Las escenas caóticas que mancharon la final de la Copa Africana el domingo quedarán grabadas en la memoria de todos, recordando un torneo que había sido una gran celebración para el anfitrión Marruecos. Cuatro años antes de ser el escenario de la Copa del Mundo 2030 junto a España y Portugal, Marruecos había logrado brillar, tanto dentro como fuera del campo, en este torneo continental.
Todo estaba preparado para que el equipo de Walid Regragui se afirmara como la potencia futbolística dominante en el continente africano. Con la selección nacional mejor ubicada en la lista FIFA (11.ª posición) y como semifinalista del último Mundial, las expectativas eran elevadas para la final contra Senegal, celebrada en Rabat.
El hecho de jugar en casa significaba una motivación extra, pero también una presión considerable. La jornada culminó en un ambiente tenso que caracterizó un duelo que finalmente concluyó con una victoria de 1-0 para Senegal tras un tiempo extra.
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La controversia comenzó cuando un penalti a favor de Marruecos fue pitado en los últimos momentos del tiempo reglamentario, justo después de que a Senegal le anularan un gol. Este evento desató una reacción inmediata, llevando a algunos jugadores del equipo senegalés a abandonar el terreno de juego durante varios minutos en protesta.
La tensión no se limitó al campo; los seguidores de los Teranga Lions intentaron invadir el terreno de juego durante aproximadamente 15 minutos, lo que provocó una confusión generalizada. Esto ocurrió justo cuando Brahim Díaz se disponía a ejecutar el penalti; aunque realizó un tiro al estilo Panenka, falló. En ese momento, se produjo un enfrentamiento en el que los asistentes de seguridad, ayudados por la policía, tuvieron que intervenir.
Ya en la prórroga, Pape Gueye logró marcar el gol decisivo, asegurando así el trofeo para Senegal y para su estrella, Sadio Mané.
Las sanciones vienen
Las consecuencias de estos incidentes han llevado a que Senegal se enfrente ahora a posibles sanciones por parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), que ha anunciado que tomará “medidas apropiadas” contra los responsables de lo que ha calificado como “comportamientos inaceptables”.
Este asunto podría impactar negativamente en la defensa del título de la CAN en el próximo torneo, programado para celebrarse en Kenia, Tanzania y Uganda el próximo año.
Incluso Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, ha sido crítico con el comportamiento de Senegal, describiéndolo como “inaceptable”.
Tensión en la sala de prensa
Ante la gravedad de la situación, el técnico senegalés Pape Thiaw, quien fue el instigador de la retirada inicialmente planeada, expresó que “a veces se puede reaccionar con vehemencia”.
Añadió, en una intervención en la televisión francesa, que “ahora aceptamos que los árbitros cometen errores y nos disculpamos”, aunque su rueda de prensa fue interrumpida por altercados entre periodistas presentes.
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Walid Regragui, el seleccionador de Marruecos, no tardó en criticar la actitud de su colega, comentando que “debemos mantener la clase en la derrota y en la victoria. Lo que hizo Pape no honra a África”.
Sin embargo, los Teranga Lions no se verán demasiado afectados por estos incidentes, ya que celebran su segundo título en tres ediciones de la competición, un hito que nunca antes lograron.
En el campo, demostraron su calidad, con un Sadio Mané que, a punto de cumplir 34 años, tomó el liderazgo instando a sus compañeros a regresar a la acción.
Marruecos, por su parte, enfrenta un desasosiego considerable; estuvieron a un penalti, en el último instante de juego, de poner fin a casi medio siglo de espera para conquistar su segunda Copa de África en casa.
Ahora es un momento de reflexión y de prepararse para el Mundial. Hasta que se llegó a la final, el torneo transcurrió con normalidad; los estadios y campos de Marruecos impresionaron, marcando un antes y un después con respecto a ediciones anteriores.
“Héroes” y “juego sucio”
Las repercusiones de lo sucedido fueron ampliamente cubiertas por la prensa de ambos países. Mientras los medios senegaleses celebraban a sus jugadores como “héroes” por haber conseguido un “título increíble” en un “escenario de locura”, los marroquíes denunciaron el “juego sucio” de sus oponentes.
En Senegal, los jugadores serán recibidos con entusiasmo, lo que representa uno de los escasos momentos de alegría en un país que se enfrenta a tumultuosos problemas políticos, dejando un rastro de dolor y una crisis económica y social.
Aunque la recepción oficial está programada para el martes, ya este lunes se espera que miles de personas se congreguen en el aeropuerto de Dakar para dar la bienvenida a la selección.
En la madrugada del lunes, miles de ciudadanos llenaron las calles de la capital, haciendo sonar sus bocinas y vuvuzelas, gritando de alegría por este inesperado segundo título continental.
eldeportivo.com.co/AFP