El cielo sobre Venezuela se ha convertido en el tema principal de los últimos días en la agenda internacional, donde las tensiones diplomáticas están presentes desde hace días.
Una advertencia reciente de las autoridades de aviación estadounidenses sobre aumento de la “actividad militar” y el supuesto cierre del espacio aéreo venezolano desencadenó una alerta, lo que provocó una reacción inmediata de “gran preocupación” por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Esto se convirtió en una disputa que, según los expertos, pone en peligro la confianza, la claridad y, lo más importante, la seguridad de la aviación civil internacional en América del Sur.
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“El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia expresa su preocupación por el reciente NOTAM (Alerta Aérea) emitido por Gobierno de los Estados Unidos donde se indica estado de emergencia para la aviación civil internacional en FIR Maiquetía- Venezuelay atribuir esta situación a operaciones militares”, dice el último comunicado.
Asimismo, hablaron fuertemente de la Cancillería al explicar que si bien el trasfondo es político, están enfocados principalmente en el campo de operaciones y recuerdan que, según el Convenio de Chicago y las normas de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), la gestión y publicación de información aeronáutica es responsabilidad exclusiva del estado soberano que controla ese espacio, en este caso, Venezuela.
“NOTAM comunitario emitido por un tercero, sin la debida coordinación con la autoridad competente en Venezuela, Introduce un elemento de incertidumbre operativa que puede reducir la claridad, confiabilidad y unidad de la información requerida. para la seguridad de la aviación civil internacional”, dijo el Departamento de Estado.
La respuesta del presidente Gustavo Petro fue aún más firme y se centró en la legitimidad internacional del acto. A través de sus redes sociales, el presidente colombiano calificó el cierre del espacio aéreo como “absolutamente ilegal”.
El jefe de Estado colombiano volvió a utilizar sus redes sociales para llamar a la OACI a realizar una reunión. “El Secretario General de la Organización de Aviación Civil Internacional debe convocar inmediatamente el Congreso. No hay autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para acciones militares contra nuestros vecinos”, escribió Petro.
Desde Caracas la reacción fue de total indignación. El canciller venezolano, Yván Gil, no dudó en calificar las acciones de Estados Unidos como una “amenaza colonial” y una “agresión innecesaria, ilegal e injustificada”.
El gobierno de Nicolás Maduro afirmó su soberanía “exclusiva y absoluta” sobre su espacio aéreo y también citó la Convención de Chicago de 1944. La tensión, que está lejos de ser pura retórica, aumentó con las noticias de movimientos de aviones del gobierno venezolano cerca de la frontera, en un claro mensaje de que la situación está siendo monitoreada de cerca.
En este caso, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia llamó a recordar que “América Latina y el Caribe es un área de paz, donde las medidas unilaterales de carácter militar o que afectan la seguridad aérea causan tensiones innecesarias y afectan la estabilidad regional”.
“En este contexto, las acciones descoordinadas sobre el espacio aéreo de un Estado soberano son contrarias al espíritu de cooperación, buena fe y respeto mutuo que debe guiar las relaciones entre los Estados de la región y con los actores externos”, concluyó el Departamento de Estado.
FELIPE SANTANILLA AYALA
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