




La noche del lunes, el presidente Gustavo Petro celebró el segundo consejo ministerial televisado del año. En esta ocasión se centró en defender el decreto de emergencia económica. Recurrió a ministerios y agencias clave para argumentar que la medida -que se aplica a la reforma fiscal que ha desbaratado en el parlamento- es necesaria a la luz del déficit fiscal.
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Intervinieron tanto el ministro de Hacienda, Germán Ávila, como el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo; Ministro de Defensa (e), Javier Andrés Baquero; el Ministro de Minas y Energía, Edwin Palma; y Carlos Carrillo, director general de la UNGRD.
Todos ellos hablaron de la necesidad de mantener la emergencia económica ante la falta de recursos por circunstancias que se consideran ajenas al normal desarrollo de la labor gubernamental. El ministro de Salud se centró en el aumento de la UPC dispuesto por la Corte Constitucional y buscó soluciones a través de los que llamaron impuestos saludables, que son los que gravarán el alcohol y los cigarrillos.
Desde el Ministerio de Defensa señalaron la necesidad de comprar armamento que responda a los ataques con drones. Edwin Palma justificó la medida con el argumento de que se debían pagar subsidios a los ciudadanos en el ámbito eléctrico. Por su parte, Carrillo señaló que el cambio climático en el país implica mayores recursos para atender emergencias por lluvias.
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Por otro lado, el presidente incluso advirtió que su administración, que finaliza el 7 de agosto, podría manejar la situación sin los impuestos de emergencia, pero el dolor de cabeza sería su sucesor.
También apuntó duramente a sus predecesores, Juan Manuel Santos e Iván Duque, como responsables de los problemas fiscales que enfrenta el país. Aseguró que su gobierno heredó un déficit fiscal primario, lo que ha llevado al impago de la deuda pública, y que sólo si hubiera superávit, algo buscado a través de la reforma tributaria aprobada por el Congreso, se podría solucionar este problema.
Para los expertos, esta afirmación no es del todo cierta. El exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, asegura que si bien es cierto que para reducir la deuda los países necesitan alcanzar un superávit fiscal primario, fue el propio gobierno el que siguió incrementándolo debido al mayor gasto público.
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“Entre 2021 y 2023 Colombia redujo el déficit primario. Incluso en 2023, gracias a los impuestos de esa época, casi llegó a un superávit. El problema es que en 2024 y 2025 este gobierno, por su fanatismo en materia de gasto público, volvió a aumentar significativamente el déficit primario”, dijo.
Según cálculos del Centro de Investigaciones Económicas del Banco Central de Bogotá, el déficit primario se habría cerrado para 2025 por encima del 3,0 por ciento del PBI, el mayor desde la crisis de los noventa y la pandemia.
Amenaza de rescisión de EPS
Por otro lado, también hubo cuestionamientos del Presidente sobre la idea de un Consejo de Estado que permita a las EPS utilizar la UPC existente para pagar deudas que aún están vigentes. Fue en ese momento cuando el presidente puso sobre la mesa la posibilidad de dar por terminados los partidos en los que ahora ha intervenido el Gobierno.
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Según Petro, esta decisión hace que el sistema sea insostenible, ya que los fondos destinados a la atención actual se utilizarían para cubrir deudas pasadas, lo que convertiría al sistema de salud en un “barril sin fondo”. En ese sentido, señaló que había mantenido vivas estas EPS con la única intención de asegurar la atención de los pacientes, pero ese concepto hace mejor darlas por terminadas.
Ante esta advertencia, distintos sectores han dado la voz de alarma. La razón es que más de la mitad de los colombianos conectados a las EPS forman parte de alguna de las acciones.
El tema más importante es la Nueva EPS, que con más de 11 millones de afiliados representa casi una cuarta parte de la población del país. Desde abril de 2024 ha habido una intervención de la Autoridad Sanitaria y ha cambiado muchas veces de auditores.
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Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud, lanzó una advertencia central: una transferencia masiva de más de 11 millones de afiliados sería “casi inviable” porque ninguna EPS tiene hoy la capacidad operativa y financiera para recibirlos.
Para el exinspector de Salud Conrado Gómez, el debate sobre la quiebra se basa en un error estructural: Colombia no tiene rescates legales para las EPS. “No existe una ley de quiebras, ni un fondo de seguros, ni agencias de rescate como las que existen para los bancos”, explica. El regulador sólo dispone de herramientas de gestión, pero sin capital ni instrumentos financieros para salvar a las partes.
Por eso, Gómez es categórico: “No todas las EPS se pueden liquidar”. En su opinión, el problema es sistémico y afecta a la mayoría de empresas y residentes. Terminarlos sin un plan equivalía a dejar que todo el sistema colapsara.
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Así, diversas personas señalan que se trataría de un efecto dominó, donde no sólo las empresas afiliadas tendrían que ser transferidas a otras EPS, sino que nadie se haría cargo de la responsabilidad que asume la EPS hacia las IPS, proveedores y trabajadores de la salud.
Gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro. Imagen:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política