La compañía británica RollsRoyce anunció la finalización con éxito de las pruebas operativas y de altitud del motor F130, destinado a equipar los bombarderos estratégicos B52 Stratofortress en su futura versión B52J de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Este avance representa un paso importante en el programa de modernización de uno de los aviones militares más importantes del mundo, que ha estado en servicio desde la década de 1950 y seguirá estando en servicio durante las próximas décadas.

Pruebas en condiciones extremas

Las evaluaciones se realizaron en el Complejo de Desarrollo de Ingeniería Arnold en Tullahoma, Tennessee, uno de los centros de pruebas aeroespaciales más avanzados de Estados Unidos.

Durante las pruebas, los equipos de ingeniería de RollsRoyce trabajaron estrechamente con el personal de la Fuerza Aérea para validar el rendimiento del motor en condiciones de altitud simuladas y escenarios operativos exigentes.

El objetivo de estas pruebas era verificar si el F130 puede mantener un rendimiento fiable en varias fases del vuelo, incluido el despegue, el vuelo en altitud y las salidas prolongadas típicas de las misiones estratégicas.

Un motor clave para el B52J

El motor F130 se basa en una plataforma probada en aviación comercial y adaptada para aplicaciones militares. Con esta tecnología, el programa pretende mejorar la eficiencia, reducir los costes de mantenimiento y aumentar la fiabilidad del histórico bombardero.

La actualización permitirá que los futuros B52J reemplacen los motores B52 actuales que han estado en servicio durante décadas. Esta renovación forma parte de un plan integral de modernización que también incluye nuevas capacidades de radar, sistemas electrónicos y mejoras estructurales.

Según la compañía, el F130 fue diseñado para proporcionar una mayor eficiencia de combustible y un rendimiento más estable durante operaciones a largo plazo.

Modernización de un avión histórico

El B52 Stratofortress se considera uno de los pilares de las capacidades estratégicas de Estados Unidos. A pesar de su antigüedad, el avión ha demostrado una notable capacidad de adaptación tecnológica.

Gracias a los programas de modernización en curso, la Fuerza Aérea de EE. UU. espera que la nueva versión B52J permanezca operativa hasta mediados del siglo XXI.

La incorporación del motor F130 es parte de este esfuerzo para garantizar que el bombardero continúe cumpliendo misiones de disuasión estratégica, apoyo a operaciones militares y despliegue global.

Cooperación entre la industria y la fuerza aérea

El éxito de las pruebas también refleja la colaboración entre la industria aeroespacial y las instituciones militares estadounidenses.

Los ingenieros de RollsRoyce y los especialistas de la Fuerza Aérea trabajaron juntos para validar cada fase del proceso, desde la simulación de altitud hasta la evaluación del comportamiento del motor en condiciones operativas.

Una vez que se completen estas pruebas críticas, el programa pasará a las siguientes fases de integración y certificación de motores en la flota de bombarderos modernizada.

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