Las protestas están paralizando carreteras importantes y afectando a la movilidad.

El caos reinó este jueves en Sogamoso luego de que el gremio de taxistas decidiera salir a las calles en una violenta jornada de protestas, que finalmente derivaron en el bloqueo de uno de los corredores más importantes del municipio: el sector Río Chiquito. Desde las 11:00 horas el tráfico quedó completamente paralizado, provocando atascos generalizados que afectaron a conductores particulares, transporte público y ciudadanos atrapados en medio del derrumbe de la vía.

El motivo de la explosión no es insignificante. Las empresas de transporte se oponen a la introducción del taxímetro, una medida que ya entró en vigor pero que, según su denuncia, “no tuvo en cuenta la realidad económica del gremio”, afirmó Fabio Gómez, taxista con más de diez años de experiencia en el gremio. Según los portavoces, menos de la mitad de los taxis han conseguido instalar el dispositivo porque su implantación implica elevados costes y numerosas dificultades técnicas.

Pero el problema va más allá del dinero. Los conductores aseguran que el sistema no garantiza transparencia ni competitividad. Denuncian posibles riesgos de manipulación del taxímetro, fallos técnicos y una clara desventaja frente a las plataformas digitales que ofrecen tarifas fijas desde el inicio del viaje, que el usuario prefiere para evitar sorpresas en el pago final.

Además, existe una creciente presión económica. La instalación, calibración y mantenimiento del taxímetro implica costes adicionales, que reducen significativamente el beneficio diario. Según estimaciones del mismo sindicato, bajo todas las limitaciones legales, la operación puede incrementar los costos hasta en más del 100%, afectando directamente el sustento de cientos de familias dependientes de esta industria.

La situación también ha provocado tensiones con los usuarios. Los precios por congestión, comunes en ciudades con altos volúmenes de tráfico, crean un conflicto constante ya que muchos pasajeros creen que es injusto pagar más por retrasos que escapan al control del conductor. Este escenario, además de la competencia de solicitudes, ha llevado a los taxistas a una especie de “crisis silenciosa” que ahora explota en las calles.

Mientras tanto, los ciudadanos cargan con las consecuencias. El bloqueo ha impedido la movilidad normal en la región y retrasado actividades laborales, académicas y comerciales. Los comerciantes están reportando pérdidas y el malestar está creciendo entre quienes exigen soluciones inmediatas.

Los taxistas, por su parte, no ceden. Exigen una ampliación de plazo, una revisión urgente de costes y garantías reales para poder cumplir la normativa sin poner en peligro su estabilidad económica. La tensión sigue aumentando y la pregunta es ineludible: ¿quién cederá primero en esta pelea que hoy detuvo por completo a Sogamoso?

La entrada REBELIÓN DE TAXISTAS se publicó por primera vez en EXTRA | publica El diario de todos.

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