
El suroeste de Antioquia, región tradicionalmente asociada a la cultura cafetera, el turismo de naturaleza y el desarrollo agrícola, se encuentra desde hace años en alerta máxima debido a un alarmante cambio en la dinámica de seguridad.
entre años Entre 2010 y 2025, la subregión experimentó un brutal aumento de la tasa de homicidios de casi el 540%Una cifra que revela una realidad innegable: este territorio se ha convertido en el nuevo epicentro de la expansión de las estructuras del crimen organizado más poderosas de Antioquia.
Esta advertencia, que pinta un panorama sombrío para los próximos años, surge del último y exhaustivo estudio presentado por el Instituto de Ciencias Políticas. Hernán Echavarría Olózaga (ICP) titulado “Las dinámicas de la violencia y el crimen organizado en el suroeste de Antioquia”.
Investigación presentada por el Instituto de Ciencias Políticas. Hernán Echavarría Olózaga (ICP) Foto:alejandra mercado
“El Suroeste rápidamente pasó de aportar aproximadamente el 3% de los homicidios en Antioquia a casi el 19% de los homicidios en el departamento. Y no estamos analizando 50 años, no, Analizamos los años 2010-2025, que no cumple ni dos décadas. Esto nos habla de una escalada de violencia muy inusual y muy focalizada.“advierte Andrés Preciado, investigador del ICP.
De hecho, según los datos recopilados hasta octubre, la tasa proyectada era de 76,8 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esta escandalosa cifra no sólo triplica el promedio nacional, sino que también supera con creces la tasa del Valle de Aburrá.a pesar de que el suroeste tiene una población infinitamente menor que el área metropolitana de Medellín.
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Sebastián Londoño Sierra, también investigador del ICP, añade a la magnitud de esta terrible disparidad demográfica en el crimen: “Una décima parte de la población del Valle de Aburrá representa casi una quinta parte de todos los homicidios que ocurren actualmente en todo el departamento. Lo que llama la atención es el aumento de casi el 540% en menos de 15 años. En primer lugar, con las desproporciones en términos de población.. “Es una cuestión fundamental que da muy buenas pistas sobre cómo los criminales gobiernan, intentan gobernar o subyugan y subyugan a las poblaciones”.
El estudio encontró que entre 2010 y 2015 en la subregión, la tasa de homicidios en Antioquia aumentó de 2,93% a 12,43%. En 2019, esta cifra había caído al 9,53% y desde entonces ha aumentado de manera alarmante, alcanzando el 18,63% en 2025.
Asesinatos en el suroeste de Antioquia Foto:alejandra mercado
Cuatro actores armados
¿Qué está pasando realmente en este próspero distrito cafetalero? La inseguridad en el suroeste no es una respuesta a fenómenos aislados de delincuencia común, sino a una convergencia compleja y calculada de actores armados con enorme potencial militar y económico.
El formidable Clan del Golfo se está congregando en este territorio, en gran parte gracias a su audaz subestructura de Edwin Román Velásquez, así como estructuras de larga data del Valle de Aburrá como La Terraza y La Miel, junto con bandas criminales locales que luchan a sangre y fuego por el control territorial total.
Como lo ha demostrado el análisis del PCI, las señales de no agresión y tregua que a veces se acuerdan en el Valle de Aburrá simplemente no se reproducen en el suroeste, convirtiendo a esta subregión en un campo de batalla interseccional y antagónico donde chocan los deseos hegemónicos.
Mapa del conflicto armado en Antioquia Foto:PCI
Aquí cuatro actores armados que desafían el microtráfico, la extorsión y la minería ilegal en el territorio:
- Clan del Golfo: Ésta es la principal amenaza con la notoria expansión desde Urabá y Occidente. Controla los mercados locales de drogas, extorsión y minería y busca dominar el corredor hacia el Pacífico.
- Oficina La Terraza / Andy: Opera como “Halcones del Suroeste” con presencia en Hispania, Los Andes, Betania y Jardín y mantiene un enfrentamiento activo con el clan del Golfo para hacerse con el control territorial.
- La Miel y San Pablo: Originario del sur del Valle de Aburrá, sería aliado del Clan del Golfo y proporciona una conexión entre el área metropolitana de Medellín y el cercano suroeste. El tráfico de drogas local opera en varias comunas.
- La Erre y la carne rancia: Apareció en 2019-2020 tras un desgarro interno. Se enfrentan al Clan del Golfo y entre sí, intensificando la violencia asesina en la subregión.
El potencial de la subregión
Ruta 1 del Pacífico 4G Foto:Agencia Nacional de Infraestructura
Según los investigadores, este fenómeno migratorio del músculo criminal se debe en gran medida al estancamiento o agotamiento de ingresos y territorios en otras zonas ya saturadas.
Londoño agrega una interpretación clave a esta dinámica: “aunque la situación violenta en el Valle de Aburrá está controlada, de alguna manera ya no hay territorio para la expansión criminal… ya no hay ingresos para usar en el Valle de Aburrá porque esto efectivamente hará que la entidad criminal busque otras áreas de expansión”.
El objetivo de esta agresiva expansión es capturar, monopolizar y exprimir ingresos ilícitos que van mucho más allá del simple comercio local de drogas o el llamado microcomercio. Interés generalizado en la extorsión y el control de la explotación minera ilegal, especialmente ante los recientes cambios en la infraestructura vial. (como las autopistas de cuarta generación) ponen al suroeste en el punto de mira de la mafia.
Asesinatos en el suroeste de Antioquia Foto:PCI
Preciado lo resume señalando que se trata de “una subregión de creciente valor geoestratégico… desarrollándose en términos de inversión, teniendo carreteras con conectividad avanzada… De hecho, el valor geoestratégico está aumentando en todas partes. “Crece en el lado legal y crece en el lado ilegal”.
En este escenario de abundancia, el Clan del Golfo y los grupos del crimen organizado buscan establecer un “orden criminal” decisivo, controlando de facto las economías con una total falta de respuesta estatal que pueda disuadirlos efectivamente.
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La “Paz Total” también influye.
Con la agresiva expansión de los clanes, las decisiones políticas a nivel nacional desempeñaron un papel que muchos analistas consideran un factor en el empeoramiento de la crisis regional.
El concepto y aplicación de la política de “Paz Total” impulsada por el actual Gobierno Nacional ha tenido un profundo impacto en el funcionamiento de la fuerza pública, desatando feroces críticas de diversos sectores técnicos, judiciales y políticos.
Cartel del clan más buscado del Golfo Pérsico Foto:archivo
Claudia Carrasquilla, concejala distrital de Medellín con amplia experiencia como exfiscal de crimen organizado, no oculta su gran frustración por la parálisis operativa: “Me duele mucho ver en este momento cómo hemos reducido nuestra capacidad de actuar contra el crimen organizado. “Lamentablemente el tema de la ‘paz total’ ha obstaculizado las investigaciones tanto en la Fiscalía General, como en la Policía Nacional y en los centros de investigación.”
Carrasquilla señala que existe consternación entre las autoridades judiciales ante la imposibilidad práctica de avanzar en la macrojudicialización, que antes liquidaba clanes enteros.
“Es muy desafortunado cuando escuchamos a nuestros colegas fiscales decir que las operaciones no pueden continuar, muchas órdenes de arresto no pueden entrar en vigor ni ejecutarse contra muchos de los líderes de estas estructuras criminales, y es ahí donde los índices de violencia siguen aumentando y se vuelve muy difícil o muy complicado hacer negocios”, dice Carrasquilla.
Claudia Carrasquilla Minami, concejala del Centro Democrático. Foto:Ayuntamiento de Medellín.
Además, el ex fiscal subraya la necesidad urgente de retomar investigaciones estructuradas e inteligentes: “Creo que es muy importante volver a la cuestión del inventario criminal… Sólo vamos tras los cabecillas y sabemos que si atrapamos al cabecilla, entonces el otro se levantará para levantarse o simplemente reemplazarlo.“Pero si abordamos toda la estructura criminal, creo que estos serán los medios más eficaces para combatirlas”.
Por su parte, Juan Espinal, representante de la Cámara de Antioquia, apunta tajantemente a la eliminación del apoyo del Estado central en las regiones más afectadas por la delincuencia.
“Cuando miras el aumento acumulado del 540% en homicidios en los últimos 15 años… creo que este es un problema estructural y la fuente es el gobierno”, afirma Espinal. “Otro problema adicional es que el voivoda y los alcaldes están completamente solos en sus acciones. El Gobierno Nacional decidió reducir el número de horas de vuelo anuales para operaciones militares y policiales de 50.000 a 20.000 horas de vuelo“.
Más violencia, menos arrestos
Capturas en el suroeste Foto:PCI
Esta inquietante desconexión institucional de la que hablan los líderes políticos se ve directamente confirmada por las estadísticas presentadas en la investigación del ICP.
Paradójicamente, a pesar de un marcado aumento de la violencia asesina y las confiscaciones de armas letales, La subregión suroeste ha experimentado una disminución sostenida del volumen de pesca desde 2019. Andrés Preciado lo explica claramente, refiriéndose a los diálogos gubernamentales: “Si no hubiera paz completa en Antioquia, no sería paz ni completa… Continuamos con este desequilibrio entre negociación y persecución, la importancia de las negociaciones ha sido en detrimento de la persecución a los grupos armados.“.
Conclusiones
Ante este panorama extremadamente desalentador para los ciudadanos, las conclusiones de fondo de los expertos exigen un cambio estructural inmediato en la forma en que se conduce la política de seguridad y defensa a nivel nacional.
Carlos Augusto Chacón, director del Instituto de Ciencias Políticas. Hernán Echavarría Olózaga (ICP), enfatiza fuertemente que La dinámica sanguinaria en el suroeste no surgió de la noche a la mañana y no es meramente transitoria.
Suroeste de Antioquia Foto:CEET
Más bien, nacen como producto de complejos sistemas criminales adaptativos que pueden leer las debilidades del Estado.
“Existe una lógica que exige que el país empiece a pensar en una nueva doctrina de seguridad, una nueva política de seguridad y defensa, se están desarrollando nuevas oportunidades y se están haciendo inversiones”, afirma Chacón.
El director del ICP fue absolutamente categórico sobre la estrategia de futuro, desmarcándose de raíces de soluciones simplistas y reactivas, basadas únicamente en aumentar el número de uniformados en las calles sin tecnología de apoyo.
Esto es más rentable que simplemente prometer que vas a ampliar la fuerza, lo que, entre otras cosas, significa que un oficial de policía no te pedirá que
Carlos Augusto ChacónDirector del Instituto de Ciencias Políticas Hernán Echavarría Olózaga (ICP)
“¿Qué necesitaremos en el próximo gobierno? Invertir en inteligencia, inteligencia estratégica, inteligencia criminal, inteligencia financiera. Esto es más rentable que simplemente prometer aumentar la fuerza, lo que, entre otras cosas, significa que un oficial de policía no te preguntará por Temu. Se necesitan al menos dos años para formar a un buen policía, afirma el experto.
Según Chacón y el panel de investigadores, la solución real, integral y definitiva es dinamizar la logística criminal y al mismo tiempo promover sólidas oportunidades de mercado para una población acosada por la ilegalidad.
“Tendremos que asestar golpes importantes a toda la cadena de valor y suministro, rompiendo los nodos… Influir en los centros de poder criminal donde se encuentran actualmente estas estructuras y comprender cómo funcionan estas cadenas logísticas”.
ALEJANDRO MERCADO – @AlejoMercado10
Periodista Nacional
Medellín