


Tarde del pasado lunes 5 de enero de 2026 Los fanáticos del boxeo se despidieron de una de las mayores glorias nacionales de este deporte.
Bonifacio Ávila Berrío, el legendario “Bony”, asestó su golpe final para alcanzar la inmortalidad.
Muere a los 75 años un hombre que fue pionero olímpico y embajador de la gastronomía marinera en un centro de salud de la ciudad luego de una batalla con complicaciones pulmonares.
“Bony” no es sólo un nombre en las carteleras de boxeo; Fue un capítulo fundamental en la historia del deporte colombiano.
Nacido en 1949 en el departamento de Sucre, Ávila encontró en Cartagena su verdadero anillo, tanto en la vida como en el deporte.
“Bony fue integrante del primer equipo colombiano en los Juegos Olímpicos, el equipo Munich 72, el mejor equipo que ha tenido el boxeo colombiano, con los medallistas Clemente Rojas y Alfonso Pérez, el futuro campeón mundial Prudencio Cardona, el ídolo de Barranquilla Emiliano Villa y los grandes jugadores Eduardo Barragán y Calixto Pérez. Un salario de lujo”, afirma Estewil Quesada Fernández, experto en boxeo y ex periodista de EL TIEMPO, donde escribió durante más de 30 años.
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Pionero de los Cinco Anillos
La figura de Bonifacio Ávila fue grabada con letras de oro en 1972. Integró el primer equipo de boxeo que representó a Colombia en unos Juegos Olímpicos, el de Munich 72. En la categoría superwelter, Ávila se enfrentó a la élite mundial, abriendo el camino técnico y profesional a las futuras generaciones que luego traerían la gloria olímpica al país.
Su salto al profesionalismo el 6 de abril de 1973 Fue el comienzo de una carrera mundial. Ávila no era un boxeador de patio trasero; Llevó la bandera de Colombia a anillos en Estados Unidos, Canadá, Argentina, Sudáfrica y Dinamarca. Con un palmarés profesional que sus seres queridos recuerdan con orgullo -destacando su respetable pegada y su depurada técnica en el peso mediano-, “Bony” se consolidó como uno de los boxeadores con mayor actividad internacional en una etapa clave del desarrollo del boxeo nacional.
Enfrentó uno de los mayores desafíos de su carrera en 1974 cuando se enfrentó a Bennie Briscoe en Filadelfia, Estados Unidos. Briscoe era una leyenda del peso mediano. Esta pelea en el Spectrum de Filadelfia estableció el nombre de Ávila en el mercado estadounidense.
En 1975, se enfrentó al ex campeón mundial de cinco divisiones Emil Griffith. Una pelea en Copenhague (Dinamarca) contra una figura de la talla de Griffith elevó el estatus técnico de Ávila ante la crítica internacional.
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En 1976 inició una serie de peleas en suelo canadiense, una de las cuales fue memorable contra Jean-Claude Leclair, donde se convirtió en una figura recurrente. Su estilo refinado fue muy apreciado por el público quebequense.
En 1977, realizó un viaje histórico a Johannesburgo, Sudáfrica, en plena era del apartheid. Ávila fue uno de los pocos colombianos que peleó en el continente africano en esa década, enfrentándose a uno de los ídolos locales.
Un año después, apareció en una histórica pelea televisada con Vinnie Curto, en la que demostró su resistencia. En ese momento, Miami era el epicentro del boxeo latino en Estados Unidos.y Ávila era un nombre respetado en los gimnasios de 5th Street.
En 1979, brindó una de sus últimas grandes actuaciones en el extranjero ante Refugio Rojas en Los Ángeles (EE.UU.). demostrando que aún conserva la técnica que lo llevó a los Juegos Olímpicos hace siete años.
Aunque no nació en Cartagena, cuando decimos “El Bony” nos referimos a esta ciudad. Él es nuestro ícono, un empresario y ciudadano ejemplar.
Dumek Turbay, alcalde de Cartagena.
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Del ring a las playas: un ícono de Bocagrande
Cartagena de Indias, Colombia, distrito de Bocagrande Foto:stock
Sin embargo, para el cartagenero común y corriente y para el turista, “Bony” era más que un simple ex boxeador. Tras dejar los ensogados, Bonifacio aplicó la disciplina del entrenamiento a su vida empresarial. Fundó Kiosco El Bony, un restaurante de mariscos en las playas de Bocagrande. que con el paso de las décadas se ha convertido en un paso obligado y un símbolo de identidad local.
“Aunque no nació en Cartagena, la frase ‘El Bony’ habla de esta ciudad. Es nuestro ícono, un empresario y ciudadano ejemplar”, dijo el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, a través de su cuenta X, transmitiendo el sentimiento de una ciudad que lo ha adoptado como propio.
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la ultima ronda
En los últimos días su salud se vio afectada por enfermedades respiratorias que requirieron estrecha observación médica. Pese a la resistencia que siempre lo caracterizó, la tarde del lunes sus seres queridos confirmaron su muerte, desatando una ola de mensajes en las redes sociales enfatizando su caballerosidad y trato cercano.
El periodismo especializado coincide: la mención desapareció. Carlos Hurtado, periodista deportivo, destacó que la importancia de Ávila superó los resultados. Fue un hombre que “combinó” la vida deportiva con la labor social, siendo un puente entre la gloria del pasado y la vibrante realidad de la Cartagena turística.
Bonifacio Ávila Berrío dejó un récord de 41 victorias (según los registros históricos del colectivo profesional) y, sobre todo, una mesa servida en las playas de Cartagena, donde siempre fue el campeón de la ciudad. Paz en su tumba.
Para reconstruir la carrera internacional de Bonifacio “El Bony” Ávila es necesario viajar a una de las épocas más dinámicas y exigentes del boxeo mundial. Su carrera fue la de un verdadero “guerrero de la carretera”, un boxeador que no tenía miedo de visitar el patio trasero de su oponente para demostrar su valía.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena