Washington. Miércoles, 25 de febrero de 2026 Un pequeño objeto llamado “figurilla de adoración” descubierto en una cueva en Alemania en 1979 -hecho hace unos 40.000 años por algunos de los primeros pueblos que establecieron una cultura reconocible en Europa- presenta una intrigante serie de signos y puntos. Otros objetos producidos en la misma cultura tienen marcas similares.
Una nueva investigación sugiere que estas marcas en objetos como esta estatuilla, hecha de marfil de mamut y que representa una criatura híbrida león-humano, no representan el lenguaje escrito.
Sin embargo, se descubrió que su uso secuencial en estos artefactos mostraba propiedades similares a las de una escritura que apareció mucho más tarde en la antigua Mesopotamia, alrededor del 3.300 a. C., y que fue la precursora de la escritura cuneiforme, una de las formas más antiguas conocidas de lenguaje escrito.
Esto indica capacidades cognitivas extraordinarias para un pueblo tan antiguo. Los artefactos datan de una época en la que nuestra especie se extendió por Europa, cruzando el paisaje en grupos de cazadores-recolectores, después de abandonar África y encontrarse con nuestros parientes cercanos, los neandertales, en el camino.
Los investigadores utilizan el término “tipos de caracteres” para describir estas marcas, que incluyen comas, puntos, líneas, cruces, formas de estrellas y varias otras.
Los expertos realizaron un análisis informático de su uso en estos artefactos para determinar una característica llamada “densidad de información”, concepto que se refiere a la cantidad de información transmitida por unidad lingüística, como una sílaba o, en este caso, un signo.
“Podríamos argumentar que estos conjuntos de signos van más allá de la decoración que era estéticamente agradable para ciertas personas. Es decir, nuestros resultados estadísticos muestran que estos signos se aplicaron de forma selectiva y convencional”, dijo el lingüista Christian Bentz de la Universidad de Saarland en Alemania.
Bentz es el autor principal de la investigación publicada en la revista científica Actas de la Academia Nacional de Ciencias.
Por ejemplo, se encontraron cruces sólo en herramientas y estatuillas de animales, pero no en figuras humanas.
Los investigadores analizaron más de 200 artefactos de la Edad de Piedra que mostraban estos signos, fechados entre hace 43.000 y 34.000 años, procedentes de cuatro cuevas del suroeste de Alemania asociadas a una cultura llamada Auriñaciense.