


El gobierno de Gustavo Petro se ha convertido en un usuario habitual de los estados de emergencia consagrados en la Constitución de 1991. En tres años y cuatro meses de mandato ha emitido tres decretos en este sentido y ha amenazado con imponer una emergencia económica en otras materias.
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En todos los casos, la tendencia del presidente a gobernar por decreto ha sido controvertida, especialmente porque estos números son inusualmente útiles y el presidente ha tratado de convertirlos en un sistema de rutina. Tanto es así que, en la ocasión que ha utilizado estos estados, el Tribunal Constitucional los ha anulado por completo o modificado su efecto.
La primera vez que el gobierno de Gustavo Petro hizo uso de los estados de excepción consagrados en la constitución fue en julio de 2023, cuando declaró la emergencia económica, social y ecológica en La Guajira.. El argumento de la Comisión fue que se produciría un estado de emergencia debido a la proximidad del fenómeno de El Niño.
Advirtieron que las difíciles condiciones de construcción en La Guajira se agravarían debido al fenómeno meteorológico. Debido a la emergencia económica, el gobierno del Petro emitió 13 decretos de ley. En ellos se creó la agencia del agua del departamento -que iba a dirigir Alfredo Saade-; se proporcionó compensación a la industria del turismo; Las salinas de Manaure fueron recuperadas; Se tomaron medidas para el sector educativo, como la creación de la Universidad Wayuu; En el departamento se aplicó un sistema de salud preventivo; Se dispuso transporte para atender a los vecinos de La Guajira; se tomaron medidas para aumentar el acceso a la electricidad; y otras funciones.
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Casi tres meses después, el Tribunal Constitucional anuló la declaración, argumentando que los hechos no estaban sujetos a supervisión sino que eran situaciones estructurales que debían ser tratadas de la forma habitual. Sin embargo, el tribunal suspendió el efecto de la cancelación para darle al ejecutivo la oportunidad de aplicar un procedimiento normal, reconociendo la gravedad de la situación en el departamento más septentrional del país.
En 2024 no se utilizaron números excepcionales en ningún momento. Sin embargo, a inicios de este año, la tendencia del gobierno de Gustavo Petro fue buscar estos estados que le permitan volver a emitir decretos por ley.
Los disturbios en el Catatumbo
En enero hubo una violenta ofensiva del ELN contra el Catatumbo. En respuesta, el gobierno de Petro anunció que declararía el estado de shock y emergencia económica y social. Se discutió si era posible hacer referencia a ambos números al mismo tiempo.
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Al final, la comisión sólo emitió un decreto de malestar en respuesta al difícil estado de derecho y orden en la región fronteriza, centrándose en Catatumbo y Cúcuta.
“Declarar el estado de agitación civil, por 90 días a partir de la entrada en vigor del presente decreto, en la zona del Catatumbo, ubicada al noreste del Norte de Santander, que comprende los municipios de Ocaña, Ábrego, El Carmen, Convención, Teorama, San Calixto, El Hacarí, Tira, Ind, India y Tarra, territorio indio de las reservas de Motilón Bari, y Catalaura La Gabarra, así como la zona capital de Cúcuta, que comprende el municipio de Cúcuta (…) y los municipios de Villa del Rosario, Los Patios, El Zulia, San Cayetano y Puerto Santander, y los municipios de Río de Oro y el distrito de González, en la provincia de Cálesar”, dice el decreto presidencial.
Como resultado de los disturbios, se emitieron más de 20 decretos, entre ellos ordenando el despliegue de más fuerzas gubernamentales en la zona; asistencia a los operadores turísticos afectados; un comandante militar en la región que asuma el liderazgo del ejército y la policía; y varios impuestos -un impuesto al valor agregado sobre los juegos electrónicos, un impuesto sobre el carbón y los hidrocarburos, y el impuesto de timbre- para recaudar fondos para impulsar las operaciones militares.
En este caso, el Tribunal Constitucional declaró la declaración parcialmente ejecutable. Sólo dio rienda suelta a medidas relacionadas con la escalada de violencia del ELN y la crisis humanitaria que provocó. El resto de las acciones, que se centraban en problemas históricos, se consideraron inaplicables, ya que no controlaban los acontecimientos y debían abordarse de la forma habitual.
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En abril, el gobierno de Petro volvió a plantear la figura de emergencia económica, pero esta vez por un brote de fiebre amarilla, que estuvo a punto de desbordar el sistema de salud. “Vamos a declarar una emergencia económica, no por lo que digan los contrabandistas, lavadores y trabajadores petroleros que dominan la política económica de Colombia, sino por algo simple y poderoso: la vida”.dijo el presidente en un trino.
El anuncio generó controversia y encendió las alarmas, y algunos sugirieron que la situación de salud no era tan grave como afirmó el presidente. Al final, la comisión dio marcha atrás y solo emitió emergencias sanitarias. Se trataba de una directiva del Ministerio de Salud que no tenía el alcance de impuestos y gravámenes que el presidente propuso inicialmente.
El último estado de emergencia utilizado por el gobierno de Gustavo Petro es la emergencia económica y social declarada el lunes. El Tribunal Constitucional aún no se ha pronunciado, pero hay quienes creen que debe declararse inejecutable porque las razones esgrimidas no son controlables, sino que son acontecimientos esperados y donde la Comisión tiene margen de acción.
El gobierno declaró emergencia económica Imagen:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política