, es que “iremos con toda contra ellos”.
Además, explicó cómo la energía colombiana podía potenciar la estabilización de Venezuela, algo que está muy alto en la agenda de Trump y que le sonó al mandatario estadounidense.
El encuentro entre Petro y Trump se extendió por más de una hora. Foto:x. @WhiteHouse
De hecho –y esto lo confirmó el propio presidente de Estados Unidos– se habló de eliminar las “sanciones” contra empresas colombianas para que puedan exportar gas al vecino país.
Petro –y esto fue otra decisión estratégica– no mencionó su inclusión en la Lista Clinton ni el retiro de su visa a Estados Unidos, dos temas que quedaron para más adelante, pero que, según el embajador, deberían resolverse en un futuro próximo. Lo que sí le dijo, quizá para generar empatía, es que, como Trump, él también había sido víctima de un atentado contra su vida.
“Veníamos preparados para todo. Pero terminó siendo un encuentro excelente entre dos líderes que, pese a sus diferencias, se mostraron respetuosos e interesados en trabajar por sus respectivos países. Trump, de hecho, no nos pidió nada”, afirmó el embajador.
Veníamos preparados para todo. Pero terminó siendo un encuentro excelente entre dos líderes que, pese a sus diferencias, se mostraron respetuosos e interesados en trabajar por sus respectivos países.
DANIEL García-PeñaEmbajador de Colombia en Estados Unidos
Un balance favorable, al menos en público
El balance, tras una reunión que finalmente se prolongó casi dos horas, fue más bien claro. Al menos de dientes para afuera.
No solo por las imágenes de sonrisas y estrechones de mano que ambos gobiernos compartieron, sino también por las palabras que utilizaron posteriormente: “Gustavo, un gran honor. Amo a Colombia”, escribió el mandatario estadounidense junto a la foto oficial del encuentro.
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Luego, cuando los periodistas le preguntaron sobre la cita, ofreció palabras igualmente cálidas: “Sí llegamos (a acuerdos sobre narcotráfico) y estamos trabajando en ello. Nos llevamos muy bien. No éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque no lo conocía hasta ahora. Estamos trabajando en varias cosas, entre ellas sanciones. Fue una buena reunión. Creo que (Petro) es fantástico”, dijo.
Petro, por su parte, le dio a la cita una calificación de “9 entre 10” y la describió como “el nacimiento de un camino donde poderes diferentes se pueden encontrar. No nos golpeamos, ni nos aruñamos. Buscamos soluciones”, dijo el mandatario poco después, a manera de resumen.
El efecto Bernie Moreno y la bajada de tono de los congresistas
Un tono que también se extendió en el Congreso estadounidense, que Petro también visitó, y donde incluso algunos de sus críticos más feroces bajaron el volumen.
Entre otros, el senador Bernie Moreno –invitado por Trump a la cita con Petro– y que pasó de llamarlo narcotraficante y terrorista a prometer un trabajo conjunto en lo que resta de su mandato.
“Mucho trabajo queda por hacer, pero el de hoy fue un paso en la dirección correcta”, dijo Moreno tras insistir en que Estados Unidos tendrá sus ojos puestos en la evolución de una campaña electoral que espera “sea libre y transparente”.
Petro saluda a Trump en el pasillo de los presidentes de la Casa Blanca. Foto: Presidencia
Durante la reunión se produjo un momento anecdótico que reflejó el tono cordial del encuentro. Mientras Petro hablaba del deseo de algunos colombianos en Estados Unidos de regresar al país, Moreno intervino y dijo que prefería quedarse en ese país. Según la versión del mandatario, Trump reaccionó sorprendido al enterarse de que el senador era colombiano, pues pensaba que era italiano, aunque Moreno aseguró que el presidente estadounidense ya sabía de su origen.
Pero, al margen de la anécdota, según algunas fuentes, Moreno –que días antes se había reunido en Washington con el precandidato Roy Barreras– fue además uno de los actores que más influyó para que la cita no se descarrilara.
“El gran ganador de esta visita fue la diplomacia. Aunque muchos descartan las reglas de protocolo de las relaciones internacionales como anticuadas y prefieren comunicarse en las redes sociales, los resultados demuestran que la preparación juiciosa desde la Embajada fue clave. Y es importante para Colombia, un aliado de décadas que la mayoría de los americanos todavía ven con buenos ojos. A nadie le sirve que Colombia rompa con Estados Unidos”, dice Muni Jensen, de la firma de consultoría Goldleaf Advisors.
Y es importante para Colombia, un aliado de décadas que la mayoría de los americanos todavía ven con buenos ojos. A nadie le sirve que Colombia rompa con Estados Unidos”
Muni JensenGoldleaf Advisors
Algo en lo que coincide el embajador de EE. UU. en Colombia, Kevin Whitaker: “Fue inesperado, incluso extraño, pero positivo para ambas naciones. Los dos presidentes coincidieron en una agenda común –drogas y Venezuela–, lo que abre espacio para una acción conjunta renovada y eficaz”, afirma Whitaker.
En todo caso, el tono amable y positivo sorprendió hasta a los más entendidos, que anticipaban un encuentro caliente, incluso con fuegos pirotécnicos, entre dos líderes que hasta hace pocas semanas intercambiaban insultos de alto calibre tras un año de deterioro sostenido en las relaciones bilaterales.
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Los intereses estratégicos que explican el deshielo entre Washington y Bogotá
Aunque el gobierno colombiano, como dice el embajador, consideró hasta el peor de los desenlaces, todo indica que Trump, desde el mismo momento en que invitó a Petro a la Casa Blanca, ya había hecho una apuesta por reparar la relación con un ojo puesto en sus intereses estratégicos.
En otras palabras, primó el Trump transaccional que no ha tenido problema en abrazar a enemigos o empujar a aliados para obtener lo que considera ventajas para su país.
Parecido, sostienen algunos expertos, a lo que viene haciendo en Venezuela, donde, tras derrocar a Nicolás Maduro, se la jugó por Delcy Rodríguez y los remanentes del régimen en detrimento de la oposición que lidera María Corina Machado.
Tanto Whitaker como Jensen creen que parte del cálculo fue electoral.
“Trump no ha sentido temor a la hora de opinar sobre procesos democráticos en la región como los casos de Honduras, Argentina, Chile y Canadá. Aún podría hacerlo en el de Colombia. Pero en esta etapa del proceso electoral colombiano, algunos de sus asesores, quizá (Marco) Rubio y Moreno, podrían estar considerando el posible efecto boomerang de atacar ahora a Petro”, afirma el exembajador.
Petro estuvo acompañado por el embajador García-Peña. Foto: Presidencia
Por su parte Jensen considera que tanto en la administración como en el Congreso hay preocupación por el curso de las elecciones y les interesa, como lo dijo el senador Moreno, que estas sean transparentes y libres. Y una manera de hacerlo es tener a Petro cerca.
Por supuesto, también hay objetivos más concretos. Trump, al remover a Maduro del poder, puso buena parte de sus fichas en política exterior en la estabilización de Venezuela, donde espera recuperar la industria petrolera mediante nuevas inversiones de empresas estadounidenses.
Pero estas exigen garantías, sobre todo en materia de seguridad. Y Colombia, desde donde operan muchas de las bandas criminales que controlan la frontera, es clave en ese proceso. Aunque Petro va de salida, todavía le quedan siete meses en el poder y podría ser determinante si incrementa la presencia en la zona y redobla los ataques contra estas organizaciones. Asimismo, está de por medio el flujo migratorio que atraviesa el país y que es una de las prioridades de esta administración.
Algo similar sucede en la frontera sur con Ecuador, donde los narcotraficantes tienen en jaque al gobierno de Daniel Noboa, muy cercano a Washington.
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De paso, y pese a que Trump ha hablado de acciones unilaterales en su guerra contra el narcotráfico, también sabe que, sin la colaboración de Colombia –desde donde sale el 90 por ciento de la coca que se consume en su país–, los esfuerzos serían inútiles.
Para Whitaker hay otro elemento, más banal, pero que probablemente pesó.
“Trump ha sugerido públicamente que Petro se sintió amedrentado por las acciones militares de Estados Unidos en la región. Y no hay nada que Trump disfrute más que doblegar a un antiguo adversario”, sostiene el exembajador.
Al margen de eso, la pregunta que todos se hacen es si realmente esta semana se dio vuelta a la página y estamos frente a una nueva etapa de las relaciones bilaterales, o si es solo una “miniluna de miel” que podría romperse con facilidad, dado el temperamento volátil de ambos líderes.
Por hoy, no obstante, el parte es de tranquilidad.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington @sergom68