Parte de la bancada de la Alianza Verde se reunió el martes con el presidente Gustavo Petro. El encuentro estuvo precedido por el encuentro que tuvo el presidente con el Tratado de Historia. Era un contexto muy diferente, mientras el partido de izquierda estaba contento con los resultados del 8 de marzo, la comunidad de centro estaba molesta por el revés en las urnas.
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Y cayó en votos respecto a 2022, lo que significó un paso de 13 a 10 escaños en el Senado y de 15 a 7 escaños en la Cámara. El revés se notó mucho en el partido, que durante estas semanas ha tratado de entender mejor lo ocurrido.
Una de las cosas que descubrieron dentro de la comunidad fue la falta de coherencia ideológica. Y dentro del grupo político hay figuras de derecha, centro e izquierda. No existe ninguna línea que una a estas disciplinas, más allá de la necesidad de contar con un seguro.
Por ejemplo, Jonathan Ferney Pulido, mejor conocido como Jota Pe Hernández, obtuvo el mayor número de votos en su grupo, con 159.956 votos, pero su enfoque de derecha no es compartido por casi ninguno de sus seguidores. Los otros ganadores pertenecen a un espectro tan diverso que demuestra una falta de cohesión ideológica.
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Dentro de la Alianza Verde son conscientes de esta situación. Antes de las elecciones, el senador Ariel Ávila, que logró renovar su escaño, habló de la necesidad de que el partido aclare su dirección ideológica: “Los partidos verdes van a exigir una asamblea interna después de estas elecciones. Aquí nadie ha sido expulsado o suspendido por pensar diferente, pero el partido tomó una decisión muy sana: que las encuestas de opinión determinen qué tendencia es mayoritaria dentro del partido”.
Sin embargo, las encuestas arrojaron un mensaje insatisfactorio. Si bien Pulido obtuvo el mayor número de votos, hubo mayor presencia de otros sectores entre los demás escaños. Por este motivo, el partido aún está indeciso sobre qué camino tomar.
“Termina siendo una fiesta enorme”, dijo Nadia Pérez, politóloga. Dudó que Los Verdes se presenten como “centro puro” cuando tienen “los nombres y fronteras del Uribisma al tener figuras como Jota Pe”. Explicó que el partido se vendió como progresista, pero esos números contradecían que: “perdieron su identidad”.
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Se sintió una falta de identidad entre los ciudadanos: varios indicaron que no votarían por la comunidad por diferencias y posiciones contrapuestas. Por otro lado, también achacaron la falta de coherencia a algunas de las figuras que fueron quemadas.
Referentes como la senadora Angélica Lozano y la diputada Katherine Miranda habían cambiado su postura respecto de las banderas con las que fueron electos en 2022. Aunque siempre enfatizaron que este cambio de postura se debía a las diferencias que tenían con el gobierno de Gustavo Petro, este mensaje no fue tomado por los electores, quienes vieron con desagrado el paso a la Comisión. Cabe recordar que Miranda asumió como jefe de debate de la campaña de Petro en Bogotá.
Tanto Lozano como Miranda perdieron a los votantes que los llevaron al Congreso en 2022 y no pudieron convencer a otro tipo de votantes, donde naturalmente se los asoció con candidatos más de derecha.
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Otros quemados fueron León Freddy Muñoz, Inti Asprilla, Fabián Díaz y varios más que parecían ser cercanos al gobierno de Gustavo Petro. En este caso, se advierte que su mayor problema fue que le quitaron a su elector de la histórica convención. Estas figuras progresistas estaban estrechamente asociadas con el gobierno, pero al final no tuvieron los medios para sacar al Petrismann que permitió a la convención liderar el Senado y la Cámara.
Así lo comentaron a EL TIEMPO algunos de quienes hacían campaña en el territorio. “No entendimos la influencia que el petrismo alcanzó en estos cuatro años. La subestimamos”, fue la conclusión tras la reacción violenta de hace dos semanas.
Era un problema que películas como Ariel Ávila ya habían identificado en la anterior. “Creo que todos los partidos que gravitan hacia el centro, centro izquierda o centro derecha, sufrirán mucho por esta polarización. El Pacto por la Historia y el Centro Democrático pueden obtener los votos más altos en los extremos. Como grupo, sufriremos, porque lo que quede en el centro se diluirá a medida que el país se radicalice más”, dijo en una entrevista.
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Pérdida de la bandera anticorrupción
Otro tema que explica el fracaso de la Alianza Verde es el escándalo de la UNGRD. Al menos tres de los vinculados formaban parte del partido: Carlos Ramón González -cofundador del grupo-, Sandra Ortiz -exsenadora- y el senador Iván Name. La Alianza Verde se había vendido como uno de los grupos políticos que lucharon contra la corrupción y terminó siendo el de mayor presencia en uno de los peores escándalos de este gobierno.
“Por supuesto que sí”, respondió Luis Eduardo Garzón, cabeza de lista quemada de dicho partido, cuando se le preguntó si el escándalo de corrupción afectó los votos que recibió la colectividad. “Obviamente no se puede tapar el cielo con las dos manos. Es decir, este es un partido que se fundó sobre una lógica moral impresionante y cuando hay un escándalo de la UNGRD y los Verdes están involucrados, no se puede mirar hacia otro lado”, afirmó.
Falta de cabeza de arte trasera.
Otro problema fue la imagen del exalcalde Garzón. Si bien fue designado debido a la lucha interna que le impidió ser elegido como cabeza de lista en la Alianza Verde, lo cierto es que llevaba mucho tiempo alejado de la política electoral y eso se reflejó en su votación. Obtuvo 19.810 votos según los datos previos al recuento. Era un número mínimo en comparación con lo que se suponía que debía lograr.
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Otros factores
En la gran lectura, también es necesario ver decisiones como saltar de la Cámara al Senado cuando no había certeza de un resultado. Este es el caso de Cristian Avendaño, quien recibió votos destacados en la Cámara de Diputados en 2022, pero no dio el salto.
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JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política