En un informe del Observatorio sobre la Guerra No Convencional contra Cuba se desarrolló una estrategia adaptada a Estados Unidos para imponer la verdad forzada.

16 de marzo de 2026 No es un descubrimiento de reloj. Ni siquiera un descubrimiento semiótico que fuera desconocido. Steve Bannon, ex asesor estrella Donald Trump Definió la estrategia en cinco palabras: ““Inundar la zona con mierda”. Un concepto muy gráfico que se aplica a cualquier región del planeta que no esté alineada con los intereses de la potencia dominante en Estados Unidos. Por dentro y por fuera. Esto está pasando hoy con Irán, esto está pasando con Irán Cuba (y eso pasó con Venezuela, y también pasó en USA, aunque sea de manera virtual). El 18 de octubre de 2025, el presidente de los Estados Unidos publicó en sus redes sociales un vídeo grabado por IA de él mismo pilotando un avión de guerra que arrojaba heces sobre los manifestantes que protestaban contra su gobierno. Fue un juego de mal gusto convertido en política de Estado.

Mierda, en palabras de Bannon, es intoxicación por información. Cuba lo sufre desde antes de que John F. Kennedy firmara la Orden Ejecutiva No. 3447 sobre el bloqueo del 3 de febrero de 1962. La CIA había estado planificándolo durante décadas e incluyó en su cóctel de medidas punitivas contra la Revolución desde el descrédito del intento de asesinato de Fidel Castro, que había fracasado cientos de veces.

El programa de acción encubierta del general Dwight D. Eisenhower, que gobernó Estados Unidos entre 1953 y 1961, consistía en “alentar, apoyar y, en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba, de grupos seleccionados de cubanos que pudieran llevar a cabo cualquier misión por iniciativa propia”. Era sólo parte de un plan que consistía en atacar a Washington durante 67 años con todo lo que estuviera a su alcance.

Pero estamos en el siglo XXI. Tiempo Guerras híbridas, masacres sistemáticas causadas por la precisión de la inteligencia artificial y disputas sobre el significado. cambiar o consolidar patrones de comportamiento a través de algoritmos.

Como afirma el doctor en filosofía mexicano, Fernando Buen Abad: “El imperialismo está librando contra Cuba la guerra cognitiva más larga, sistemática y sofisticada”. en el inventario de la dominancia semiótica en nuestro tiempo. No sólo lucha contra el territorio, ni contra el gobierno; “Lucha contra la posibilidad histórica del pensamiento humano”.

El intelectual atribuye a la isla algo más de lo que parece obvio: un país con su propio sistema político, económico y social. “Es una semiosis emancipadora, una arquitectura simbólica que resume la experiencia de la dignidad organizada. El ataque a Cuba es un ataque a la hipótesis de la libertad consciente”, escribió en octubre de 2025.

Después de que los revolucionarios de Sierra Maestra triunfaran sobre la dictadura de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959, la CIA arrojó un arma bacteriológica mortal sobre la isla, no la escoria de la imaginación escatológica de Trump. El virus de la peste porcina africana se propagó en 1971 y obligó al sacrificio de medio millón de cerdos para evitar una mayor propagación de la epidemia. No sería el único. El dengue hemorrágico también se ha extendido entre la población, según denuncias del gobierno cubano. Y a estos ataques habría que sumar daños intencionales a ingenios y zafras, junto con otros daños importantes a la infraestructura hotelera que incluyen atentados con víctimas mortales. El turista italiano Fabio Di Celmo fue asesinado en septiembre de 1997 por una bomba colocada por un grupo terrorista liderado por el agente cubano de la CIA Luis Posada Carriles.

Las armas empuñadas por ideólogos globales de extrema derecha como Bannon, el francés Alain de Benoist y el bloguero estadounidense de la Casa Blanca Curtis Yarvin están alimentando una batalla cultural.

La colonización de pensamientos puede funcionar de diferentes maneras – apelar a las emociones es una de ellas – y aquí es donde la técnica de programación psicológica y neurolingüística (PNL), el reencuadre, juega su papel. Cambia la interpretación de los fenómenos que ocurren modificando el comportamiento de las personas.

Buen Abad, miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH), afirma que “contra Cuba se ha ideado una maquinaria de desemantización, cuyo objetivo no es destruir físicamente, sino vaciar semánticamente los signos de la revolución, que ‘soberanía’ significa aislamiento, que significa ‘socialismo al revés’, revolucionarismo”. imperialismo semiótico Consiste precisamente en imponer el vocabulario de dominación como si fuera un lenguaje universal (http://www.cubadebate.cu/opinion/2025/10/21/guerra-cognitiva-contra-cuba/)

Hay muchas evidencias de que Estados Unidos no fue capaz de derrotar a Cuba con la invasión de Playa Girón, el ataque al barco francés La Coubre en el puerto de La Habana con decenas de muertos y heridos, las infiltraciones en embarcaciones como la de febrero pasado, la guerra económica que, entre otras medidas, consistió en la aplicación de 244 sanciones en un año a la isla, mientras Trump bloqueaba la isla201. condenado por Naciones Unidas, y ahora el actual embargo petrolero que incluye medidas coercitivas contra países que puedan desafiarlo.

Guerra cognitiva porque la imposición de la verdad forzada a escala de Estados Unidos también fue desarrollada en el informe del Observatorio para la Guerra No Convencional contra Cuba. Publicado hace una semana, señala que el seguimiento de 193 artículos de medios financiados con fondos extranjeros entre el 23 de febrero y el 3 de marzo de 2026 “revela que se está llevando a cabo una operación de guerra cognitiva de alta intensidad contra Cuba, utilizando el incidente de la lancha rápida de Villa Clara como el último laboratorio de agitación”.

Una investigación publicada en el sitio web Razones de Cuba enumera tres elementos que coinciden en el tiempo y el espacio para desacreditar al gobierno de la isla y desgastar la resistencia psicológica de la población. La creación de noticias falsas, una guerra psicológica de saturación y el recurso a fuentes anónimas calificadas de “expertos” para contrarrestarlas con fuentes oficiales cubanas “sin ofrecer ningún dato técnico”, afirma el diario. Y concluye: “El sentimiento dominante revelado en este análisis es la hostilidad informativa en alta intensidad”.

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